Los pensamientos de esta psicoanalista sobre la existencia contemporánea pueblan las mejores revistas de su país, Estados Unidos. En 2025 ha publicado dos ensayos en España: 'Sobre la respiración' y 'Desorganización y sexo'

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Jamieson Webster recibe en su consulta de Nueva York, donde vive. Atiende a hombres, mujeres, niños y adolescentes. Sobre ellos también escribe. Una fantasía, un sueño o una pesadilla le sirven de arranque para ahondar en los problemas que padece el ser humano contemporáneo. En los últimos años, no para de publicar, tanto artículos en publicaciones de renombre en los Estados Unidos como ensayos de variado pelaje. Dos de ellos han llegado este año a las librerías españolas: Sobre la respiración (Alpha Decay) y Desorganización y sexo (NED Ediciones). Y un tercero lo publicó en castellano en 2024 con la editorial mexicana Paradiso Ediciones: Terapia de conversión.
La entrevista coincide con la publicación del segundo título, una compilación de artículos que analizan las dificultades sexuales de hoy en día, con una pata inspirada en su consulta y, otra, en su conocimiento psicoanalítico y su capacidad para percibir el presente hasta desmontarlo. Ante un mundo donde impera la desorganización, Webster se pregunta quién es el juez capaz de dictar lo que se considera coherente. Y ante la idea de que hay que organizar hasta el sexo, la autora se rebela y defiende que éste es el desorganizador por excelencia.
- Hace algunos años, el filósofo francés Alexander Lacroix defendía que Freud era el culpable de que, sexualmente, siguiéramos el guión que hoy estructura la pornografía: el sexo entendido como genitales y coito. Aseguraba que la sexualidad está en riesgo y, por tanto, también la humanidad.
- Estoy de acuerdo con la idea de que, si la sexualidad está en riesgo -y lo está-, entonces la civilización está en riesgo pero no en que tengamos que olvidarnos de Freud porque Freud abrió una dimensión sobre la sexualidad que no es precisamente rígida. Mucho menos un guión. Algo va mal si vemos a Freud como un pensador que ofrece una idea guionazada del sexo porque ya su primer texto, Tres ensayos sobre la sexualidad, es un libro importantísimo que afirma que en la sexualidad impera la anarquía. El sexo no se puede domesticar y no se reduce a los genitales sino al cuerpo entero. La boca es sexo, los ojos, los oídos, la piel... Y esto es hermoso.
- ¿Por qué decidió publicar un ensayo de temática sexual desde la perspectiva psicoanalítica?
- No sólo porque la sexualidad es muy importante sino para resaltar otros aspectos de la misma de los que apenas se habla, como la sexualidad infantil. Socialmente no se ha querido reconocer nunca la intensidad de los placeres libidinales del niño. Trabajo con padres todo el tiempo y es algo que no quieren ver, no quieren ver la naturaleza sexual del hijo. Pero esto es crucial a la hora de entender el carácter de la sexualidad a lo largo de la vida humana: infancia, niñez, adolescencia... Luego en la vida adulta nos preguntamos por qué Fulano se vuelve neurótico, por qué Zutano es depresivo, por qué Mengano es ansioso. En muchos aspectos seguimos sin tener buenas respuestas y tal vez haya más por comprender a través de la infancia y la adolescencia.
- ¿De qué edades estaríamos hablando?
- Los niños de seis y siete años son seres humanos completos, tienen pensamientos, tienen ideas, tienen sentimientos increíbles... Pero los olvidan. De repente, algo derrumba todo lo que existía, que era bello pero no lo sabemos porque no lo apreciamos y porque no lo recordamos. Mi libro lo que pretende es dar algo de espacio a otros asuntos relativos a la sexualidad.
- El psicoanalista británico Darian Leader decía hace unos años en estas mismas páginas que, en la actualidad, tenemos menos sexo.
- Estoy de acuerdo, pero también en que estadísticamente es difícil saber cuánto sexo tienen las personas porque la gente no es honesta al respecto. Pero si pienso en mis pacientes, sí percibo que la cantidad de sexo que se tiene ha disminuido, especialmente entre los adolescentes, que son muy indecisos sobre la sexualidad en estos tiempos. Hay mucha especulación al respecto pero yo creo que está relacionado con su vida online, con la satisfacción de estar en su teléfono o en videojuegos. Enviar mensajes de texto a sus amigos les confronta con el otro y con su cuerpo y les resulta difícil. Por eso los niños dicen ahora que se sienten ansiosos o asociales, saben que tienen amigos online, pero nunca piensan en quedar con ellos.
- ¿Qué consecuencias acarreará todo esto?
- Que las relaciones sexuales sean imposibles. Hay también un sentimiento de decepción hacia la revolución sexual. También en las mujeres. Lo que quiero decir es que hubo avances recientes, hubo revolución, pero quizá tanta discusión sobre sexualización y cosificación sobre la mujer no ha ayudado tanto a las relaciones sexuales. Y tampoco con cierto tipo de violencia. Muchas personas se preguntan en qué nos ha ayudado la última revolución sexual. Pensábamos que traería cambios, una sexualidad más abierta, mayor igualdad entre los sexos, reducción de la violencia... Y no lo ha hecho. ¿En qué ha ayudado, entonces?
- ¿Usted qué opina?
- Creo que no lo sabemos. Y que se han producido cambios en la civilización en su conjunto. Ha de suceder eso antes de que se reduzca el nivel sexual de la pareja. O que cambie el concepto de familia. También creo que se deseaba el cambio, que se creía que comenzaría con las relaciones entre hombres y mujeres o con cambios en el hogar. Y que alcanzaría después estructuras más amplias. En mi país hay autoritarismo y una sexualidad muy retrógrada de nuevo. Diría que el hombre sigue teniendo el poder.
- ¿Tiene alguna propuesta de mejora?
- La época es extraña en general. Parece que todo estuviera cambiando o cayendo. Tal vez tengamos que replantearnos casi todo: el sexo, las familias, las parejas, las estructuras sociales... ¿Qué consideramos familia? Me da la sensación de que ahora todo es responsabilidad del individuo o de la familia, sin que la sociedad se ocupe mucho de las personas. La familia no pueden ser sólo los padres.
- ¿Y con las mujeres, qué sucede?
- Este ha sido el año de los libros sobre la mujer y la menopausia. En Estados Unidos generó mucha polémica la novela A cuatro patas. Algo sucede cuando la mujer se expande, cuando domina el hecho de ser una mujer sexual, a la que le han dicho además que eso es maravilloso, y que ella es un objeto deseable. Esto, combinado con todas las responsabilidades que se supone que debe tener una mujer, que antes igual se podían reducir a ser una buena esposa pero, ahora, hay que ser también una diosa sexual, exitosa en tu trabajo, buena madre, atractiva... Escucho a mujeres decir que se sienten culpables por no cumplir con la serie completa de ser la mejor mujer posible. Están colapsadas bajo las exigencias. Hablo de mujeres de 40, 50, 60 años. Pero están escribiendo mucho, hay muchos artículos sobre todo esto, como si se estuvieran liberando de la presión. Las expectativas que ponemos sobre las mujeres van en contra de su sexualidad.
- En consulta trabaja con niños, ¿cómo les ayuda?
- Los niños lo saben todo pero no entienden nada. Intento dejarles hablar de lo que saben y ayudarles tratando de entender qué me están diciendo. Mi hija pequeña un día abrió su vagina y dijo: '¿Qué es esto?' Señaló el conjunto de su vagina. Y el otro día hizo una broma mientras íbamos caminando. Estaba a punto de comer algo y dijo: ¡Ahora la comida se mete en mi barriga y sale por mi vagina'. Yo le respondí: 'Creo que más bien de otro sitio'. Y ella sonrió y me dijo que ya lo sabía, que sólo bromeaba. Ella sabe el camino correcto pero hace bromas con una posible alternativa. Algo muy sofisticado porque también te está retando. Piensa: «¿Quieres que te diga esto? Pues te voy a decir lo contrario». Cuando eres analista de niños te das cuenta de que lo saben todo. No hay que enseñarles el sexo. Hay que enseñarles qué es el pene, qué es la vagina, qué son los espermatozoides. Y permitir que hablen y tengan conciencia de su cuerpo.
- Históricamente, estamos habituados a reprimir todo lo sexual que haya en la infancia.
- Porque la idea de inocencia asociada a la infancia es algo fuerte. Hasta el fascismo y los gobiernos autoritarios usan esa idea: la de protegernos. Así justifican la violencia sobre inocentes. Es estúpido.
- ¿Qué cree que han aportado las aplicaciones de citas a la sexualidad humana?
- Las aplicaciones de citas han sido increíblemente destructivas. Han aniquilado las relaciones humanas. La mayoría de mis pacientes se sienten profundamente heridos por cosas que les han sucedido en aplicaciones.
- Se refiere al 'ghosting', por ejemplo.
- No sólo a eso. Hay brutalidad y grosería en grado sumo. Conoces personas que desaparecen, no vuelves a encontrarlas. O lo que te contaron de sí mismas es mentira. Y uno sabe que esto puede suceder, conoce las caras de la moneda, pero suena bonito y las personas desean hacer un espacio a lo bello. De un lado, habría una sexualidad muy abierta y, de otro, algo muy crudo, utilitario y bajo, el orgasmo de la carne. No creo que este sea el discurso sobre sexualidad que queramos tener. Creo que la atención debería darse a la sensualidad, a su ligereza y fragilidad. La sexualidad es demasiado frágil para las aplicaciones.
- ¿Cree que vivimos un auge del psicoanálisis?
- Sin duda. En Estados Unidos, de repente el psicoanálisis está en todos los periódicos. He publicado sobre ello en el New York Times y el New York Review of Books, quiero decir, diferentes publicaciones, cosa que no me hubiera imaginado que podía suceder hace 10 años. Es muy raro. Tengamos también en cuenta que Freud no ha parado de ser matado y resucitado a lo largo de la historia. Una y otra vez. En una ocasión, alguien me mostró hasta ocho portadas de Time distintas con Freud en ellas. También hay que decir que parte del declive del psicoanálisis fue el auge de los medicamentos que cobraron importancia a partir de los años 80. De entonces viene el prozac y, ahora, décadas más tarde, seguimos igual, con personas que llevan 30 años tomándolo. Sólo que el prozac no ha sobrevivido a sus promesas. Y lo mismo con la terapia cognitivo-conductual, porque son a corto plazo. Quizá todo esto se esté desgastando y de ahí el regreso al psicoanálisis. Quizá también influya que vivimos en un mundo muy violento, irracional, y Freud fue quien dijo que los seres humanos somos irracionales.
- ¿Quiere hacer alguna reflexión sobre su país?
- Sí. Los ricos se hacen cada vez más ricos. Y los recursos básicos en Estados Unidos, como la salud, la educación, la vivienda y la seguridad, se están desmoronando. Siempre hemos esperado que una falsa escasez despertara la conciencia de la gente sobre la situación social y la impulsara a rebelarse, pero esto es cada vez más incierto. Con frecuencia, la gente se desilusiona, tiene tendencias suicidas, se vuelve paranoica o venera a sus opresores con la esperanza de ser salvada milagrosamente.





















