




















Actualizado
El cuento que da título al debut de Jane Campbell (Hoylake, Reino Unido, 1942) y que fue el primero que escribió, a los 75 años, no es el que abre la colección titulada Cepillar al gato. Cosa que se comprende perfectamente al leer la primera frase del primer cuento del libro: "El deseo de un viejo es repugnante, pero el deseo de una vieja es todavía peor. Todo el mundo lo sabe. Y, sin lugar a dudas, Susan también lo sabía".
Susan, por supuesto, es una vieja y una con deseo, además. ¿Quién no va a querer seguir leyendo todas y cada una de las frases de Campbell a lo largo de los trece cuentos de Cepillar al gato?
Todos los cuentos están protagonizados por viejas -ahora que envejecer está tan mal visto, me niego a usar el eufemismo "anciana", como si hubiera algo despectivo en la vejez-. Son viejas jubiladas, con toda la vida por detrás, hijos criados en algunos casos, maridos enterrados en otros, que van descubriendo, por la vía empírica, que la mayor fuerza para sobrellevar la vejez está en el deseo, incluso cuando seguir ese deseo les lleve a la muerte. "La vejez no es para los cobardes", advierte Campbell.

Jane Campbell
Traducción de Leonor Saro. Impedimenta. 184 páginas. 22,50 ¤
Todas las protagonistas de los relatos son mujeres: "Las ancianas sobre las que escribo nacieron durante la Segunda Guerra Mundial [...] Estas mujeres se acostumbraron a ser contempladas, pero no escuchadas", escribe en el epílogo del libro. "Si las mujeres mayores fueran realmente las criaturas asexuadas, anodinas, desapasionadas, atontadas, dóciles y acongojadas que la sociedad quisiera que fueran, estos relatos podrían considerarse falsos además de transgresores. Y qué sencillo sería para la sociedad si ese fuera el caso", más del epílogo.
El deseo de las protagonistas de estos cuentos va hacia mujeres o hacia hombres. En ocasiones, el cuento plantea un reencuentro con un amante del pasado, en otros relatos, la "memoria" permite recrear encuentros con fantasmas: "A partir de los setenta años, siempre que vivas solo, basta con entrar en la página web Fantasmas autorizada por el Gobierno y hacer clic en la opción 'piel con piel', descargar la aplicación, aceptar el acceso a la memoria, elegir el día y esperar".
A ese subtema de "recuerdos del placer" pertenece "Cepillar al gato", una maravilla de cuento, en el que la protagonista acaricia a una gata, ya vieja, y ese contacto le trae el de sus amantes, de los que hace repaso. La mujer se proyecta en la gata: "La gata y yo estamos aprendiendo lo que significa la desposesión. La vejez se representa a menudo como una suerte de acumulación de enfermedades, de molestias, de arrugas, pero en realidad es un proceso de desposesión de derechos, de respeto, de deseo, de todas esas cosas que en otro tiempo tiempo tuviste y disfrutaste sin darles mucha importancia", explica.
En algunos cuentos, se escarba en un recuerdo perturbador (Campbell trabajó como psicoanalista): el incesto aparece en varias piezas. Hay también asesinatos, suicidios y animales: además de gatas (en dos cuentos), hay un benteveo, un perro, Brutus, y mariposas que cautivan la atención de quienes la miran. Hay referencias a la filosofía, aparecen versos de John Donne, se alude al Kubla Khan y se pasea por ahí Virginia Woolf.
Cepillar al gato es un libro divertido y punzante, hay escarceos con la crueldad, y aunque, como señala Campbell en el epílogo, no hay finales felices convencionales, todas las protagonistas siguen su deseo: "Ninguna tiene miedo de presentarse desnuda ante la muerte, solo quiere participar en el proceso. Todas conservan un espíritu aventurero".
El mismo que llevó a Jane Campbell a ponerse a escribir un cuento después de que, cepillando a una de las gatas de su hijo, le viniera a la cabeza "la visión de una anciana que cepilla a su gata mientras mira a través de la puerta de cocina la lluvia que cae sobre la Gran Bahía". Le fueron viniendo más imágenes a su cabeza, que por fortuna está en un estado admirable, los años le dan la experiencia, el poso, la calma; la inteligencia y el colmillo debía de tenerlos ya, listos y afilados.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。