






















Imagina por un momento que tu hija de ocho años te cuenta que "su amiguita del cole ha visto en el móvil de su papá a una camarera que pide a sus clientes que se bajen los pantalones para chuparles eso por donde los chicos hacen pipí". Eso mismo le sucedió a una madre que "aún esperaba el momento en el que su niña le preguntara de dónde vienen los niños", cuenta Miriam Al Adib, ginecóloga, obstetra, profesora, escritora y divulgadora con miles de seguidores en redes sociales. "Hemos pasado de la cigüeña a que la educación sexual sea el porno", denuncia la también madre de cuatro hijas. Quizá su cara les suene. Y no solo por sus vídeos de TikTok o el reconocimiento como mejor ginecóloga de España, concedido por la plataforma de medicina online Doctoralia varios años consecutivos.
Al Adib se transformó en un rostro mediático por la cruzada que emprendió a raíz del primer caso de deepfakessexuales que involucraba a menores en España. Afectaba a una de sus hijas en primera persona. Hasta entonces, se habían publicado falsos desnudos de famosas creados con inteligencia artificial (IA). Le sucedió incluso a la cantante Rosalía, que lo hizo público: "Es violencia". Pero en Almendralejo, Badajoz, varios menores, valiéndose de herramientas como la app ClothOff, manipularon las fotografías de las caras de sus compañeras para colocarlas en el cuerpo de otras mujeres desnudas, y las difundieron a través de distintos grupos de WhatsApp.
El Juzgado de Menores de Badajoz dictaminó un año de libertad vigilada para los 15, al considerarlos responsables de 20 delitos de pornografía infantil y otros tantos contra la integridad moral. "Fue el primer caso hecho público, pero estaba pasando en todo el mundo y, lamentablemente, sigue sucediendo", afirma la ginecóloga. Por eso, acompañada de un amplio grupo de expertas, acudió a visibilizarlo al Parlamento Europeo. Entre ellas se encontraba Diana Al Azem, sexóloga, profesora, escritora y fundadora de la plataforma Adolescencia Positiva, desde la que acompaña a familias con cursos y talleres. "Conseguimos que estuviera en la agenda política", detallan.

Diana y Miriam, junto a un grupo de expertas, en el Parlamento Europeo para tratar los falsos desnudos de menores con IA.D. R.
Ahora, el tándem Al Adib y Al Azem publica Cuando la cigüeña empezó a ver porno. Una guía para padres de hoy (Alienta Editorial). "No es solo un manual, es un movimiento. Queremos que las familias sean conscientes de las consecuencias devastadoras del acceso temprano al porno y aportarles las herramientas necesarias antes de que esto se nos vaya de las manos", alerta Al Azem que, como docente, tiene claro que la educación sexual debe impartirse, además, en las escuelas: "Sabemos que muchos adolescentes evitan hablar de estos temas con sus padres, y ahí es donde entran en juego los profesionales de la sexología".
Existe un mito muy extendido, según Al Azem: que enseñarles a usar preservativos o hablarles sobre el consentimiento podría incitarlos a iniciar su vida sexual antes de tiempo. "La evidencia muestra justo lo contrario: una educación sexual adecuada no acelera el inicio de las relaciones, sino que lo retrasa y ayuda a que estas se vivan de forma más segura y responsable".
Durante muchos años hemos esquivado esta conversación, asumiendo que es algo que siempre ha existido, que no es para tanto... Sin embargo, en un mundo hiperconectado, esta idea ya no se sostiene, explican ambas profesionales. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) alerta de que la edad media de acceso a contenido XXX se sitúa hoy en ocho años. "Y la mayoría de los casos es sin querer, es decir, ellos no van a buscar nada, sino que accidentalmente lo encuentran. El 90% de los padres lo ignora, siempre se piensa que es el hijo del vecino y no el tuyo. Pero te puede saltar una ventana con una Blancanieves de pechos gigantes incluso viendo un videojuego", advierten.
Desde niños nos acostumbramos a querer lo más espectacular, lo más grande, lo más colorido. "Si te ponen una hamburguesa de comida rápida al lado de unas lentejas caseras, el cerebro tiende a fijarse más en lo exagerado y llamativo. Demasiada azúcar y grasa generan un estímulo muy fuerte, igual que ocurre en imágenes sexuales muy idealizadas: cuerpos perfectos, movimientos muy pulidos, escenas pensadas para impactar", asegura Al Adib.
"Niko Tinbergen, zoólogo y etólogo neerlandés galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 1973, mostró que algunas mariposas machos preferían cortejar modelos artificiales con rasgos exagerados antes que a hembras reales. Y acuñó la idea de los superestímulos, que provocan una respuesta más fuerte en los animales que los estímulos naturales. El porno es un negocio y tienes que tener a la gente enganchada", explican las profesionales.
Así, un cerebro joven, en pleno proceso de formación de creencias y valores, está absorbiendo ideas erróneas sobre cómo deberían ser las experiencias sexuales. "Hemos confundido libertad sexual con hipersexualización. Esto desemboca en problemas relacionales importantes y banalización del sexo", apunta la ginecóloga, quien recibió en consulta a una chica que había sido víctima de violación sin saberlo. "En medio de besos y tocamientos, ella quiso parar y el chico le hizo una penetración anal. Le tuve que explicar que el acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal sin consentimiento era una violación. Y aunque ella no tenía conciencia de lo sucedido, psicológicamente estaba totalmente destruida. Este mito de que el hombre no puede parar porque ya lo has excitado viene del porno", sentencia Al Adib con preocupación.
La ginecóloga también reflexiona sobre cómo antes la mujer era vista solo como un cuerpo para reproducir: "Debía ser virgen hasta casarse, tener hijos para su marido y, al llegar la menopausia, prácticamente desaparecía de la vida social". Ahora, en cambio, ha pasado a estar marcada por la exigencia de ser siempre atractiva y deseable: "Niñas que imitan bailes sexuales en redes sociales, mujeres de 50 que sienten la presión de seguir viéndose jóvenes... Es decir, ya no es solo objeto reproductivo, sino objeto hipersexualizado".
El Ministerio de Igualdad recoge en una estadística que casi la mitad de las jóvenes había tenido relaciones sin deseo. "Muchas mujeres están desconectadas de su propio cuerpo. Actúan porque toca. El porno temprano le ha dado un giro de tuerca y se ha disfrazado de libertad sexual, pero son más objetos que nunca. Los hombres también sufren por cumplir con expectativas, y han pasado de caballeros idealizados a musculados y fuertes. El que quiere agradar, se siente responsable del placer de ella. Y de ahí vienen las disfunciones sexuales: la eyaculación precoz, la disfunción eréctil... Se sienten sobrepasados", relata Adib, quien piensa que el porno no beneficia a nadie; tampoco a los adultos.
"La empatía se desarrolla durante la adolescencia. Si esa parte de tu cerebro no está desarrollada y estás viendo constantemente violencia, degradación, sumisión... crees que eso es lo normal. No es una exageración. Es una urgencia porque nos enfrentamos a que el día de mañana tengamos adultos violadores y acosadores", dice tajante la docente Al Azem. Opina que los hijos no se van a sentar voluntariamente a tener la gran charla. "Pero viendo una serie o película, si cuentan que fulanita tiene novio... Cada vez que se interesan y preguntan supone una oportunidad de oro para hablar de sexualidad con respeto, reciprocidad y responsabilidad, adaptado a su lenguaje, y desde un apego seguro, en lugar de culpabilizarlos", concluyen las expertas.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。