Entrevista Chimp�n
Asegura que es mucho m�s joven ahora que a los 20 y reivindica lo latino en plena persecuci�n en EEUU: "Tienen miedo al inexorable biculturalismo"

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Jorge Drexler (Montevideo, 1964) es m�sico y es uruguayo. Ambas cosas son de sobra sabidas, pero las deja a�n m�s claras antes de comenzar la entrevista. Primero, no puede evitar cogerme el m�vil para analizar la grabadora, una aplicaci�n que para m� no tiene m�s que un ‘start’, un ‘stop’ y un ‘pause’, pero en la que �l descubre no s� cu�ntos micr�fonos. Despu�s, ante un comentario casual sobre el milagro del f�tbol charr�a, un pa�s de 3,5 millones de habitantes con dos Mundiales, se levanta a por su abrigo para mostrar que lleva en �l el escudo de la selecci�n celeste con cuatro estrellas, que no dos, encima. "Tenemos cuatro. Ganamos los dos primeros Juegos Ol�mpicos que eran los Mundiales de la �poca", sentencia. Drexler acaba de publicar ‘Tarac�’, su nuevo disco, y ya est�n a la venta las entradas para la gira por Espa�a que har� en oto�o.
- El disco tambi�n es puro Uruguay.
- Est� hecho a prop�sito. Despu�s de 20 a�os de no grabar en Uruguay, volv� a hacerlo y estoy muy contento y orgulloso. La m�sica uruguaya est� en un momentazo. Bueno, en realidad creo que todo el pa�s est� en un buen momento. Tiene una democracia operativa, el 100% de su electricidad viene de energ�as renovables y, dado el grado de polarizaci�n que hay en toda la regi�n y en todo el mundo, es un poco un oasis de calidad democr�tica.
- Es un pa�s muy llamativo. Da la sensaci�n que ning�n otro debe tener tanta gente famosa por cada cien habitantes.
- S�, est�n todos los futbolistas, pero tambi�n tenemos un cuerpo literario hist�rico muy importante. Benedetti, Onetti, Galeano… Estoy orgulloso de Uruguay. Evidentemente, no lo quiero elogiar demasiado porque hay cosas que funcionan mal como en cualquier otro pa�s, pero tenemos el cannabis legalizado controlado por el Estado, se ha aprobado ley de eutanasia y tenemos muchas leyes de derechos civiles en las que hemos sido pioneros en Am�rica, as� que estoy muy contento de mantener ese v�nculo. Mis tres hijos son nacidos en Espa�a, con lo cual ya aport� tambi�n a la demograf�a espa�ola y a que nos paguen las pensiones a ti y a m�, pero se sienten tambi�n uruguayos. Eso es un orgullo para m� y estoy encantado de esta doble condici�n vital. Me siento muy madrile�o, me siento muy uruguayo y este disco fue reforzar un poco esa segunda mitad.
- Llevas ya 30 a�os aqu�.
- S�, justo la mitad de mi vida y eso fue lo que me llev� a pensar que, como digo en el disco, el geolocalizador se�alaba que estaba alej�ndome de Uruguay y necesitaba cuidar el nexo. Tambi�n la muerte de mi padre y de mi madre en los �ltimos a�os me hicieron sentir que, de alguna manera, ten�a que reconectar con eso y lo he hecho, aprovechando ese momento musical tan bueno que hay all� del que te hablaba, con un mont�n de figuras y productores j�venes maravilloso con los que he trabajado.
- Seguramente seas el artista de tu generaci�n que m�s se ha involucrado con las nuevas generaciones y estilos, desde el equipo de este disco a tus colaboraciones con C. Tangana.
- �Qu� te puedo decir? Es verdad [risas]. Estoy orgulloso de eso. Me gusta el ser humano en todas sus edades. No practico la discriminaci�n etaria. Afortunadamente, casi todas las discriminaciones han retrocedido un mont�n en nuestra sociedad, pero el edadismo sigue bastante vivo en ambas direcciones. Habr�s escuchado, como yo, a un mont�n de colegas de mi edad decir que la m�sica de ahora es una porquer�a y eso es terrible. Descalificar a un colectivo o a su cultura como conjunto es un acto xen�fobo. Es un odio al ajeno muchas veces te�ido, como toda xenofobia, de cierta envidia.
- Claro, lo que de verdad molesta no es la m�sica que hacen sino que tengan 25 a�os.
- [Risas] Claro, eso es indignante. A m� no me pasa, en parte, porque yo estoy m�s contento de tener 60 que cuando ten�a 20. Como dice Dylan, era bastante m�s viejo entonces que ahora. Con 20 a�os, era un estudiante de medicina que trabajaba en la cl�nica familiar y ten�a visiones bastante m�s conservadoras en todo, desde la cultura a la pol�tica. Me interesa mucho ese entusiasmo de las primeras veces que tiene la gente y me encanta trabajar con ellos. El productor de ‘Tarac�’ ten�a 21 a�os cuando empezamos, 40 menos que yo, y el m�s mayor que trabaj� en el disco tiene 32. Su visi�n del mundo me realimenta y me hace sentir vivo.
- �Hay reciprocidad? �Se ha rejuvenecido tu p�blico gracias a esas colaboraciones?
- No, al menos aqu�. En Latinoam�rica tengo un p�blico bastante m�s joven, nunca supe muy bien por qu�, pero en Espa�a se me asign� el r�tulo de cantautor desde que llegu� y no he podido quit�rmelo. No ha habido manera. Ni trabajando con C. Tangana te quitas el t�tulo de cantautor. Ya no s� qu� hacer. Es muy dif�cil quitarte un estereotipo cuando te lo asignan en Espa�a, es una sociedad con mucho pasado fratricida que se aplica en todos los �mbitos. Los sectores art�sticos est�n muy enemistados entre s� y cuando te asignan un partido cultural, los que est�n en ese bando te amar�n por siempre, hagas lo que hagas, y los que est�n en el otro no te escuchar�n hagas lo que hagas. Da igual que trabajes con su artista favorito, van a desconfiar de ti. La fragmentaci�n es una caracter�stica negativa de Espa�a, entre las much�simas positivas que tiene.
- Las dos Espa�as no son s�lo pol�ticas, se aplican a casi todo.
- S�, evidentemente ahora lo estamos viendo con esa polarizaci�n tan grande a nivel social y pol�tico, pero a m� ya me impresion� en 1999. Me fui a Uruguay a grabar un disco, ‘Frontera’, con unos productores que ten�an un grupo de thrash metal, El peyote asesino. En Espa�a no hubo manera de que la gente entendiera qu� diablos hac�a yo trabajando con esos freaks, todos me dec�an lo mismo, que de qu� iba eso. Eso es lo que me encanta de Puerto Rico. Escuchas un disco de Bad Bunny, sobre todo los �ltimos, y hay plena, hay salsa, hay rumba, hay bomba puertorrique�a, hay dembow, hay reguet�n, hay todo lo que a Benito le apetece, le gusta y le influye. No tiene ning�n prejuicio al respecto y eso es as� en Latinoam�rica pero no en Espa�a.
- �A qu� lo achacas?
- Quiz�s al hecho de que es muy dif�cil encontrar en toda Latinoam�rica gente que tenga cuatro apellidos del mismo lugar. Eso es m�s habitual en Espa�a. La mezcla se est� dando poco a poco en la cultura espa�ola, pero es el fundamento de la cultura latinoamericana desde siempre, con la cultura espa�ola como uno de sus componentes. Latinoam�rica invent� hace 500 a�os esa cosa que ahora se llama globalizaci�n. Somos pioneros en la interacci�n de culturas que, a veces, es muy dolorosa, porque tenemos una historia llena de episodios de dolor, pero que hemos conseguido sublimar en parte. El dolor sigue completamente presente en Latinoam�rica, pero hemos conseguido generar la samba, el blues, la chacarera, el tango, el candombe, el reguet�n… Dialogando con �frica, con el mundo ind�gena precolombino, con Europa, con Estados Unidos y estableciendo puentes, tratando todas las tradiciones con la mayor alegr�a, amor y falta de respeto bien entendida.

Jorge Drexler posa para la entrevista.�ngel Navarrete
- En realidad, hab�is ganado. La m�sica latina domina el mundo. Es un largo camino el que va desde que a ti no te dejaron actuar en los Oscar, cuando ganaste en 2005, a Bad Bunny cantando s�lo en espa�ol en el descanso de la Super Bowl.
- Es una victoria, es as�. Ahora hablamos de los Oscar, pero si t� haces como hizo Benito en la Super Bowl e incluyes Norteam�rica en el concepto de Am�rica das una lecci�n clave. Recuerdas a los Estados Unidos que esto no es "ustedes y nosotros" sino "Am�rica somos todos". La m�sica que se ha generado en los �ltimos 150 a�os, toda proviene de ah�, de todo el continente, desde el Caribe a Norteam�rica pasando por Am�rica del Sur. Te quedan muy pocos g�neros que se hayan generado fuera de ah�. El poder cultural est� demostrado, el problema es seguir pensando en nosotros y ellos desde los dos lados. Por eso me encant� lo que hizo Benito, Am�rica somos todos, es Chet Baker, es Kanye West, es Tyler The Creator y tambi�n es Chabuca Granda, Jorge Luis Borges y Bola de Nieve. Y Almod�var, si quieres, porque es Iberoam�rica.
- El v�nculo es evidente
- Claro, y yo soy parte de ese mundo. Me siento c�modo en Badajoz y en Santiago de Chile. El poder cultural es eso y no lo que pasa en la Super Bowl de repente, pero Benito lo expone y lo explica. En los 20 a�os que van desde que yo estuve en los Oscar hasta ahora se ha avanzado much�simo en el reconocimiento cultural, pero tambi�n se ha retrocedido much�simo en lo social. En esa �poca a nadie se le ocurr�a ir por la calle con un cami�n, metiendo gente dentro por el color de piel. Eso se hubiera visto como algo horrible y lo hubiera denunciado todo el mundo en ese momento, pero ahora hay una instituci�n que se encarga de eso en Estados Unidos, creada por el propio gobierno. Ha habido un triunfo cultural y una derrota social que, en realidad, es acci�n-reacci�n. Esa terrible persecuci�n es una respuesta por el miedo que producen un biling�ismo y un biculturalismo inexorables porque la cultura hispana est� tomando una fuerza enorme en Estados Unidos y, a trav�s del ventilador de Estados Unidos, en todo el mundo. Ese miedo genera una pol�tica represiva muy grande. Como dec�a mi amado Antonio Escohotado, todo impulso de libertad genera un impulso de represi�n.
- Cantas en ‘�Qu� ser� que es?’, uno de los singles del disco: "Es la vida, es bonita y es bonita". �Est�s seguro?
- Todas las canciones tienen que ser contextualizadas y esa frase es la respuesta que da un ni�o, pero si recorres toda la letra tambi�n dice que la vida es sufrir, es dolor y deber�a ser mejor. Es la canci�n de cuando levantas una copa de vino en una pista de baile, es m�s lo que deseas que lo que es. El videoclip de esa canci�n son im�genes de mi infancia en Super 8, las tom� mi padre entre el a�o 73 y el a�o 79 en Uruguay, en plena dictadura militar, y en ellas ves ni�os jugando y saltando mientras la mitad de mi familia estaba exiliada o presa y mis padres, cada vez que frenaba un coche en la puerta de casa de noche, temblaban pensando que ven�an a por ellos porque hab�an estado implicados en pol�tica y ten�an mucho miedo. F�jate qu� paradoja, �no? Yo intentaba ser feliz en el patio del recreo, pero la vida era una pesadilla en ese momento.
- �Te da miedo el mundo actual?
- Much�simo miedo, claro. �A qui�n no? No puedes no tener miedo ahora mismo. La inteligencia artificial, Oriente Medio es un polvor�n, el crecimiento de la polarizaci�n fomentado desde arriba como una ideolog�a puesta al servicio de una agenda… Ah� vienen reflexiones que est�n en el disco, �qu� es lo que puede hacer uno en este momento? �Cu�l es mi trabajo? Pues mi trabajo es, creo, sencillamente hacer m�sica. Lo que importa de m� no son mis opiniones, son mis canciones. Puedo estar moderadamente bien informado en bastantes temas, pero ni de cerca tengo la capacidad de acci�n que tengo en el formato canci�n. Lo m�o son las canciones, que son algoritmos emp�ticos, vasos comunicantes que ponen a las personas en el lugar del otro, te hacen sincronizar musicalmente y facilitan un trasvase de informaci�n y emociones. Siento que tengo un trabajo muy importante y es �se. Tengo opiniones pol�ticas y sociales, claro, pero siento que darlas muchas veces genera m�s polarizaci�n de la que evita.
- Justo sobre eso habl� Leonor Watling, tu pareja, a ra�z de su negativa a ponerse la chapa de Palestina en los Goya. �Hay una exigencia inc�moda a los artistas para que os posicion�is social y pol�ticamente?
- No lo s�, yo s�lo puedo hablar por m�. Cada cual que responda y haga lo que quiera. Es m�s, yo mismo he respondido de muchas maneras diferentes ante preguntas pol�ticas. A veces he hablado y otras no he querido, tengo discos que se han metido m�s en el tema y otros que nada, depende mucho del momento. El mundo es tan din�mico, cambia tanto y tan r�pido, que siento que lo que tengo para decir en este momento est� escrito en mis canciones. Todas tocan de alguna manera cu�l es mi manera de pensar. �Sabes qu� pasa? Que hablo m�s o menos articuladamente, pero enga�o mucho porque, aunque soy una persona documentada, no soy un polit�logo, no soy un experto en relaciones internacionales ni en geopol�tica. Olvidar eso y hablar como si supiera podr�a llevar a lo peor de todo: pensar de m� mismo que tengo el derecho, y por tanto la obligaci�n, de que mis ideas sean transferidas a otras personas. No lo tengo, no as�. Yo tengo una herramienta mucho m�s poderosa que mis opiniones, que son las canciones. Su enorme poder tiene que ver con algo mucho m�s subterr�neo que es el hecho de ayudar a un ser humano a ponerse en el lugar del otro, que es la gran carencia del mundo hoy en d�a. Yo puedo generar eso.
- Igual es menos responsabilidad ponerse la chapa, Jorge.
- No, porque esto s� hacerlo. Puedo juntar a 3.000 personas en un lugar y que la gente salga con una sensaci�n de conexi�n entre s�, no s�lo conmigo. Me invitaron a dar un concierto en Uruguay en el que todo el mundo iba con auriculares y a la gente que no sube a un escenario le parec�a una idea buen�sima: "�C�mo te van a escuchar mejor que as� como cantante?". No, no es lo mejor, es una idea muy mala.
- �Por qu�?
- Porque la gente no va s�lo a escucharte a ti, un concierto es una experiencia comunitaria. La gente quiere estar al lado de otras personas que cantan como ellas. El poder real de un concierto no es tener una experiencia art�stica y personal, es tener una experiencia comunitaria con la gente que tengo al lado aunque no cruce una palabra con ellos. Canto en conjunto, me pongo en sinton�a y en sincronizaci�n, me emociono porque el otro se emociona, me enfado porque el otro se enfada. Esa herramienta es mucho m�s poderosa que mis opiniones. Un concierto es un puente, son miles de puentes entre personas. Este trabajo es muy importante y yo creo que hay que hacerlo. Cada colega tiene, por supuesto, el derecho de verlo de la manera que quiera y opinar de lo que le d� la gana, pero siento que lo que tengo ganas de decir en este momento est� en las canciones.
























