En la actualidad, Ozempic, Wegovy y Mounjaro están disponibles con receta en nuestro país. El primero es un fármaco contra la diabetes y los dos segundos se prescriben contra la obesidad

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Las tres siglas GLP que responden a las moléculas basadas en la imitación del péptido-1 similar al glucagón se han hecho famosas gracias a sus nombres comerciales: Ozempic, Wegovy y Mounjaro. El primero es un fármaco contra la diabetes y los dos segundos se prescriben contra la obesidad. No son medicamentos para la operación bikini, "solo sirven para dar un empujón a aquellas personas que no pueden enfrentarse a la enfermedad metabólica solo con un cambio de hábitos, más ejercicio y un patrón dietético saludable", subraya Cristóbal Morales, endocrino en el Hospital Vithas de Sevilla y miembro de la Sociedad Española de Obesidad (Seedo).
¿Cómo funcionan estos fármacos en nuestro cuerpo?
Nuestro organismo ya conoce a las siglas GLP o péptido-1 similar al glucagón. Se encuentra en diferentes partes de nuestro cuerpo y tiene un papel diferente en cada una. Esta molécula se secreta en el intestino y manda señales al cerebro y al resto del tubo digestivo indicando que el alimento ha llegado y que no se necesita comer más.
Andreea Ciudin Mihai, coordinadora de la Unidad de Tratamiento de la Obesidad del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Vall d' Hebron, «el GLP-1 endógeno se sintetiza en las células L del intestino terminal, tras una ingesta, y su vida media es de unos minutos, suficiente para estimular la liberación de insulina dependiente de glucosa, y activar sus receptores en el resto de órganos para los efectos postprandiales. Entre ellos activar las zonas cerebrales responsables de la regulación del apetito para que tengamos saciedad», y añade que no se trata de la única hormona que induce saciedad, «también lo hacen el GIP y la amilina, por ejemplo».

Todo el mundo debe tener en cuenta que «no todas las personas responden igual», dice la endocrinóloga. ¿Por qué? Como explica Ciudin, hay que tener en cuenta que «la variabilidad genética del receptor de GLP-1 influye en aproximadamente el 25% de la respuesta». También hay que contemplar, añade, que hay más hormonas implicadas.
Asimismo, hay un papel clave en la reacción fisiológica del cuerpo frente a pérdidas de grasa: «La adaptación metabólica secundaria a múltiples dietas previas hipocalóricas hacen que el cuerpo esté puesto en modo ahorrador y que el efecto de los fármacos se vea alterado», expone Ciudin.

























