Salud
Adoptar una alimentaci�n saludable mejora la calidad de vida incluso si lo haces en la edad adulta o en la vejez

Una pareja de personas mayores pasea por un parque en Madrid.JAVI MART�NEZ
Silvia TurinCorriere della Sera
Actualizado
Comer bien, entendido como comer de forma saludable, es uno de los pilares fundamentales de la longevidad. A esto se suman otros factores como la gen�tica, la actividad f�sica, el descanso adecuado y la prevenci�n de enfermedades. Eso s�, la alimentaci�n por s� sola no es suficiente: forma parte de un conjunto m�s amplio que define nuestro estilo de vida.
Precisamente, el estilo de vida es la �nica variable sobre la que realmente podemos actuar para vivir m�s tiempo. Aunque los genes con los que nacemos no se pueden cambiar, s� podemos influir en c�mo se expresan a trav�s de nuestros h�bitos, especialmente la alimentaci�n.
Las investigaciones m�s recientes destacan que este proceso empieza desde la infancia, pero tambi�n confirman que mejorar la dieta en cualquier etapa de la vida —incluso en edades avanzadas— tiene efectos positivos.
Entonces, �qu� debemos comer para cumplir a�os y seguir en buena forma?
Aunque la alimentaci�n debe adaptarse a cada persona, existen principios universales que no requieren grandes sacrificios ni c�lculos complicados, sino simplemente voluntad para cambiar.
El primero es la moderaci�n: existe una relaci�n directa entre la longevidad y una ligera restricci�n cal�rica. No se trata de ayunar, sino de comer un poco menos y levantarse de la mesa sin sentirse completamente lleno.
El segundo pilar es la dieta mediterr�nea tradicional, la de nuestros antepasados. Este modelo alimentario sigue demostrando ser superior a muchas dietas de moda, sobre todo porque ayuda a reducir el riesgo de las principales enfermedades asociadas a la edad, como el c�ncer, las enfermedades cardiovasculares y las neurodegenerativas.
Sus bases son sencillas, aunque hoy en d�a a menudo las descuidamos. Abundancia de alimentos vegetales como frutas, verduras y legumbres (estas �ltimas como principal fuente de prote�nas, junto con el pescado azul). Uso de aceite de oliva en lugar de grasas animales. Adem�s, consumo de cereales integrales como pan, pasta y arroz.
Todos estos alimentos son ricos en fibra, esencial no solo para la salud f�sica, sino tambi�n para la funci�n cognitiva, gracias a su impacto en el microbiota intestinal y en la conexi�n entre intestino y cerebro.
Por �ltimo, esta forma de comer debe ir acompa�ada de una reducci�n significativa del consumo de alcohol, productos ultraprocesados, az�cares a�adidos y grasas de origen animal.
En el fondo, se trata de volver a lo esencial: antes, los dulces eran ocasionales, la carne roja se consum�a con moderaci�n y la dieta se basaba en productos del huerto, especialmente legumbres.
Aunque nuestros bisabuelos no viv�an tanto como hoy, esto se deb�a a la falta de avances m�dicos y condiciones de vida actuales, que ahora nos permiten acceder a una mayor variedad de alimentos —aunque, parad�jicamente, los m�s saludables suelen ser los m�s caros.


























