¿Hemos alcanzado el límite biológico de la vida humana? ¿Podemos seguir retardando el reloj de la vida? Según el científico, es mejor concentrarse en vivir con salud

Jay Olshansky, experto en longevidad.Corriere della Sera
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La investigación sobre la longevidad es la última frontera de la ciencia, una de las más prometedoras y también de las más lucrativas. En este sector, el ámbito que genera mayores debates es el de la duración máxima de la vida humana: hay quienes plantean 115 años, otros 125, e incluso algunos cálculos (meramente probabilísticos) han llegado a estimar los 150 años.
En realidad, los datos reales muestran que la esperanza de vida ya no está creciendo tan rápido: ¿Qué implicaciones tiene esto para la "carrera" por la longevidad? ¿Existe un límite biológico infranqueable al que nos estamos acercando? ¿Podemos seguir retardando el reloj de la vida? ¿Y cómo?
Uno de los investigadores más importantes en el campo de la longevidad, Jay Olshansky, es uno de los invitados al Milan Longevity Summit, el evento que reúne en Milán a los expertos más destacados del mundo científico y de la economía internacional. La edición de este año está dedicada al concepto One Health (Una Sola Salud), un enfoque integrado que conecta la salud humana, ambiental y económica para rediseñar el futuro de la longevidad.
La investigación de Jay Olshansky, profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Illinois en Chicago y miembro de la junta directiva de la Federación Americana para la Investigación del Envejecimiento (AFAR), se centra desde hace tiempo en calcular los límites de la longevidad humana. El científico también ha colaborado en los últimos análisis de datos de validación procedentes de las Zonas Azules del planeta.
En un importante estudio de 2024 que publicó en Nature Aging titulado Improbabilidad de un alargamiento radical de la vida en los seres humanos, sostiene que cuando una población alcanza un porcentaje suficientemente alto de individuos mayores de 65 años, el proceso biológico del envejecimiento se convierte en el principal factor de riesgo de muerte.
Entrevista con Jay Olshansky
- ¿Cuáles son las implicaciones de su estudio respecto a la esperanza de vida de la población humana?
- Dado que el envejecimiento es actualmente inmutable, esto significa que el aumento de la esperanza de vida se ralentizará por fuerza, a menos que se logre modificar de alguna manera. Ya lo previmos en 1990 (en un artículo en Science) y lo hemos demostrado de forma definitiva con este estudio en Nature Aging. El porcentaje crítico de supervivencia ya se ha alcanzado en la mayoría de las poblaciones nacionales más longevas
- ¿Cuál es el límite biológico que pueden alcanzar los seres humanos, según su investigación?
- A falta de intentos eficaces para ralentizar el envejecimiento, el límite es de unos 90 años para las mujeres y 84 para los hombres; es decir, unos 87 años si consideramos ambos sexos.
- ¿Existen descubrimientos médicos que podrían superar ese límite de los 87 años? ¿En qué ámbitos?
- Sí, se están realizando esfuerzos para ralentizar el envejecimiento biológico, pero no es una perspectiva que vaya a ofrecer efectos o resultados inmediatos.
- Un estudio publicado este año en Nature Communications analiza los datos de longevidad desglosándolos por macrorregiones europeas. Sostiene que todavía es posible mejorar la esperanza de vida al nacer. ¿Cuál es su opinión al respecto?
- Por supuesto que es posible; de hecho, me sorprendería que no se produjeran más mejoras. Sin embargo, a menos que se intervenga directamente en el proceso de envejecimiento, el progreso en el aumento de la esperanza de vida tendrá que ralentizarse.
- El citado estudio analiza las causas de mortalidad y encuentra desigualdades socioeconómicas que afectan a los estilos de vida o provocan las llamadas "muertes por desesperación". ¿Está de acuerdo con este análisis?
- Sí, esa era exactamente nuestra tesis en un artículo de 2005 publicado en el New England Journal of Medicine, donde previmos que los hábitos poco saludables de las generaciones más jóvenes provocarían un cambio de tendencia respecto a la evolución anterior de la esperanza de vida. Conocemos este fenómeno desde hace más de 20 años.
- ¿Qué podemos hacer a nivel individual para vivir bien y, a ser posible, muchos años?
- Hacer actividad física, seguir una dieta equilibrada, evitar los factores de riesgo que acortan la vida (como el tabaco, la obesidad, etcétera) y tener padres longevos.
- ¿Y qué no es necesario?
- Eviten cualquier producto que afirme que puede ralentizar, detener o revertir el proceso de envejecimiento. Puede que esto sea posible en el futuro, pero actualmente no hay pruebas que lo demuestren.
- A nivel personal, ¿qué hace usted para mantenerse saludable?
- Evito o reduzco al mínimo la mayoría de los factores de riesgo que acortan la vida, tomo muy pocos medicamentos, me hago revisiones periódicas, caminar y andar en bicicleta son mis principales formas de ejercicio (antes corría maratones), consumo muy poco o nada de azúcar y sigo una dieta estricta. Podría perder un par de kilos, pero es poco probable que eso represente un factor de riesgo significativo para mí.
- ¿Sus estudios sobre la longevidad y el límite de la vida humana han cambiado de algún modo su relación con la muerte? ¿Piensa en ella alguna vez?
- Pienso en ella, pero la considero la última gran aventura. Estoy demasiado ocupado viviendo y disfrutando de la vida como para preocuparme por la muerte.
Según los últimos datos del INE, en España la esperanza de vida es de 81,1 años para los hombres y de 86,3 años para las mujeres. Olshansky, que tiene 72 años, explica que la humanidad ya ha ganado su batalla por una vida larga y que ahora debe centrarse en la calidad de los años más que en la cantidad.






















