Salud
Sobre el sudor abundan los falsos mitos: desde las verdaderas causas del mal olor hasta los remedios m�s adecuados para controlarlo, y c�mo cuidar mejor las axilas y no solo ellas

Camiseta con sudor en la parte de la axila.Shutterstock
Elena MeliCorriere della Sera
Actualizado
A medida que se acerca la temporada de buen tiempo, quienes usan el transporte p�blico saben que a menudo tendr�n que taparse la nariz. Pero el sudor es un l�quido transparente y salado que, por s� mismo, no tendr�a por qu� oler mal: el hedor se debe a la presencia en la piel de bacterias que descomponen compuestos presentes en el sudor, produciendo mol�culas "olorosas". El sudor no tiene la culpa, por tanto, y este es s�lo uno de los muchos falsos mitos que lo rodean. Otro, muy extendido, es que sudar "desintoxica": las toxinas se eliminan sobre todo por el h�gado y los ri�ones; sudar en abundancia hace perder principalmente l�quidos y sales minerales.
'Doctor Axila'
Quien ha explicado muchas de las particularidades del sudor es Chris Callewaert, de la Universidad de Gante, en B�lgica, que por sus estudios sobre los olores corporales se ha ganado el apodo de 'doctor Axila'. Callewaert ha investigado, por ejemplo, el trasplante de microbiota para los casos extremos de axilas malolientes, desodorantes a base de probi�ticos para reducir el mal olor de forma m�s natural, pero tambi�n los posibles efectos perjudiciales de lavadoras no adecuadas. El doctor ha demostrado, por ejemplo, que los lavados a baja temperatura y con poco detergente son excelentes para el medio ambiente, pero pueden no bastar para eliminar de las prendas sint�ticas todas las bacterias responsables del mal olor y, en algunos casos, incluso favorecer la proliferaci�n en la ropa de bacterias capaces de producir biofilms malolientes.
�Por qu� olemos mal?
El olor que emitimos depende, por tanto, en parte de la ropa, mejor o peor lavada, pero sobre todo de las bacterias con las que convivimos y que literalmente se alimentan del sudor: en las axilas es habitual encontrar Staphylococcus hominis, que produce compuestos qu�micos con olor a cebolla, pero tambi�n Staphylococcus epidermidis, que genera un aroma m�s parecido al queso. Las personas tienen olores distintos no s�lo por la mezcla espec�fica de bacterias cut�neas. Las gl�ndulas sudor�paras masculinas, por ejemplo, son menos numerosas pero m�s activas que las femeninas, y adem�s producen un sudor m�s graso del que se alimentan con gusto los corinebacterios, responsables de aromas "caprinos". Tambi�n hay diferencias entre etnias, que dependen de la gen�tica (los asi�ticos producen menos sudor), pero tambi�n del entorno y de las condiciones de vida. Quienes viven en los tr�picos tienen un olor m�s intenso porque sudan inevitablemente m�s, aunque basta trasladarse a un clima fr�o para que esas diferencias se reduzcan. El olor, adem�s, cambia en funci�n de factores hormonales y se modifica, por ejemplo, durante la pubertad, el embarazo y la menopausia; lo que comemos tambi�n influye, ya que las mol�culas penetrantes del ajo o la cebolla se eliminan tambi�n a trav�s del sudor, y algunos f�rmacos, entre ellos antibi�ticos y antidepresivos, pueden alterarlo temporalmente.
Desodorantes y antitranspirantes
Las axilas tienen m�s gl�ndulas sudor�paras que otras zonas del cuerpo, lo que explica que sean m�s "olorosas". Lavarse bien reduce las bacterias presentes en la piel y ayuda a controlar los olores, al igual que lavar la ropa para eliminar los g�rmenes atrapados en los tejidos. Tambi�n ayudan, por supuesto, los desodorantes y los antitranspirantes, aunque act�an de manera diferente: los primeros reducen el crecimiento y la actividad de las bacterias; los antitranspirantes, en cambio, disminuyen la producci�n de sudor porque suelen contener sales de aluminio micronizadas que act�an como un tap�n temporal en la salida de las gl�ndulas, reduciendo la cantidad de sudor disponible para las bacterias. Para quienes padecen trimetilaminuria, sin embargo, no es suficiente. Esta rara enfermedad hereditaria impide descomponer la trimetilamina, una mol�cula con un fuerte olor a pescado que se forma al metabolizar alimentos como pescado, huevos o algunos vegetales. El sudor, pero tambi�n la orina y el aliento, presentan ese caracter�stico olor "a pescado", y para mejorar la situaci�n es necesario actuar sobre la dieta m�s que sobre la elecci�n del desodorante.






















