

























Ivan MiralliCorriere della Sera
Actualizado
Hoy en d�a, cada vez m�s personas recurren a modelos de inteligencia artificial generativa (como ChatGPT o Gemini) para obtener aclaraciones u opiniones sobre su estado de salud, evitando acudir a m�dicos y otros profesionales del �mbito sanitario. Pero esto se revela como un arma de doble filo y no siempre las cosas salen bien, con consecuencias a veces dram�ticas y fatales. Hace aproximadamente dieciocho meses, al estadounidense Joseph Neal Riley, de 73 a�os, le diagnosticaron un tumor de pulm�n, una enfermedad renal y leucemia linf�tica cr�nica, una forma espec�fica de c�ncer de la sangre que finalmente le provoc� la muerte. Una condici�n cl�nica compleja, que habr�a requerido un tratamiento m�dico bastante r�pido.
Si bien las dos primeras patolog�as se resolvieron en pocos meses gracias a la radioterapia y a otros tratamientos espec�ficos para los ri�ones, en el caso de la leucemia la situaci�n se volvi� claramente m�s problem�tica. El onc�logo que lo trataba acab� recomendando (con cierta urgencia) un tratamiento basado en Venetoclax y Obinutuzumab, una terapia de primera l�nea relativamente reciente, introducida hace pocos a�os para el tratamiento de la leucemia linf�tica cr�nica, �til tanto para prolongar la esperanza de vida como para reducir el sufrimiento f�sico de los pacientes.
Lo que sucedi�, sin embargo, resulta grotesco: a pesar de su elevado nivel de formaci�n (en gran parte gracias al doctorado en neurociencias obtenido en la Universidad de Florida en 1977) y a sus m�s de 50 publicaciones acad�micas, Riley decide no hacer caso a la opini�n del m�dico especialista (de la que ni siquiera sus hijos estaban al tanto), optando en cambio por confiar en Perplexity, uno de los modelos de inteligencia artificial m�s populares actualmente en el mercado. Una decisi�n en parte irracional, motivada sobre todo por su miedo a los hospitales.
El hombre decidi� voluntariamente no recurrir a los f�rmacos oncol�gicos propuestos por el especialista: al entablar un di�logo cada vez m�s intenso con el chatbot de inteligencia artificial, llega a convencerse de que padece una "transformaci�n de Richter", una complicaci�n muy agresiva (y dolorosa) de la leucemia linf�tica cr�nica. Sobre la base de esta "autodiagnosis" (que despu�s result�, obviamente, infundada), el tratamiento con Venetoclax y Obinutuzumab s�lo habr�a empeorado su estado. Una convicci�n err�nea que, como es f�cil imaginar, acab� conduciendo al inevitable fallecimiento del hombre.
Hay, no obstante, una coincidencia tr�gica en todo esto: en los dos �ltimos a�os, hab�a sido precisamente la inteligencia artificial la que hab�a vuelto a acercar a padre e hijo, gracias a numerosas conversaciones entre ambos sobre su funcionamiento y a un inter�s cada vez mayor por este nuevo �mbito. La misma inteligencia artificial en la que Joe confi� demasiado ciegamente, pagando un precio muy alto.
De todas esas "correspondencias" con Perplexity, Benjamin Riley (uno de los hijos) se enter� demasiado tarde, cuando ya no era posible poner remedio: tras acceder al portal MyChart (una especie de historial m�dico electr�nico) de su padre, Ben descubri�, as�, los repetidos intercambios de correos con su onc�logo. Por lo que se desprende, Joe habr�a enviado los informes de Perplexity al especialista, que desde el principio se mostr� perplejo y esc�ptico.
Ben decidi� entonces ponerse en contacto personalmente con los m�dicos que hab�an realizado el estudio citado por Perplexity (en apoyo de su tesis): sorprendentemente, ambos sostuvieron que Perplexity hab�a malinterpretado las conclusiones de su investigaci�n y que su padre deber�a haber seguido las indicaciones del onc�logo.
En un primer momento, Joe no quiso saber nada, y pasaron muchos meses antes de que se convenciera de iniciar el tratamiento contra el c�ncer (propuesto m�s de un a�o antes), cuando ya era demasiado tarde.
Marcado por esta dolorosa experiencia, el propio Ben decidi� finalmente desaconsejar el uso indiscriminado de estos chatbots con algunas reflexiones en su blog personal, en un intento de concienciar al mayor n�mero de personas posible: "No quiero exagerar mi caso, no creo que la inteligencia artificial haya matado a mi padre. Creo que, en un hipot�tico mundo sin inteligencia artificial, �l se habr�a aferrado igualmente a otras investigaciones para respaldar su convicci�n contra los tratamientos m�dicos. No obstante, sigue siendo un hecho que la inteligencia artificial existe en nuestro mundo y, del mismo modo que puede alimentar las psicosis, tambi�n puede confirmar o amplificar nuestras creencias err�neas".
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