Champions League 2025 - 2026
A Trall�n
Pep, que sabe que el Madrid no gana una Champions sin drama mediante, supo estarse quietecito

Guardiola saluda a Rudiger al final del partido, mientras Arbeloa abraza a Vinicius.ASSOCIATED PRESS
Actualizado
Vinicius nunca debe dejar de correr. Ni siquiera para tirar un penalti. Paradinhas absurdas como la de la ida, censurables en cualquier ser humano, en �l son una marcianada contra natura que s�lo conduce al desastre. Esa pausa infernal nos rond� a todos la cabeza en la semana. Volvi� con la primera pifia de Valverde. Con el primer pase atr�s de Doku. Con las primeras manos de Courtois. Con su propio trallazo al palo y el rebote en el culo de Donnaruma que no quiso ir para dentro. Se hizo carne cuando le enfoc� la c�mara recitando a saber qu� antes de ejecutar. Fue un alivio enorme la carrera directa hacia el bal�n, sin esa especie de anuncio de Youtube que es la maldita paradinha cuando se cuela en el ritual. Gol y todo parec�a ya muerto y enterrado. Pudieron ser unos cuantos despu�s. El propio Vinicius parec�a empe�ado en no querer marcarlos por si un exceso en la celebraci�n le dejaba sin jugar la siguiente eliminatoria contra el Bayern.
Con diez el Manchester City, y 0-4 abajo, la imagen de Guardiola embutido en una sobrecamisa de cuadros ridiculizaba nuestro propio miedo anterior. Grave error. Don F�tbol se encarg� de recordarnos que por ah� segu�a Doku y sobre todo segu�a Trent, que regal� un duelo, un c�rner y el gol del empate. El oasis del descanso se rompi� de golpe con la imagen macabra de Courtois lesionado y Mbapp� calentando. Parec�a que el equipo quer�a rendir homenaje al acojone general de la afici�n e intoxicar de emoci�n la eliminatoria. Lo contrario que Guardiola, que quit� a Haaland con mucha prisa. A �l y a otros les sec� a paradones Lunin, acostumbrado a demostrar en el silencioso Etihad que es un gran portero.
Durante 20 minutos la emoci�n radic� ya en ver qu� tal estaba Kylian, que no pareci� cojitranco y ech� buenas carreras. El bal�n de oro Rodri vio desde el banquillo como el bal�n de plata Vinicius marcaba su gol 34 en la Champions League. Guardiola, que sabe que el Madrid no gana una Champions sin drama mediante, supo estarse quietecito. A ver los alemanes.

























