El cortador de c�sped

Guardiola, ante el Real Madrid, este martes.EFE
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El Madrid ha ganado una eliminatoria como si el rival fuera un equipo turco. Nunca he visto al Manchester City tan horroroso. Hizo el rid�culo en el Bernab�u y volvi� a ser un mu�eco de pim, pam, pum en el Etihad.
Es inconcebible que el capit�n del City, su mejor jugador, Bernardo Silva, despojara a los veinte minutos a su equipo de cualquier posibilidad de eliminar al Madrid. Hizo una "zamorana" en la misma raya de gol. Penalti y tarjeta. A Guardiola se le qued� una cara de perplejidad, de hundimiento, como si hubiera perdido un alma bondadosa.
Esta vez no fall� el penalti Vinicius. Lo ejecut� con destreza. Pero, a continuaci�n, durante el primer tiempo desperdici� tres oportunidades de gol que claman al cielo. No jug� bien el brasile�o hasta el final, cuando el City era un muerto viviente, muerto f�sicamente, pidiendo la hora.
Vini marc� dos goles. El primero, con un fallo estrepitoso de Donnarumma; el brasile�o estaba en fuera de juego, aunque esta vez marc� solo ante el portal ingl�s. El segundo, Tchouam�ni le dio un pase de gol y Vini solo tuvo que empujarla.
Es un enorme triunfo de Arbeloa. Aunque no me gust� absolutamente nada el Madrid en el segundo periodo. Dejaron de presionar, solo quisieron dormir el partido y dejaron al City la posibilidad de la remontada. En ese largo letargo madridista pens� en la temporada pasada.
El buen papel de Lunin
Y se salv� el Madrid porque Lunin estuvo mejor que en otras ocasiones. Courtois ten�a una sobrecarga y se hab�a quedado en el vestuario. Muchos madridistas temieron la tragedia. No ocurri�, pese a que Doku hab�a vuelto loco a Trent, a Valverde —que esta vez no fue Di St�fano— e incluso a Thiago, que le dej� penetrar, y el ingl�s le regal� a Haaland su gol ansiado.
No hizo m�s, porque Lunin se las desvi�. Encima, Guardiola se lo quit� de encima y en ese momento pens� que el catal�n daba por perdida la eliminatoria. El Madrid tuvo m�s oportunidades, pero las despreciaba como si le diera pena el City.
He visto a un Guardiola hundido, taciturno, con tristeza en sus ojos y, como dijo, era como si fuese el final de su carrera. Es posible, porque tiene perdida la Premier y ya ha ca�do contra su bestia negra: la camiseta del Real Madrid.
Puede que este partido haya jubilado finalmente a un genio de los entrenadores. Y lo m�s dram�tico es que ha perdido la ilusi�n, algo que en el Madrid se agranda como la conquista de otra Champions. En fin, es dif�cil, pero este equipo solo piensa en ser siempre el campe�n europeo.



















