Tras el emocionante sobrevuelo lunar, el jefe de controladores de vuelo de ingeniería para los sistemas de guiado y control de la nave de la NASA está centrado ahora en traer a la tripulación a la Tierra sana y salva el próximo viernes: "La trayectoria de reentrada a la Tierra se ha diseñado para que no haya ningún problema con el escudo térmico" que protege la nave, señala

Eduardo García-Llama, en el Centro Johnson de la NASA en Houston
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Tras la emoción vivida el lunes durante el histórico sobrevuelo alrededor de la Luna de Artemis 2, los especialistas del Centro de Control de la NASA en Houston están ahora enfocados en que el viaje de regreso de los cuatro tripulantes transcurra sin incidentes y americen sanos y salvos en el Pacífico el próximo viernes (madrugada del sábado en España). "Durante el viaje de vuelta tendremos la posibilidad de hacer tres maniobras de corrección de la trayectoria de la nave Orión, ya veremos si son necesarias o no", explica durante una entrevista por videollamada el ingeniero Eduardo García Llama (Valencia, 1971). Este español es actualmente el Jefe de controladores de vuelo de ingeniería para los sistemas de guiado y control de Orión, la nave tripulada que más se ha alejado de la Tierra.
Además de su trabajo en la NASA y de ser uno de los artífices del programa para regresar a la Luna, García Llama es un apasionado de la historia espacial. En el libro Apolo 11 repasa el histórico alunizaje de 1969 centrándose en los aspectos humanos, es decir, en cómo eran los astronautas y cómo se relacionaban. Durante estos 10 días que va a durar Artemis 2, medio mundo está pendiente de Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, cuya vida está en manos del equipo del que forma parte este ingeniero español.
- Al controlar la ingeniería de la nave, en cierto modo, tienen ustedes ahora en sus manos la vida de los astronautas de Artemis 2, a diferencia de Artemis 1, que en 2022 fue sin tripulación. ¿Cómo lleva esa responsabilidad?
- Sí, bueno, eso es absolutamente cierto. Para ponerlo en perspectiva, el Centro de Control es un edificio que está dentro del Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston y contiene muchas salas. Desde aquí se controla la Estación Espacial Internacional (ISS). Para Orión tenemos varias salas, pero hay dos principales. Una es la Sala de Operaciones, donde reside la autoridad operativa de la misión, y la otra es la Sala de Ingeniería o Sala de Evaluación de la Misión (Mission Evaluation Room o MER). Y ahí es donde estoy yo, y donde está la autoridad técnica y de ingeniería. Nuestra responsabilidad es encargarnos del corazón de Orión, mientras que en Operaciones se ocupan de las operaciones diarias, de mantener el plan de vuelo, de comunicar a la tripulación las cosas que hay que hacer cada día.
- ¿La Sala de Operaciones es la que suele salir en las películas?
- Sí, pero ellos no tienen la capacidad de dar respuesta a las anomalías que se puedan dar, a situaciones de emergencia o de crisis. Ofrecen una respuesta primera, pero luego los que realmente dictamos qué hay que hacer somos nosotros. Y por eso digo que es como el corazón de Orión. Si pasa algo, nosotros intervenimos y dictamos qué es lo que hay que hacer. Aunque en la película no se menciona nunca, en el Apolo 13 la resolución fue en la Sala de Evaluación de la Misión (MER). Y luego Operaciones lo ejecuta.
- ¿Cómo vivió el sobrevuelo lunar?
- Fue un día muy intenso en muchos sentidos, y muy emotivo. Por un lado, porque tenemos que combinar nuestro desempeño profesional con muchos acontecimientos que tienen un gran significado a nivel humano e histórico. Nuestra tarea es monitorizar todos los sistemas de la nave y dar respuestas a posibles contingencias. Siempre estamos evaluando diferentes escenarios, asistimos a reuniones para tratar diversos temas y planificar lo que va a pasar en los siguientes días de vuelo hasta la reentrada en la atmósfera. Estamos monitorizando todos los sistemas hasta el último momento en el que se pierde la comunicación con la nave, y a nivel personal, es muy interesante ver como los parámetros de la telemetría en los monitores van cayendo a medida que la nave se oculta por detrás de la Luna. Después tienes 40 minutos en los que no hay nada que hacer, porque no hay comunicación con los astronautas.
- ¿Ese fue el momento más intenso o tenso del sobrevuelo, cuando pasaron por la cara oculta y se cortaron las comunicaciones?
- Fue un momento interesante porque todo funcionaba muy bien, con lo cual, no teníamos la preocupación de que hubiese algún sistema que no estuviese funcionando correctamente. Si hubiese habido algún problema, esos 40 minutos habrían sido, obviamente, de mayor tensión y de planificación de las distintas posibilidades al reaparecer la nave. Dado que no fue así y la nave se ocultó tras la Luna en un estado nominal de vuelo, lo vives con un poco más de tranquilidad, pero obviamente estando preparados porque al reaparecer te puedes encontrar cualquier cosa. Así que, bueno, no diría que lo viví con tensión, pero sí en alerta.
- ¿Cómo está siendo su rutina de trabajo durante la misión?
- El horario que hago varía mucho según el día porque depende de todas las actividades de vuelo y de las cosas que tengamos que hacer o de las reuniones. El seguimiento es de 24 horas del día y podemos tener reuniones a cualquier hora del día o de la noche. Hoy [por el lunes], por ejemplo, he empezado a las cuatro y media de la mañana y, no sé cuándo acabaré. El lunes fueron 15 horas seguidas, en general son horarios intempestivos. Todos los días tengo que asistir a las 5 a una reunión que llamamos MER Daily Briefing en la que discutimos todos los asuntos sobre el estado de la misión y las cosas que pueden surgir.
- Desde su puesto, ¿ha tratado con los astronautas de Artemis 2?
- Tener una relación personal estrecha es muy difícil porque en los equipos de tierra somos miles de personas, y muchos equipos ni siquiera están en Houston. He coincidido con ellos alguna vez, he intercambiado palabras con ellos, y han venido a visitarnos. Ellos son muy conscientes de nuestra labor y tuvieron muy palabras muy bonitas hacia nosotros antes de ir a la Luna. Entraron en la Sala de Evaluación de la Misión a despedirse antes de irse a hacer la cuarentena, y Jeremy Hansen nos dijo que la tripulación tenía un enorme respeto hacia lo que hacíamos y una enorme admiración.
- ¿Qué valoración hace de los seis primeros días de misión?
- Muy positiva, la verdad. Los sistemas están funcionando bien. Ninguna misión espacial es perfecta, siempre existe alguna pequeña anomalía en algún sistema que hay que ver, pero no están siendo cosas de mayor importancia. Y en lo que respecta al sobrevuelo lunar, más allá de la ingeniería, que a lo mejor puede ser un poco menos accesible para quien no tenga un bagaje profesional que le permita hacerse una idea de lo que significa, yo destacaría el aspecto humano. Lo que sí toca a todo el mundo es saber que hay cuatro seres humanos que el lunes estuvieron lo más lejos de la Tierra que se ha estado nunca y visitando un mundo diferente al nuestro.
- Ha habido críticas a la decisión de la NASA de no cambiar el diseño del escudo térmico de la nave, el elemento que protegerá al vehículo espacial durante la reentrada en la atmósfera, pese a que dio problemas durante el regreso de Artemisa 1, en 2022, y se desprendieron trozos de material. Tras su investigación, la NASA decidió no cambiar el diseño del escudo térmico sino modificar la trayectoria de reentrada para evitar lo que ocurrió entonces. ¿Cómo ve usted esta polémica?
- En el viaje de vuelta hay planificados tres momentos para hacer pequeñas correcciones en la trayectoria, que pueden ser o no necesarios, y todos estaremos muy pendientes del último: el RTC3 o Return trajectory correction-3, que será unas cinco horas antes de acometer la entrada atmosférica. Y ese es el único que podría ser crítico si vamos con una trayectoria que no nos meta en ese pasillo de entrada que deseamos. En todas las misiones que vuelven del espacio, las naves tienen que entrar en un pequeño corredor de entrada con un cierto ángulo y una cierta velocidad para que se pueda acometer con seguridad la entrada atmosférica. Durante el regreso de la nave de Artemis 2, a lo mejor es necesario hacer esa maniobra o bien, decidimos hacerla simplemente para afinar un poquito más la trayectoria, aunque todo vaya bien. Son cosas que habrá que evaluar en su momento. Mi equipo hace el guiado de la reentrada. La trayectoria se ha diseñado para que no haya ningún problema con el escudo térmico.
- Mucha gente se pregunta por qué Artemis 2 no ha alunizado, si ya lo hicieron varias veces hace medio siglo.
- Porque aquí hay que ir poco a poco. Aunque la nave Orión sea más moderna, es nueva. Todos los componentes y diseños son nuevos y siempre hay que probarlo e ir de forma progresiva para entender nosotros también nuestra propia nave y nuestros sistemas.
- Para 2027 la NASA tiene previsto lanzar Artemis 3, una misión que probará tecnologías para el alunizaje, y en 2028, Artemis 4, la misión que aterrizará. ¿Ve viable que veamos dentro de dos años astronautas caminando por la Luna teniendo en cuenta cómo va el programa?
- Son plazos y nuestro cometido es intentar cumplirlos. Luego, en el proceso, pueden surgir problemas o cosas que quizás no esperabas y tienes que dedicarle más tiempo, así que es muy difícil asegurar unas fechas, y nadie puede hacerlo. Esos son los planes que hay para los que trabajamos, y la realidad irá marcando el rumbo de todo.
- ¿Qué le ha parecido el anuncio del director de la NASA sobre el plan para construir una base lunar? ¿Diría que este proyecto está ilusionando en Houston?
- Sí, desde luego, se trata de un programa muy ilusionante para todos los que estamos involucrados en él, y creo que también para todo el mundo, no sólo en EEUU o Europa y en los otros países que colaboran en él. Yo creo que la generación Artemis vivirá la exploración lunar de otra manera y en un momento dado, la humanidad tendrá incorporado en su cultura una visión de la luna que será diferente de la que ha sido para todas las generaciones a día de hoy.
- ¿Percibe también esa ilusión en la sociedad estadounidense, fuera de la NASA?
- Sí, en EEUU hay mucha ilusión y la gente con la que hablas te pregunta y te felicita, estamos recibiendo muchos mensajes de ánimo así que la sensación que tengo es que está teniendo un gran impacto aquí.

























