La "cúpula de calor" instalada en Europa Occidental se ha cobrado de momento siete víctimas mortales en Francia y cuatro en el Reino Unido

Niños refrescándose en una fuente en Skopje(Macedonia).EFE
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"La ola de calor que asola Europa es un brutal recordatorio de los impactos en espiral de la crisis climática", ha advertido Simon Stiell, director ejecutivo de la Convención Marco de Cambio Climático de la ONU, ante las temperaturas extremas experimentadas en plena primavera en España, Portugal, Reino Unido, Francia e Italia.
En Francia se batieron récords de temperatura y un total de 17 departamentos activaron la alerta naranja, por primera vez en el mes de mayo, con un "pico" de 39 grados el miércoles en el sur del país. En Londres se superó por primera vez el techo de los 35 grados en primavera en Kew Gardens, una temperatura "del todo inusual" en las islas británica incluso en verano, según advirtió la Met Office.
La "cúpula de calor" instalada en Europa Occidental se ha cobrado de momento siete víctimas mortales en Francia (cinco de ellas por ahogamiento) y cuatro en el Reino Unido. El Gobierno francés celebrará este jueves una reunión de emergencia para evaluar la respuesta interministerial ante la insólita situación, que puede forzar el cierre de escuelas y la cancelación de competiciones deportivas.
"La ciencia es clara a la hora de determinar que el cambio climático hace que las olas de calor sean más frecuentes y extremas", advirtió el miércoles Simon Stiell, que no dudó en apuntar a la quema de carbón, petróleo y gas como "el principal contribuidor" del calentamiento global.
"Proteger las vidas humanas, las empresas y las economía del calor extremos y de otros costes atribuidos al cambio climático debería ser la prioridad en todas las naciones, empezando por acelerar el fin de la adicción a los combustible fósiles", apostilló el máximo responsable de políticas climáticas de la ONU, que recordó cómo India y Pakistán han experimentado también temperaturas extremas por encima de los 43 grados en la última semana.
Las declaraciones de Simon Stiell se producen una semana después de que la Asamblea General de la ONU votara ONU a favor del respaldo a un dictamen de la Corte Internacional de Justicia que determina la "obligatoriedad legal" de los países ante el cambio climático. Un total de 141 países votaron a favor, 28 se abstuvieron y ocho votaron en contra, con Estados Unidos y Rusia haciendo causa común con países como Irán, Arabia Saudí, Israel, Liberia, Yemen y Bielorrusia.
El secretario general de la ONU António Guterres celebró la votación como "una poderosa afirmación del derecho internacional, la justicia climática y la ciencia, que fija la responsabilidad de los Estados para proteger a la gente frente a la escalada de la crisis climática". La votación en la Asamblea General fue impulsada por el Gobierno de Tuvalu, en representación de los países-isla más amenazados por el cambio climático.
























