El visor independiente llegará en otoño a Estados Unidos, Reino Unido y Francia

Gafas de realidad aumentada Specs de Snap, en una imagen de archivoE. M.
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Snap lleva más de una década prometiendo unas gafas capaces de fundir el mundo digital con el real. Este martes, en la feria Augmented World Expo de Long Beach (California), su consejero delegado, Evan Spiegel, presentó por fin el producto definitivo: Specs. Son unas gafas de realidad aumentada que la compañía empezará a vender en otoño por 2.195 dólares (alrededor de 1.900 euros al cambio actual, aunque de momento no se venderán en España). La reserva se abre hoy con un depósito reembolsable de 200 dólares. El resto se pagará cuando el dispositivo se reciba en otoño.
La cifra coloca a las Specs en una terreno incómodo. Cuestan seis veces más que las gafas más baratas de Meta, las Ray-Ban, que arrancan en 350 dólares, pero bastante menos que las Vision Pro de Apple, que parten de 3.500 dólares. Es un precio pensado para entusiastas, desarrolladores y estudios de creación, no para el comprador medio, y la propia Snap lo admite sin rodeos.
A diferencia de la mayoría de sus competidores en la gama alta, sin embargo, Specs no necesita un módulo externo ni cable. Todos los cálculos se hacen en la propia montura, que tiene dos procesadoresSnapdragon de Qualcomm. Uno está dedicado exclusivamente a la visión y otro a ejecutar las experiencias de realidad aumentada. Esa independencia tiene un coste evidente en forma y peso. Las gafas recuerdan a unas de pasta algo abultadas, casi a medio camino con unas de esquí.
A cambio, son más potentes que las Ray-Ban con pantalla de Meta, que apenas añaden un pequeño visor fijo en una esquina del campo visual. Specs aspira a algo más ambicioso porque ancla objetos e interfaces tridimensionales sobre el entorno real, de modo que parecen ocupar un espacio físico. Es lo que la industria llama realidad aumentada "real", y hasta ahora nadie la había puesto a la venta para el público general. Gafas como las Vision Pro de Apple lo consiguen, pero usando cámaras para mostrar el mundo real al usuario, no con cristales transparentes como estas Specs.
La pantalla, de tecnología LCoS, ofrece un campo de visión de 51 grados (un 30% más de superficie útil que la anterior generación pero bastante inferior a la de dispositivos de realidad virtual) y 16 millones de colores.
La autonomía es el talón de Aquiles habitual de esta categoría de productos. Snap asegura que Specs aguanta unas cuatro horas de uso continuo, ampliables a 20 con el estuche de carga. Hay dos tallas, de 47 y 52 milímetros, con un peso de 132 y 136 gramos respectivamente. Pesan mucho más que unas Ray-Ban, que no llegan a los 30 gramos, pero son muy ligeras comparadas con los casi 800 gramos de unas Vision Pro.
Entre las funciones que llegan con ellas destaca EyeConnect, que permite a dos usuarios compartir una partida de un juego o una experiencia con solo cruzar la mirada. También se pueden ver vídeos, grabar en primera persona, navegar por internet o consultar el correo. La apuesta más ambiciosa, sin embargo, es la inteligencia artificial contextual. Basta mirar un objeto y preguntar por él para que las gafas devuelvan información sobre lo que se tiene delante.
En privacidad, Snap copia el modelo de Meta. Un LED se ilumina cuando el dispositivo está grabando y, según la empresa, el usuario controla qué datos se almacenan, sincronizan o eliminan.
















