




















Con 5.715 fallecidos bajo su amparo, los psiqui�tricos catalanes fueron uno de los lugares m�s mort�feros de la retaguardia de la Guerra Civil, cuyas consecuencias acabaron en algunos centros con la vida del 75 % de los pacientes, v�ctimas "conscientemente olvidadas" que ahora recuerda una investigaci�n encargada por la Generalitat.
El hambre, la insalubridad y la superpoblaci�n fueron las principales causas de una de las crisis humanitarias m�s graves y desconocidas del conflicto, que rezag� a los internos de las instituciones mentales "al final de la cadena de prioridades" y los conden� a una mortalidad superior a la de prisiones y campos de concentraci�n.
"No hay ning�n colectivo m�s vulnerable que los pacientes de psiqui�tricos en una situaci�n as� porque incluso en los campos de concentraci�n, si aspiras a que los presos trabajen, al final del d�a les tienes que dar algo de comer", explica a Efe el historiador Marcos Robles, autor del estudio encomendado por la Direcci�n General de Memoria Democr�tica, adscrita al Departamento de Justicia.
La investigaci�n, que recupera la identidad de las personas que murieron en estos centros e incluye por primera vez un listado completo de v�ctimas, documenta el impacto que tuvo la guerra en lugares como el Conjunto Psiqui�trico de Sant Boi (Barcelona), el Instituto Mental de Sant Andreu (Barcelona) o el Sanatorio Mart� Juli� de Salt (Girona), hasta ahora "puntos ciegos" para la historiograf�a del per�odo.
"Estas personas han sido conscientemente olvidadas. Es un tema inc�modo que no gusta a nadie, ni a la sociedad, ni a gobiernos ni a las mismas familias, y por eso se ha obviado", lamenta a Efe la integrante del colectivo de descendientes de v�ctimas Besnets per la Dignitat, Susanna Casellas, a la vez que celebra que iniciativas como este estudio empiecen a reparar y dignificar su memoria.
Durante la Guerra Civil hab�a trece principales psiqui�tricos en Catalu�a, la mayor�a de ellos en la provincia del Barcelona, que en 1936 acog�an a unos 7.000 pacientes, instituciones guiadas por una beneficencia basada en la caridad cristiana y a donde, en muchos casos, se mandaba a las personas "no solo para encerrarlas, sino para olvidarlas", cuenta Robles.
Con el estallido del conflicto, los sindicatos tomaron el control de gran parte de los centros hasta 1937, tras los Hechos de Mayo, cuando asumi� su mando la Generalitat, que, seg�n el historiador, "intent� aumentar la cobertura de los psiqui�tricos y no dejar a nadie atr�s, pero simplemente acab� colapsando".

EFE/ Arxiu Hist�ric Municipal De Sant Boi De Llobregat
La escasez y el mal estado de la comida -en ocasiones robada por los mismos sanitarios antes de que llegase a los internos-, sumada al exceso de pacientes que asumieron las instituciones a medida que se reorganizaba la asistencia en la retaguardia, y a la insuficiente higiene y recursos b�sicos hicieron que psiqui�tricos como los de Sant Boi o Sant Andreu alcanzasen porcentajes de defunciones del 75 % o el 50 %, respectivamente.
El Conjunto Psiqui�trico de Sant Boi (3.160), el Instituto Mental de Sant Andreu (776), el Sanatorio Mart� Juli� de Salt (633), el Instituto Pere Mata de Reus, en Tarragona (487), y el Sanatorio Mental Municipal de Barcelona (228) fueron los centros con m�s fallecimientos, especialmente en 1938, cuando la desventaja b�lica del bando republicano agrav� el efecto del conflicto en Catalu�a.
"Estas personas no tuvieron m�s opci�n que quedarse ah� dentro y morir de hambre", denuncia Susanna Casellas sobre el destino de familiares como su t�a abuela, la gran mayor�a de los cuales acabaron en fosas comunes de los cementerios locales.
El trabajo de Besnets per la Dignitat, un conjunto de 48 familias a las que, en palabras de Casellas, les queda "mucho por hacer, pero sin el estigma hacia el tema de la salud mental que hab�a a�os atr�s", ha conseguido que recientemente se otorgara a sus antepasados la condici�n de v�ctimas de guerra, adem�s del compromiso de la Generalitat y el ayuntamiento de la localidad de instalar una placa conmemorativa en el cementerio de Sant Boi.
Fue precisamente en los documentos de este cementerio donde el historiador y archivero local Carles Serret detect� por primera vez que la mortalidad del psiqui�trico aument� extraordinariamente durante la guerra, pista que motiv� el estudio del resto de centros catalanes.
El colectivo de descendientes, que reclama que los cementerios del resto de localidades tambi�n se conviertan en lugares de memoria, sigue trabajando para reconstruir la historia de sus familiares mediante la recuperaci�n de los expedientes, pero advierte que se est� topando con la "reticencia" de algunos centros a abrir sus archivos argumentando que son datos m�dicos privados.
Noventa a�os despu�s del inicio de la guerra y tras el vac�o que dej� el silencio de aquellas generaciones que convivieron con los ingresados en psiqui�tricos, Casellas insiste en la importancia de recuperar esta informaci�n, "no solo para reivindicar la figura de estas personas, sino para ayudar a sus familias a cerrar el interrogante que han tenido abierto toda su vida".
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