Barcelona acogerá la etapa inaugural con una contrarreloj que blindará y cerrará la ciudad

El recorrido de la contrarreloj por equipos
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El Tour de Francia obligará a desplegar a 4.500 policías en Cataluña y a cortar varias carreteras durante horas en sus tres etapas iniciales en la comunidad, el 4, 5 y 6 de julio. La primera será una contrarreloj por equipos por las calles de la capital catalana (del Fórum a Montjuïc); la segunda será una etapa de ida y vuelta entre la Ciudad Condal y Tarragona; y la tercera partirá de Granollers hasta les Angles, ya en el pirineo francés, y llevará a los ciclistas a cruzar toda Cataluña por el centro. La Generalitat calcula que el impacto económico puede ascender hasta los cien millones de euros.
En clave de seguridad, los Mossos d'Esquadra no han detectado ninguna amenaza ni riesgo de boicot extraordinario de cara a esta edición del Tour de Francia, aunque llevarán a cabo un importante operativo para garantizar la movilidad y seguridad de equipos, ciclistas, aficionados y ciudadanos que se puedan ver afectados En este sentido, habrá 3.600 agentes del cuerpo desplegados, más 900 policías locales repartidos en las distintas localidades por las que pasa la gran ronda francesa. Los Mossos activarán todas las unidades en un dispositivo que contará con Seguridad Ciudadana, Tráfico, Orden Público, Área y Canina, así como los Tedax e incluso efectivos del GEI, el cuerpo de élite de la policía catalana.
El dispositivo se coordinará desde el CECOR, el centro de mando para operativos de estas características ubicado en el complejo central Egara, en Sabadell (Barcelona), de los Mossos. Por un lado, se centrará en la seguridad de escenarios en los que se prevé que haya una gran afluencia de personas; y, por el otro, en la seguridad de la propia carrera y las cuestiones relativas a la movilidad.
Para las tres etapas programadas -la inicial, la de Tarragona el domingo y la que cruzará toda Cataluña el lunes-, la seguridad pasará a ser dinámica, relacionada con la movilidad. Así, se establecerá una cápsula de seguridad integral para garantizar la protección a la caravana publicitaria, los ciclistas y los vehículos que los acompañen, y se realizarán cortes de carreteras herméticos para garantizar la seguridad de la carrera, aunque con puntos habilitados para el paso de vehículos de emergencias.
La caravana publicitaria pasa unas dos horas antes que el pelotón y está integrada por un centenar de vehículos del Tour. Por ello, algunas carreteras y vías permanecerán entre cuatro y cinco horas cortadas, sin permitir la circulación. Igual ocurrirá en las calles de Barcelona, aunque aquí el blindaje será de hasta seis horas. Las calles y vías se irán reabriendo de forma progresiva y aproximadamente una hora después de que haya pasado el último ciclista.
La segunda etapa, un recorrido interurbano entre Tarragona y Barcelona de aproximadamente 170 kilómetros, provocará la restricción total en diversos tramos de carreteras y desvíos obligatorios en puntos como Torredembarra, el Vendrell, Vilanova i la Geltrú, Sitges, Castelldefels, Begues, Vallirana, Molins de Rei, Sant Just Desvern y Esplugues de Llobregat (Barcelona).
Las vías más relevantes que se verán afectadas en esta etapa serán la N-340 desde Tarragona hasta el Vendrell (Tarragona) y la C-31 desde el Vendrell hasta Castelldefels, "dos carreteras importantes para la movilidad un fin de semana de julio", entre otras, y como alternativa se podrá optar por la AP-7 y la C-32, que no se verán afectadas.
La etapa del lunes 6 de julio, que saldrá de Granollers y cruzará los Pirineos hasta llegar a Angles (Francia) implica una mayor complejidad al coincidir con un día laborable de "plena movilidad". Aquí, se "bloqueará" la circulación cortando tramos de la la C-352, C-59, C-17, C-37, C-25 y N-260.






















