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Hay quien mide una buena playa por el espacio disponible para montar el campamento completo, con varias toallas, sombrilla, nevera, palas, sillas y todos esos cachivaches que convierten la arena en una pequeña mudanza. Otros prefieren llevar lo justo, caminar un poco más y cambiar los servicios por entorno, vistas y agua limpia.
Esta cala de la Costa Brava pertenece a ese segundo grupo, exige llegar con mochila ligera y algo de ganas de bajar escaleras, pero recompensa con uno de esos rincones de Cataluña donde el baño importa tanto como el paisaje.
La cala es Cala Futadera, una pequeña playa situada en el término municipal de Tossa de Mar, en la provincia de Girona y en plena Costa Brava. Se encuentra a unos seis kilómetros al norte del núcleo urbano de Tossa, en una zona del litoral donde los acantilados, el bosque mediterráneo y las calas de acceso más limitado forman parte del atractivo de esta parte de Cataluña.
El entorno ayuda a entender por qué esta cala aparece a menudo entre las más llamativas de la zona. Cerca quedan otros puntos conocidos del litoral de Tossa, como Cala Giverola, Cala Pola o Cala Bona, dentro de un tramo de costa donde el baño se puede combinar con caminos de ronda, miradores naturales y pequeñas entradas de mar entre roca. Cala Futadera destaca por su posición bajo un acantilado y por una bahía de tonos verdes y azulados muy asociada a la Costa Brava.
Cala Futadera mide aproximadamente 80 metrosde largo y 15 metros de ancho, según la Oficina de Turismo de Tossa de Mar. Es una cala de entorno natural, formada por arena gruesa y con presencia de guijarros, algo habitual en muchas playas pequeñas de esta parte del litoral gerundense. Su tamaño reducido y su ubicación fuera del centro urbano hacen que la experiencia sea distinta a la de las playas principales de Tossa, más accesibles y con mayor afluencia durante la temporada alta.
La cala queda encajada bajo un acantilado cubierto de vegetación, con una bahía de tonalidades esmeralda que se aprecia especialmente desde la bajada. El propio relieve condiciona la visita, ya que por la tarde parte de la playa queda en sombra, por lo que la mañana suele ser el mejor momento para disfrutar del baño y de la luz sobre el agua.
Al tratarse de una cala poco urbanizada y sin servicios, conviene acudir con todo lo necesario para la jornada. Es recomendable llevar agua, algo de comida si se piensa pasar varias horas, protección solar y calzado adecuado para el acceso. También hay que tener en cuenta que la entrada al agua puede presentar cierto desnivel y que el fondo combina arena gruesa y piedra, por lo que unas cangrejeras pueden resultar útiles.
El acceso principal se realiza por la carretera GI-682, que une Tossa de Mar con Sant Feliu de Guíxols. Después de pasar el desvío hacia Cala Giverola, hay que buscar la entrada señalada hacia Cala Futadera y dejar el coche en el pequeño espacio habilitado junto a la carretera. La capacidad es muy limitada, por lo que en verano conviene llegar temprano y evitar estacionar en puntos que puedan entorpecer la circulación o generar sanciones.
Desde ese punto empieza el tramo a pie. Primero se avanza por un camino corto y después llega la parte más exigente, una larga escalera que baja por el acantilado hasta la cala. Mientras se desciende, conviene tener presente que después habrá que recorrer el mismo camino en sentido contrario. Precisamente ahí radica la principal dificultad del acceso a este precioso enclave. La recompensa aparece antes de tocar la arena, porque desde los primeros tramos ya se ve la cala desde arriba.
Para quienes salgan desde Barcelona, el trayecto en coche hasta la zona de Cala Futadera ronda una hora y media, dependiendo del tráfico y del punto de salida. Desde Girona, el desplazamiento ser de alrededor de 45 minutos por carretera. En ambos casos, la última parte del recorrido discurre por un tramo de Costa Brava con curvas, por lo que merece la pena prever margen en días de mucha afluencia y evitar cargar con más peso del necesario para la bajada.
Si te gusta descubrir nuevos enclaves de la Costa Brava, Cala Futadera reúne todos los requisitos para convertirse en una de tus favoritas. Su entorno natural, encajado entre acantilados y vegetación mediterránea, ofrece una sensación de tranquilidad difícil de encontrar en otras playas más concurridas. Además, sus aguas cristalinas y los tonos verdes y azulados del mar convierten cada baño en una experiencia especialmente atractiva para quienes buscan rincones con encanto en el litoral catalán.
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