






















As� como el t�rmino Latinoam�rica fue una cuesti�n geoestrat�gica, un palabro similar a todes, presidenta o migrante, y as� como americano se ha convertido en sin�nimo de norteamericano o estadounidense, nosotros debemos defender, e incluso financiar, promocionar e inducir de forma machacona el t�rmino Hispanoam�rica.
Si la gente es capaz de discutirte que migrante es una palabra �correcta�, sin entender el trasfondo de su significado, porque la pobre RAE se ha visto arrollada por un lenguaje artificial hiperfinanciado, que busca mutar elementos fundamentales del ser humano, como son el g�nero, cuestiones biol�gicas o incluso elementos geopol�ticos como el Estado-naci�n, �por qu� nosotros no podemos hacerlo?
Miren: el t�rmino Latinoam�rica corri� como la p�lvora en el mundo diplom�tico porque est�bamos en la �poca de la aplicaci�n de la Doctrina Monroe, y hac�a falta despojarnos del t�rmino americano, que abarca desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Los angloamericanos ten�an un plan: algo que llaman destino manifiesto, y que es la columna vertebral de la creaci�n del imperio angloamericano.
A los fracasados criollos, hijos de quienes construyeron uno de los imperios cristianos m�s hermosos de la historia, y que llegado el momento buscaron a toda costa construir una identidad nacional sin la mitad de lo que somos la mayor�a de los hispanos, es decir, espa�oles, aquel tinglado anglosaj�n y franc�fono les ofreci� el marco perfecto para justificar su ruptura con la ra�z hisp�nica. Porque no nos llamemos a enga�o: los ingleses y los franceses nos la ten�an jurada desde hac�a much�simo tiempo.
Trabajaron en las mentes de unos tipos que realmente se creyeron libertadores y que, al final de sus d�as, como dijo Bol�var: �He arado en el mar�, reconocieron que aquella sangrienta revoluci�n fue un fracaso total, que nos dej� medio muertos y que, visto en la distancia, no sirvi� para nada. Nuestros pr�ceres fueron marionetas de intereses geopol�ticos. Era el tiempo de esparcir las cenizas del Imperio espa�ol: una operaci�n de demolici�n geopol�tica que, con otros actores y otros m�todos, recuerda a la forma en que los separatistas catalanes fueron instrumentados por el Kremlin para ir contra Espa�a y contra Europa. La historia no termina; solo cambia de m�scaras.
Los criollos se comportaron como los comunistas: destruir lo establecido y funcional por un sue�o ut�pico en busca de la nada. Una b�squeda infantil, con una din�mica de opresores y oprimidos, en la que, si algo sale mal, siempre es culpa de un elemento externo o incluso de algo tan elemental en el ser humano como el libre albedr�o.
As�, cuando el fracaso era inminente, se buscaron un elemento familiar al que odiar, y culpar. Entonces, un Rodr�guez, un Fern�ndez, un Cuervo o un Gonz�lez comenzaron a escupir encima de nuestros bisabuelos, de nuestros tatarabuelos y de los suyos propios, y borraron lo bueno que qued� de aquel momento. Por ejemplo, los ind�genas: les dieron tan duro que hasta fueron reprogramados, y ahora odian a quien los dignific� y hasta conserv� sus lenguas originarias, haci�ndoles gram�ticas.
Nunca un imperio ha tenido tan mala propaganda. La gente idealiza a Atila, a Gengis Kan y a otros, pero cuando le hablan de lo suyo, de Col�n, ah, no: ese era un esclavista. Y eso lo dice uno que se apellida Garc�a, Ram�rez o Su�rez. �Se imaginan a un angloamericano diciendo que los british le hicieron esto o aquello? Ellos fueron pr�cticos: ellos ten�an un plan.
Miren, el t�rmino Latinoam�rica es s�mbolo de fracaso, de dictaduras, de ni�os desaparecidos, de tr�fico de drogas y de un mont�n de cosas malas. Y no me vengan a hablar de literatura, m�sica o gastronom�a, porque eso es mestizo: mezcla de espa�ol, chino, negro e indio. No es latino; Roma no estaba por ah�. Es novohispano, porque lo hispano, desde antes incluso de Hispania, siempre fue mestizaje. Por eso fue tan f�cil la empresa hisp�nica, con sus luces y sus sombras. Nos sentimos orgullosos de algo que no significa absolutamente nada, y que la pobre RAE reconoce como v�lido porque, cuando un lenguaje artificial aterriza y se explica para que el com�n de los mortales pueda repetir el concepto, se convierte en uso y costumbre. Entonces, la pobre RAE tiene que asimilarlo.
Miren, el mundo diplom�tico no es di�logo y entendimiento. Esos son las florituras terminol�gicas que nos dan. En realidad, la diplomacia es una selva donde todo el mundo est� luchando la yuca para su pueblo.
Esto significa que nosotros, los hispanos -y por hispanos entiendo tambi�n a quienes hoy son espa�oles y portugueses; por tanto, Brasil no se queda fuera-, tenemos que empezar a pensar en conjunto. La fragmentaci�n nos ha hecho much�simo da�o y ha sido el caldo de cultivo para que potencias extranjeras como la China comunista, Ir�n o Rusia nos utilicen para atacar al imperio angloamericano.
Pero algo est� cambiando, y hay que aprovechar esos vientos. Los que en su momento nos balcanizaron, especialmente los angloamericanos, ya no pueden llamarnos el patio de detr�s de casa. Porque no somos un patio: somos una regi�n estrat�gica cuya fragmentaci�n ha permitido que se escondan redes criminales, narcotraficantes, tratantes de seres humanos y enemigos del orden occidental que s� quieren entrar en las casas angloamericanas, destruir a sus hijos mediante los estupefacientes, alimentar el tr�fico de menores y erosionar el sistema de vida angloamericano. Adem�s, empieza a recuperarse una verdad hist�rica que obras como We the Hispanos, de Jos� Luis L�pez-Linares, han puesto sobre la mesa: los padres fundadores de Estados Unidos no surgieron en el vac�o.
Miraron tambi�n a la experiencia espa�ola, a su tradici�n jur�dica, a su presencia imperial y a su papel en la independencia norteamericana. �A qui�n iban a mirar en el continente si no era a Espa�a, la gran potencia que hab�a articulado buena parte del mundo americano? Evidentemente, tambi�n con algunos elementos anglosajones. Porque el futuro siempre ha estado en el mestizaje, e Hispanoam�rica es mestiza biol�gicamente hablando, y los angloamericanos son mestizos geogr�ficamente hablando, aunque ahora el mestizaje biol�gico es cada vez m�s presente.
Hoy muchos angloamericanos ya no nos llaman latinos: nos llaman hispanos, porque es lo que somos. Y hasta hay un secretario de Estado de origen hispano, a quien de forma muy inteligente, y estrat�gica, algunos lo comparan con Henry Kissinger. �l entiende cu�n importante es ese puente entre el mundo angloamericano y el hispanoamericano.
Y seamos claros hablando de diplomacia: Guayana Francesa, Guadalupe, Martinica, San Pedro y Miquel�n, San Bartolom� y San Mart�n, en su parte francesa, son territorios de la Rep�blica de Francia.
Luego, Aruba, Curazao, San Mart�n, en su parte neerlandesa, Bonaire y Saba son territorios de los Pa�ses Bajos.
Despu�s, Antigua y Barbuda, Bahamas, Granada, Jamaica, San Crist�bal y Nieves, Santa Luc�a, San Vicente y las Granadinas, Barbados, Dominica, Trinidad y Tobago, Anguila, Islas Caim�n, Islas V�rgenes Brit�nicas y Montserrat son territorios de la Mancomunidad de Naciones, conocida en ingl�s como Commonwealth of Nations.
Entonces, echando esta cuenta: �d�nde est� Latinoam�rica?
En la mente de quienes nos instalaron ese programa. Pero, en realidad, no existe. Es como el sistema operativo de las computadoras y de los m�viles que hay en Corea del Norte: una herramienta de aislamiento del mundo, de aldeanismo antiglobal y de programaci�n mental para que el individuo no mire m�s all� del peque�o corral conceptual que le han fabricado.
Nosotros no somos latinos. Eso no significa nada para nosotros. La mayor�a de los franc�fonos en Am�rica son ciudadanos de la Rep�blica Francesa; otros son ciudadanos neerlandeses, y otra parte pertenece a la Commonwealth of Nations. Por eso te digo, como dice el refranero cubano, con una peque�a modificaci�n: hispano, lucha tu yuca.
No eres latino, no lo fuiste y no lo ser�s. Eso no significa nada. Solo fue una programaci�n geoestrat�gica que nos ha llevado al mism�simo caos anterior a la creaci�n del universo por Jehov�: flotamos sin sentido, sin contenido y sin destino manifiesto,y necesitamos uno.
De hecho, nos obligaron a renunciar al que ten�amos, que era el mejor que exist�a y existe. Adem�s, para los indigenistas y el resto de la militancia antihisp�nica, influida por estos neoconceptos que nos llevaron a la nada en el pasado, llamarse latino es lo m�s euroc�ntrico del mundo, porque latinos son los espa�oles, los portugueses, los franceses, los italianos y los rumanos: es decir, algo profundamente europeo.
Adem�s, ser latino tiene un elemento geopol�tico indiscutible, porque los latinos estuvieron bajo el Imperio romano, otro imperio renovador, como el espa�ol. De hecho, el Imperio espa�ol se inspir� en Roma, y no veo a nadie cuestionando a los romanos con la misma histeria infantil con la que se cuestiona a Espa�a. La historia es la que es, y hay que arar con los bueyes que se tienen.
Por eso, hoy m�s que nunca, llamarse hispano, seas de la pen�nsula ib�rica o del continente americano, es una cuesti�n geopol�tica y un destino manifiesto.
No te serruches m�s el suelo.
Sayde Chaling-Chong Garc�a es presidente de la AIECC.
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