
















Actualizado
Alfonso Arús y Angie Cárdenas forman uno de los matrimonios más consolidados de la televisión nacional y también una de esas parejas que han trasladado su complicidad profesional a la pequeña pantalla. Juntos han convertido el formato en una referencia de las mañanas televisivas, hasta cerrar su última temporada como líder absoluto de su franja, con un 16,8% de cuota de pantalla, 365.000 espectadores de media y 35 meses consecutivos al frente.
Fuera del plató, la pareja vive lejos del centro de Barcelona, en un municipio del Garraf marcado por los viñedos, las casas indianas y una ubicación muy próxima a algunos de los enclaves más conocidos de la costa catalana.
El municipio en el que residen Alfonso Arús y Angie Cárdenas es Sant Pere de Ribes, en la comarca del Garraf, a unos 40 kilómetros de Barcelona y a poco más de 40 minutos en coche, según el tráfico. Está situado entre Sitges, Vilanova i la Geltrú, Canyelles y Olivella, con una conexión cómoda con la capital catalana y con varios núcleos importantes del litoral barcelonés.
Sant Pere de Ribes cuenta con 32.006 habitantes, según los datos de Idescat de 2024, y una superficie de 40,80 kilómetros cuadrados. Su término municipal reúne núcleos urbanos, urbanizaciones, masías, viñedos y espacios próximos al Parc del Garraf, una combinación que le da un perfil residencial distinto al de los grandes municipios metropolitanos.
El pueblo también está vinculado a otros nombres conocidos. Aitana Bonmatí nació y creció en Sant Pere de Ribes, donde su trayectoria se ha convertido en motivo de orgullo local. La proximidad de Sitges, con una larga tradición cultural y residencial, refuerza el peso de esta zona del Garraf como área de vivienda bien situada y con más amplitud que la Ciudad Condal.
Sant Pere de Ribes conserva una identidad marcada por distintas etapas históricas que todavía se reflejan en su paisaje urbano. El origen del municipio está ligado al castillo de Ribes, también conocido como castillo de Bell-lloc, documentado desde el siglo X. La fortaleza ocupaba una posición estratégica para controlar los pasos entre la montaña y el mar, y alrededor de ella fueron creciendo masías, calles y pequeños núcleos que acabarían configurando el trazado actual.
Con el paso de los siglos, el municipio incorporó una nueva influencia ligada al fenómeno de los indianos, los vecinos que emigraron a América y regresaron con capital para invertir en viviendas, equipamientos y espacios de vida social. Esa huella se aprecia en el casco antiguo y en distintas zonas del término municipal, donde se conservan casas construidas entre los siglos XVIII y XIX por familias que volvieron después de hacer fortuna al otro lado del Atlántico.
Entre los edificios religiosos destacan la iglesia vieja, levantada en el siglo XVII, y la iglesia nueva, de estilo neogótico e inaugurada en 1910. Esta última se asocia al impulso de Francesc Marcer i Oliver y se inspira en Santa Maria del Mar, en Barcelona. También forma parte del paisaje local la ermita de Sant Pau, situada entre viñedos y ligada a una fiesta que cada enero reúne a vecinos y visitantes.
Una visita a Sant Pere de Ribes puede empezar por el castillo de Ribes y el entorno de Sota-ribes, donde el municipio muestra mejor su pasado medieval. Desde allí se puede continuar hacia el casco antiguo, la plaza de la Vila, la iglesia vieja y la iglesia nueva, que permiten seguir en poca distancia la evolución histórica del pueblo. El Centro de Interpretación de los Americanos, inaugurado en junio de 2022, ayuda a entender el legado indiano local.
El paisaje agrícola que rodea el núcleo urbano ofrece caminos entre viñedos, campos y masías tradicionales. La ermita de Sant Pau es una de las salidas más habituales por su valor patrimonial y por su posición en el entorno rural. También hay rutas hacia el Montgròs y tramos próximos al Parc del Garraf, con vistas sobre la comarca y el litoral en los días despejados.
La gastronomía es otro atractivo de la zona. Entre los restaurantes mejor valorados destacan Can Llosa, conocido por su cocina catalana y mediterránea, y L'Anxaneta, una referencia local basada en productos de proximidad. El xató, muy presente en el Garraf y el Penedès, forma parte también de la identidad culinaria de la comarca.
Sitges queda a pocos minutos en coche y permite completar la escapada con un plan de costa. Su paseo marítimo, las playas, el casco antiguo, la iglesia de Sant Bartomeu i Santa Tecla y espacios culturales como el Cau Ferrat o el Museo de Maricel concentran buena parte del atractivo del entorno. Vilanova i la Geltrú ofrece otra alternativa cercana, con puerto pesquero, rambla, mercado y playas amplias.
No resulta difícil entender por qué Alfonso Arús y Angie Cárdenas eligieron Sant Pere de Ribes para fijar su residencia. La tranquilidad del entorno, la cercanía al Mediterráneo, los viñedos y la buena conexión con Barcelona convierten a este rincón del Garraf en un refugio privilegiado lejos del ritmo de la gran ciudad.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。