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Cuando se habla de playa, la cabeza suele irse al litoral, a la arena caliente, al agua salada y a las calas de la Costa Brava que cada verano llenan las agendas de escapadas.
Pero en Cataluña también existe un arenal situado a más de 1.000 metros de altura, rodeado de paisaje pirenaico y alimentado por agua dulce. En plena montaña, este rincón de Cataluña permite bañarse con vistas a los Pirineos y cambiar la costa por el curso alto del Ter.
El lugar del que hablamos es Setcases, un pequeño municipio del Ripollès, en la provincia de Girona, situado en el Valle de Camprodon y muy cerca del Parc Natural de les Capçaleres del Ter i del Freser. Su ubicación marca buena parte de su atractivo. Está en la cabecera del río Ter, a 1.265 metros de altitud, en un entorno de alta montaña donde el paisaje cambia por completo entre el invierno y el verano.
Según los datos oficiales de Idescat, Setcases cuenta con 196 habitantes y 49,12 kilómetros cuadrados de superficie, por lo que se trata de un municipio muy pequeño en población, pero con un término amplio, marcado por el río, los pastos, los bosques y la cercanía de cumbres que rondan los 3.000 metros. El propio nombre del pueblo, Setcases, se traduce como siete casas en castellano, una referencia que encaja con el origen legendario que se asocia a la localidad.
Además de su imagen de pueblo pirenaico, Setcases mantiene una estrecha relación con el río Ter, que atraviesa su entorno y se convierte en uno de los grandes protagonistas cuando llegan los meses de calor. El municipio ofrece un escenario privilegiado para disfrutar de la naturaleza, los paseos junto al agua y los baños de agua dulce en plena montaña. En ese contexto destaca la Platgeta de Setcases, un enclave que ha convertido este rincón del Pirineo gerundense en una alternativa de interior para quienes buscan aguas cristalinas, arena y paisaje de montaña en una misma escapada.
La Platgeta de Setcases es una pequeña playa fluvial situada junto al río Ter, muy cerca del núcleo del pueblo. Lo que la hace especial es una combinación poco habitual, con una zona de arena donde tumbarse, agua dulce para darse un chapuzón y un entorno de montaña que invita a desconectar.
Aquí no encontrarás una playa al uso. El agua baja directamente de las zonas más altas del Pirineo y suele rondar los 15 grados, incluso en pleno verano. Precisamente ahí está parte de su encanto: después de una caminata o de una jornada calurosa, el baño se convierte en una forma perfecta de refrescarse.
Más allá del chapuzón, lo mejor de la Platgeta es el paisaje que la rodea. Poder bañarse en el río rodeado de naturaleza y montañas, es una experiencia diferente. Para que siga siendo un lugar agradable para todos, conviene respetar el entorno, recoger los residuos y cuidar la vegetación y el cauce del río durante la visita.
Para llegar a la Platgeta hay que tomar como referencia el casco urbano de Setcases. Desde el pueblo, el acceso se realiza por el camino de Ull de Ter, dejando el río a un lado hasta alcanzar la zona de baño, que no lleva más de cinco minutos desde el núcleo.
Desde Barcelona, el trayecto en coche ronda las dos horas, siguiendo la ruta hacia Ripoll y el Valle de Camprodon antes de subir hasta Setcases. Desde Girona, el tiempo habitual se sitúa en alrededor de una hora y media, pasando por la Garrotxa y enlazando después con Camprodon. En ambos casos, el último tramo ya introduce al visitante en un paisaje de carretera de montaña, con curvas, pequeños núcleos y vistas abiertas del valle.
La escapada permite completar el baño con un paseo por Setcases, que conserva una imagen de pueblo de piedra y calles estrechas vinculada a su carácter pirenaico. También merece la pena acercarse a Camprodon, uno de los núcleos más conocidos del valle, con el Pont Nou, su casco antiguo y una oferta de comercios y restaurantes más amplia. Para quienes quieran dedicar más horas a la zona, Vallter 2000, Ulldeter y los miradores del entorno amplían la visita hacia cotas más altas.
Otros entornos naturales cercanos que no debes perderte son el Forat de l'Olla, el mirador del Collet de Xuriguera y el mirador de la Baidana, desde donde se obtienen vistas del valle y del propio pueblo. En definitiva, Setcases demuestra que en verano no siempre hace falta elegir entre playa o montaña. Su combinación de agua cristalina, arena, naturaleza y paisaje pirenaico permite disfrutar de ambas experiencias en un mismo destino.
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