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Barcelona tiene parques y jardines muy conocidos, del Park Güell a la Ciutadella, que suelen concentrar buena parte de las visitas cuando el calor aprieta y apetece buscar sombra.
Pero en la Ciudad Condal todavía quedan ubicaciones casi secretas, rincones verdes que pasan más desapercibidos en el mapa y que en verano se convierten en pequeños oasis donde disfrutar del frescor de la vegetación, pasear con calma y cambiar el asfalto por árboles, estanques y caminos ajardinados sin salir del centro urbano.
Ese rincón son los Jardines de la Fundación Julio Muñoz Ramonet, un espacio verde situado en Sant Gervasi-Galvany. El jardín está abierto al público todos los días del año, de 10.00 a 20.00 horas, con acceso libre y gratuito.
El espacio conserva la atmósfera de los jardines privados de la alta burguesía de principios del siglo XX en Cataluña, pero hoy funciona como un jardín abierto a la ciudad. Según la Fundación, entre las especies vegetales que crecen en el recinto hay laureles, glicinas, arces de Freeman, clivias, pilistras, lirios africanos, cóculos, aguacates, acantos, magnolias y cerezos de Japón. También se pueden observar pájaros como el mosquitero papialbo, el herrerillo capuchino y la urraca, algo poco habitual en una zona tan urbana de la capital catalana.
El recorrido permite encontrar estanques, pérgolas, esculturas y zonas de sombra, con una vegetación que ayuda a aislar el jardín del ruido de la calle. El antiguo espacio de baño fue sustituido durante las actuaciones de rehabilitación por un estanque, y en varios puntos del recinto aparecen elementos escultóricos vinculados a Josep Dunyach, Josep Cañas y Vicenç Navarro. Todo esto lo convierte en un lugar ideal para dar un paseo con tu perro, siempre atado y respetando la señalización y las normas del jardín.
La historia del jardín empieza antes de que la finca quedara asociada al nombre de Julio Muñoz Ramonet. El diseño original fue un encargo de Ferran Fabra i Puig, segundo marqués de Alella y primer propietario del inmueble, al paisajista francés Jean-Claude-Nicolas Forestier, conservador de los parques de París y figura vinculada a la transformación verde de Montjuïc con motivo de la Exposición Internacional de 1929.
El proyecto original organizaba el jardín en tres terrazas, con estanque, pérgolas, rosales y espacios ornamentales junto a la torre del Avenir. En los años 50, Muñoz Ramonet encargó una remodelación a Joan Mirambell i Ferran, a quien se atribuye buena parte de la imagen actual del recinto. Aquella intervención modificó desniveles, cambió la orientación del estanque y la pérgola, incorporó césped, magnolias, cícadas y palmeras, y redistribuyó esculturas por distintos puntos del jardín.
La finca también destaca por su arquitectura. La casa principal, conocida como Palau del Marquès d'Alella, fue encargada al arquitecto Enric Sagnier i Villavecchia entre 1917 y 1922. El edificio tiene una superficie de 2.100 metros cuadrados, repartidos en cuatro plantas y una azotea, y conserva elementos característicos del primer tercio del siglo XX, como la fachada de inspiración renacentista, las torres, los trabajos de forja y el escudo del marqués de Alella en el balcón central de la primera planta.
Julio Muñoz Ramonet murió en Chur, Suiza, el 9 de mayo de 1991. En su testamento de abril de 1988 legó la finca, el jardín y su contenido a una fundación que llevaría su nombre y que tendría como finalidad la conservación, el mantenimiento y el aprovechamiento público de las instalaciones. Tras un largo proceso judicial, el Tribunal Supremo confirmó el 14 de marzo de 2012 que la Fundación Julio Muñoz Ramonet era propietaria legítima de la finca, el jardín, la torre del Avenir y su contenido.
Antes de abrir el jardín al público en 2015, la Fundación llevó a cabo trabajos de rehabilitación para recuperar el espíritu del proyecto de Forestier y respetar la reforma posterior de Mirambell. El interior de la finca también puede conocerse mediante visitas guiadas organizadas por el Instituto Municipal de Paisaje Urbano, que duran 60 minutos y pasan por el jardín, el vestíbulo y tres salas de la planta baja de la casa principal.
Los Jardines de la Fundación Julio Muñoz Ramonet están en la calle Muntaner, 282, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi. La entrada principal al jardín se encuentra en una zona muy conectada de Barcelona, entre la avenida Diagonal, Travessera de Gràcia y el entorno del mercado de Galvany, lo que permite llegar a pie desde distintos puntos de la zona alta y combinar la visita con otros planes cercanos.
En transporte público, la opción más cercana es la estación de Gràcia de Ferrocarrils de la Generalitat, situada a pocos minutos a pie del recinto. También quedan cerca varias paradas de autobús en Travessera de Gràcia, Muntaner, Santaló y Diagonal, además de conexiones con las líneas de metro y FGC que atraviesan esta parte de la ciudad. Para quienes vayan caminando desde Diagonal, el acceso resulta sencillo porque basta con subir por Muntaner hasta el número 282.
La visita puede hacerse en poco tiempo si solo se quiere dar un paseo rápido, aunque merece la pena recorrer el jardín con calma para descubrir sus estanques, pérgolas, esculturas y rincones de sombra. Un oasis poco conocido que permite disfrutar de la naturaleza y de una parte singular de la historia de Barcelona sin salir de la ciudad.
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