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Barcelona cambia mucho más de lo que parece cuando llega el buen tiempo. Algunos elementos del paisaje urbano desaparecen de un punto de la ciudad y reaparecen en otro, adaptándose a la temporada, al flujo de visitantes y a la vida junto al mar.
Este verano, uno de los emblemas más visibles de la Ciudad Condal estrena ubicación en el litoral, en un enclave muy transitado y con vistas abiertas al Mediterráneo.
El emblema que se traslada es la Noria Monumental, una de las atracciones más visibles del calendario festivo de Barcelona. En Navidad suele instalarse en el Port Vell, dentro del Nadal al Port, pero desde el pasado 8 de junio ocupa una nueva ubicación en la plaza de la Rosa dels Vents, junto al hotel W, conocido popularmente como hotel Vela.
El cambio la lleva a uno de los puntos más transitados del litoral barcelonés, en la zona de la nueva bocana del puerto. Desde allí, la atracción se integra en el entorno del paseo marítimo y ofrece una experiencia distinta durante el recorrido en cabina, ahora abierta hacia el Mediterráneo, la Barceloneta, el Port Vell y la fachada marítima de la ciudad.
La Noria Monumental tiene carácter itinerante y ha pasado por diferentes ciudades, entre ellas Valencia, Bilbao y Palma. En Barcelona, su imagen ha quedado especialmente ligada al puerto, primero por su presencia navideña en el Port Vell y ahora por su instalación junto al hotel Vela durante la temporada de buen tiempo.
Las grandes norias se han convertido en miradores urbanos en muchas capitales europeas, con el London Eye, a orillas del Támesis, y la Grande Roue de París, instalada periódicamente junto al Sena, entre los ejemplos más conocidos.
La atracción pertenece a Atracciones Buendía y fue fabricada en el año 2000 por la empresa Robles Bouso. Cuenta con 24 cabinas con aire acondicionado, capacidad máxima para 10 personas cada una y una cabina adaptada para personas con movilidad reducida. La noria fue renovada en 2012, cuando cambió su imagen exterior y pasó a estar pintada de blanco.
De noche, la iluminación de la estructura la convierte en un elemento destacado del paisaje litoral. Su altura se sitúa en torno a los 65 metros, promocionándose como la noria más alta del España.
La plaza de la Rosa dels Vents se creó con la construcción del hotel W y ganó superficie después con el desarrollo de Marina Vela. El Port de Barcelona sitúa este espacio público en 1,2 hectáreas, un tamaño que permite instalar la noria en una zona amplia, abierta y muy próxima a la bocana del puerto.
El cambio de emplazamiento también modifica la lectura del entorno. En el Port Vell, la atracción quedaba asociada al calendario navideño y al ambiente de feria; en la plaza de la Rosa dels Vents, pasa a ocupar un punto más expuesto del frente marítimo, con el hotel Vela, Montjuïc y el Mediterráneo como referencias visuales inmediatas.
Este traslado mantiene la noria dentro del paisaje portuario de Barcelona, pero la sitúa en un espacio con otra relación con la ciudad. La plaza funciona como un balcón urbano sobre el mar y permite que la atracción mejore la experiencia en el entorno del paseo marítimo durante la temporada de buen tiempo.
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