






















Muchos famosos españoles podrían elegir cada verano destinos internacionales, hoteles remotos o islas privadas, pero algunos siguen prefiriendo localidades de nuestro país donde el Mediterráneo, la cocina local y la vida de pueblo pesan más que cualquier moda viajera.
España fue en 2024 el segundo país del mundo con más llegadas internacionales, por detrás de Francia, y esa posición se entiende mejor al mirar ciertos rincones de costa, patrimonio, cultura y gastronomía. En Cataluña, uno de esos lugares reúne casas blancas, barcas sobre la arena, calas de aguas cristalinas y una agenda cultural que toma protagonismo cuando llega el verano.
El destino es Calella de Palafrugell, un núcleo costero del municipio de Palafrugell, en la comarca del Baix Empordà, provincia de Girona. Allí sitúan sus veranos el cocinero Jordi Cruz y la periodista Àngels Barceló, dos nombres muy conocidos que han encontrado en este tramo de la Costa Brava un refugio ligado al mar, a la vida de pueblo y a un paisaje con una fuerte identidad marinera.
En el caso de Jordi Cruz, la relación con Calella aparece vinculada a sus periodos de descanso lejos de los restaurantes y de las grabaciones televisivas. Cuando su agenda se lo permite, el chef catalán suele refugiarse en esta localidad gerundense, donde se le ha visto paseando por sus calles blancas junto a su pareja, la arquitecta Rebecca Lima. Àngels Barceló también ha sido relacionada con este pueblo como uno de sus lugares de desconexión en Cataluña.
Según los datos más recientes del Idescat, Calella de Palafrugell cuenta con 894 habitantes. Durante buena parte del año mantiene el ritmo de un pueblo pequeño, aunque en verano la llegada de visitantes y propietarios de segundas residencias transforma el ambiente de esta localidad situada en uno de los tramos más conocidos del litoral gerundense, a unas dos horas en coche de Barcelona.
Calella conserva todavía una parte importante de la imagen que la hizo conocida antes del desarrollo turístico de la Costa Brava. La primera línea de mar mantiene casas blancas, calles estrechas, pavimentos empedrados y viviendas tradicionales de pescadores de dos plantas, una fisonomía que el propio Ayuntamiento de Palafrugell vincula al pasado marinero del núcleo. Ese carácter aparece con especial fuerza en Port Bo, uno de los espacios más fotografiados de la localidad.
Port Bo, también conocido como la playa de les Barques, resume buena parte de esa tradición. Las barcas varadas sobre la arena, las arcadas de Les Voltes y la plaza frente al mar remiten al antiguo uso pesquero y comercial de la zona. Las Voltes, construidas en el siglo XIX, sirvieron como lugar de cobijo para pescadores y redes, y hoy forman parte del paisaje más característico del pueblo.
La costa rocosa marca también el tipo de baño que ofrece el pueblo. En lugar de un único arenal largo, el litoral se reparte entre pequeñas playas y calas como Port Bo, Port de Malaespina, Platja d'en Calau, La Platgeta, Port Pelegrí, Sant Roc, El Canadell, Els Canyissos y El Golfet. Algunas quedan muy cerca del centro y otras requieren caminar un poco más, pero todas comparten esa imagen de aguas transparentes, roca, pinos y casas mirando al Mediterráneo.
La relación de Calella con la música popular también forma parte de su identidad. Cada primer sábado de julio, la playa de Port Bo acoge la Cantada d'Havaneres de Calella de Palafrugell, una de las citas más conocidas del calendario cultural del municipio. Esta tradición mantiene el vínculo con las canciones marineras y con la memoria de los pueblos pescadores de la Costa Brava.
La visita puede empezar en Port Bo y Les Voltes, el punto donde mejor se entiende la imagen más conocida de Calella de Palafrugell. Desde allí se puede continuar por el frente marítimo hacia la Platja d'en Calau, el Port de Malaespina o El Canadell, una playa urbana vinculada a las antiguas casas de veraneo junto al mar.
El Camí de Ronda permite ver la costa con más perspectiva. El tramo entre Llafranc y Port Bo se completa en unos 20 minutos, con escaleras y un recorrido accesible para la mayoría de visitantes. Para una caminata más larga, desde Port Bo se puede seguir por el GR-92 en dirección sur hasta El Golfet, una de las playas más conocidas del entorno de Cap Roig, en unos 40 minutos.
A pocos minutos del pueblo se encuentra el Jardín Botánico de Cap Roig, situado junto al castillo del mismo nombre, entre Palafrugell y Mont-ras. En verano, sus jardines acogen el Cap Roig Festival, que en 2026 se celebrará del 3 de julio al 18 de agosto con artistas como Bryan Adams, Víctor Manuel, Anastacia, Amaia, Rick Astley, Pablo López, Mika, Rosario, Malú, Luz Casal, Ana Torroja y Miguel Ríos.
La oferta gastronómica remata el plan con pescado, arroces, platos marineros y cocina del Empordà, con opciones como Tragamar, frente al mar en Calella de Palafrugell; La Blava, en Llafranc, con cocina mediterránea y vistas a la bahía; y Casamar, también en Llafranc, una de las referencias gastronómicas de la zona.
Calella de Palafrugell es uno de esos destinos que parecen tenerlo todo: playas, calas, caminos junto al mar, buena gastronomía y un entorno privilegiado en plena Costa Brava. Y no solo lo demuestran los famosos que han elegido este rincón para pasar sus vacaciones, sino también los miles de visitantes que cada verano llenan sus calles y disfrutan de su costa.
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