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En pleno barrio de Usera, dentro del estadio Román Valero, la afición vibra con su equipo el Moscardó. Y mata el hambre con la parrilla que hay a escasos metros de la entrada.
Todos los días salen de aquí decenas de bocadillos de panceta, bacón o chorizo criollo aderezado con el chumichurri casera que hacen en el mismo local. Si es día de partido, la cifra puede acercarse al millar.
Los precios populares y el ambiente festivo del encuentro, invitan a los vecinos del barrio a pasarse antes o durante el descanso del partido para tomar uno de los bocatas o una ración de secreto ibérico. Para los que se queden a comer, hay chuletones, solomillo o parrillada.
Mientras, se puede disfrutar de golazos como éste que marcó Mauro Bravo para el combinado local.

























