






















El Ayuntamiento de Madrid marca así sus lindes: Malasaña forma "un cuadrado irregular flanqueado por la Gran Vía por el sur, la calle Fuencarral por el este, Carranza por el norte y, por último, San Bernardo por el oeste". Es uno de los barrios más céntricos de la ciudad, que fue epicentro de La Movida en los ochenta, con icónicos bares y salas de conciertos aún hoy operativos: La Vía Láctea abrió en 1979, solo tres años después de El Penta, que Antonio Vega hizo inmortal en 'Chica de ayer' (1980) cuando era parte de Nacha Pop.
Con idas y venidas en su oferta hostelera en las últimas décadas, Malasaña registra hoy su particular movida gastronómica gracias a chefs y nuevos restauradores que han emprendido negocios elevando el nivel de la oferta y añadiendo atractivo vía conceptos innovadores. Llega, quizás, una nueva ola tras proyectos previos que dieron brillo a la escena malasañera, como los grupos La Musa y Lamucca; La Tasquita de Enfrente, de Juanjo López, o coctelerías como 1862 Dry Bar o Santamaría, sin olvidar tabernas clásicas como La Ardosa o Casa Camacho, famosa por los Yayos.
"El barrio está viviendo una transformación gastronómica interesante; se está abriendo a nuevas formas de entender la restauración. Durante mucho tiempo, predominaban franquicias o espacios más vinculados al ocio nocturno, pero han empezado a surgir propuestas más ligadas al casual dining, con enfoque más creativo y clientela joven", sostiene Luis Caballero, que abrió Playing Solo en 2023 en Manuela Malasaña. "No es el barrio más fácil para empezar un proyecto, pero es un gran reto y no dudo del potencial que tiene. Si se compara con Chamberí o Justicia, no nos acercamos en número de restaurantes por metro cuadrado", agrega Lucas Ciasullo, dueño de Hiro.
Son dos de los agitadores de un distrito con alma underground que se puede recorrer a través de esta decena de mesas.

Vieira con sake, ikura y yuzu kosho, en Playing Solo.
Luis Caballero opta por una barra para ocho comensales, frente a los que cocina menú degustación (115 euros) que cruza lo japonés y lo europeo. Con vocación de "restaurante destino por el que merezca la pena venir al barrio", cree que su negocio "sigue ocupando un lugar bastante singular" en el ecosistema de Malasaña, "barrio con el que tengo una relación personal desde la universidad [estudió Física]. Siempre me ha parecido un lugar muy identitario de Madrid. Playing Solo no responde al perfil más habitual aquí, pero justo por eso nos interesaba trabajar desde ahí: tomar esa identidad cultural y construir un proyecto que dialogase con ella", reflexiona. A sus platos de primavera como merluza en tempura con borraja y fueras de carta como lengua con curry, añade bodega de sakes y nuevo maridaje sin alcohol con mocktails y kombuchas hechas en el restaurante. Su cliente es ahora "más internacional", mientras "el contexto del barrio plantea retos, como la reducción de residentes frente al aumento de alojamientos temporales y un público más volátil".
Manuela Malasaña, 33. https://playingsolorestaurant.com/

Pichón de Higinio Gómez, piquillos caramelizados y demi glace de chiles fermentados en Hiro.
Nacido en Buenos Aires, con familia italiana por el lado paterno y gallega por el materno, Lucas Ciasullo se mudó de niño a Vigo; con 12, a Málaga, hasta que a los 20 llegó a Madrid "buscando crecer como cocinero". Vive en Malasaña, barrio que eligió para, en noviembre de 2024, abrir Hiro, "a pulmón, sin financiación externa". Aliado con su hermano Agustín —que gestiona a distancia—, defiende una carta (40-60 euros) de cocina contemporánea : las lentejas se cocinan con chistorra, carabineros y piparras y el magret de pato con crème fraîche de cheddar. "Conozco bien el barrio y entendía que no había tanta oferta de restaurantes que cuidan un poco más la propuesta gastronómica. Hay referentes como La Llorería [ya en Tribunal], La Tasquita de Enfrente o Playing Solo, pero sigue habiendo mucho espacio para restaurantes como Hiro", opina. Hace poco, añadió medias raciones a su carta.
Espíritu Santo, 40. https://www.hirococina.com/

Bollo danés de ciruela asada, almendra y mascarpone en Santo Bakehouse.
Desde octubre de 2021, es una de las mejores direcciones para comprar buen pan y bollería en Madrid. El británico George Kallias y la estadounidense Valerie Hassan defienden un modelo internacional de bakehouse, que combina el oficio tradicional con visión contemporánea en su obrador. Añaden de vez en cuando pizzas de estilo neoyorkino. En marzo, llegó a Uber Eats y arrancó colaboraciones internacionales con panaderos y pasteleros.
Espíritu Santo, 25. https://santobakehouse.com/

Preparación de café con 'V60' en Toma Café.
El negocio fundado en 2011 por Patricia Alda y Santiago Rigoni fue pionero en la llegada del fenómeno del café de especialidad a Madrid. Arrancaron con un minúsculo local en la calle de La Palma, que después duplicó espacio y añadió otras dos sucursales en Olavide. Cafés de finca de diferentes orígenes con garantía trazabilidad se preparan en Marzocco, Chemex o V60. Además, oferta para desayunar y comer.
Palma, 49. http://tomacafe.es/

El cocido de Casa Macareno.
Una taberna de cocina tradicional española abierta hace apenas una década que multiplicó su fama con la visita de Rosalía en 2023. Este local rehabilitado suma barra y mesas para tapear y comer con carta (15-35 euros) de encurtidos, salazones, gildas, croquetas, patatas bravas, pollo picantón asado y callos.
San Vicente Ferrer, 44. https://casamacareno.com/

Mejillones en escabeche en Josefita.
Es uno de los proyectos de Sol Pérez-Fragero, valedora de la cocina andaluza como homenaje a su abuela. Regresó a Malasaña, donde se estrenó tiempo atrás con La Gloria, que después mudó a Noviciado para volver a ocupar aquel local de la calle Valverde con Josefita. Su carta (25-45 euros) permite picar o comer, con platos como tomate con escabeche de verduras y piparras, coca crujiente de sardinas ahumadas o brioche de carne guisada. Acaba de abrir otra sede de La Gloria en Carabanchel.
Valverde, 42. https://www.instagram.com/josefitabar/

Escalope con 'steak tartar' con huevo frito en Armando.
El escalope XXL más famoso de Madrid tiene restaurante propio desde diciembre. Es un proyecto de Familia La Ancha, grupo de la familia Redruello, que creó esta marca en 2020 como delivery en la pandemia, recurriendo a un plato emblemático creado en los setenta. Ahora, se instala como local físico en uno de los límites de Malasaña —la calle Carranza—, como bistró sin reserva y a la carta (30-35 euros), con el mítico filete empanado —cerdo Duroc, pollo, emperador o berenjena—, que se puede customizar con complementos y guarniciones; huevo con trufa, steak tartar o macarrones con chorizo.
Carranza, 9. https://www.escalopearmando.com/

Bocadillo de atún en Pistola.
Bocadillería moderna abierta en el verano de 2024 por Cayetano López, CEO de la agencia creativa Mondolirondo, y Quique Santamaría. En el local que fue el popular Mastropiero, reivindica con su nombre la tradicional barra de pan madrileña y el bocadillo como "emblema de la cultura local", vía variedad de recetas (15-25 euros). Añaden bocatas que son colaboraciones con chefs.
Calle del Dos de Mayo, 1. https://www.instagram.com/quierounapistola/

Pincho de Pilla Tortilla, primer restaurante de PepsiCo en el mundo.
Es el primer restaurante de PepsiCo en el mundo, bajo un concepto de tortillería de Lay's, marca de patatas fritas de la multinacional de bebidas y aperitivos. Abrió en marzo con dos sedes: restaurante para comer y local de take away. Carta (10-25 euros) de tortilla española entera o en pincho, "personalizable a través de diferentes toppings", como salsa brava, boquerones o salmorejo. Miguel Carretero, que ganó estrella Michelin en Santerra, es el director gastronómico.
Fuencarral, 102 (restaurante) / Corredera Baja de San Pablo, 3 (take away). https://www.pillatortilla.com/

Tataki de atún en Ultramarines del Coso.
Grupo Lamucca volvió a crecer a principios de 2024 en el barrio donde nació hace dos décadas. Inspirado en un ultramarinos tradicional, esta tasca moderna con bodeguita, barra y terraza lleva el sello del chef Andy Boman El Flaco. Eso significa que gildas y chicharrones de Cádiz conviven con ssam de oreja thai o sándwich de croqueta de merluza (35-45 euros).
San Joaquín, 16. https://lamuccacompany.es/ultramarines-del-coso-san-joaquin/
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