Actualizado
Detr�s de una enorme puerta de madera, una vieja tradici�n resiste al paso del tiempo. Es la de los dulces monacales de clausura.
La venta se realiza con el tradicional sistema del torno, un mecanismo que permite entregar los pedidos sin contacto directo con el exterior, preservando as� el esp�ritu contemplativo que caracteriza a su comunidad.
Las hermanas clarisas del Convento de San Jos�, en la calle Barja, elaboran desde magdalenas con chocolate hasta dulces de temporada como los polvorones o mantecados.
Estos bocados son parte del sustento econ�mico de esta orden religiosa, que lleva m�s de siete d�cadas endulzando a los habitantes de Jerez de la Frontera.
Hasta el convento llegan turistas y vecinos para degustar una reposter�a cada vez menos frecuente, pero que sigue teniendo muchos clientes que buscan estas joyas gastron�micas al alcance de cualquier transe�nte que cruce la puerta del convento.
El paso del tiempo, la falta de vocaciones y los cambios en los modos de vida amenazan la continuidad de estos obradores silenciosos que forman parte del patrimonio cultural y emocional de Andaluc�a.
Cada bandeja reci�n horneada sigue siendo un recordatorio de que hay sabores que resisten e historias que perduran en el tiempo y est�n a s�lo unos pasos de distancia.























