























No todo va a ser irse de procesiones. La Semana Santa puede ser la excusa perfecta para descubrir no solo la cocina típica de estas fechas, sino también otras propuestas que del mismo modo alimentan el alma. Casas de comidas modernas, nuevos templos marinos, tascas de siempre o locales en clave internacional se incluyen en esta ruta.

Potaje de vigilia de Casa Mortero.
Comer rico y con buena relación calidad-precio. Con esa filosofía, Pedro Gallego y Carmen Pereda abrieron en 2020 este restaurante que, tras una reciente reforma, luce con más brillo (han renovado la zona de barra y han incorporado otra más pequeña en la entrada del local para los clientes sin reserva). Con poco ruido y mucha sustancia, su cocina de tradición puesta al día se ha convertido en todo un referente.
Aquí siempre triunfan los torreznos con patatas meneás, las albóndigas de vaca y el cuchareo, apartado que trae novedades, como las lentejas con solomillo de jabalí y setas al ajillo y las verdinas con pez limón y menestra de invierno.

Verdinas con pez limón y menestra de invierno.
Estos días y hasta el 4 de abril ofrecen -fuera de carta- un potaje de vigilia. Lo elaboran con un guiso de garbanzos cocidos en un fumet suave de pescado, al que añaden un sofrito concentrado, hecho con el aceite donde antes se han confitado los callos de bacalao, y todo pasa por una cocción lenta hasta obtener una textura melosa y llena de sabor. Se sirve con espinacas frescas, huevo poché, lascas de bacalao, piparra encurtida y espinacas crujientes (26 ¤). ¡Ojo a su bodega! Han duplicado la propuesta y ahora alcanza las 200 referencias. Precio medio: 55-60 ¤. Zorrilla, 9.

Brioche de marisco, en la barra de Aleteo.
En estas fechas, el último proyecto del grupo Rocacho -toda una oda al producto marino que llega cada día de distintas lonjas del país- incorpora a su cocina las llamadas recetas de vigilia, donde tradicionalmente la cuchara y los fondos de pescado y marisco cobran protagonismo. Así, El Mar de Rocacho -apellido de este restaurante abierto a finales de 2025- ofrece fuera de carta una selección de guisos en formato plato (26 ¤) o tapa (14 ¤): pochas con almejas (lunes), marmitako de bonito (martes), verdinas con alistado de Huelva (miércoles), papas con choco (jueves) o garbanzos con merluza (viernes).
Si es de esos que no perdonan un arroz, la carta apuesta por los caldosos para compartir (bogavante, carabinero de Huelva a la brasa o langosta viva) y el meloso con lo que trae la mar. También hay guiños de Cuaresma en su barra con los brioches de cigala o de langosta. Precio medio: 80 ¤. María de Molina, 4.

'Explosión de carbonara', en IN Ristolab.
Este comedor de Chamberí no es un italiano al uso, aunque se agarre firme a sus raíces. Abierto hace un año por cuatro amigos, nació buscando la diferencia para reinterpretar en clave contemporánea clásicos de la cocina de su país, y lo han conseguido: su Explosión de carbonara es todo un éxito. Con productos de calidad traídos de Italia y técnicas precisas elaboran cada día de manera artesanal su pasta fresca y juegan con sabores y texturas.

Tagliolini con zamburiñas, caviar y mantequilla ahumada.
Con el aniversario estrenan carta que muestra la evolución del proyecto. Así, entran en la propuesta pastas rellenas de temporada y nuevas interpretaciones de recetas tradicionales: tagliolini con zamburiñas, caviar y mantequilla ahumada, papardelle con ragú de caza y de bosque y ravioli de mollejas con alcaparras y pimientos asados. La otra estrella de la oferta son las brasas, por las que pasan cortes de carnes premium de diferentes procedencias. Precio medio: 40-50 ¤. Francisco de Rojas, 2.

Lubina 'tintán' y humo sedoso, en Fisgón.
Cocina de siempre puesta al día, sin artificios, con producto de temporada y de pequeño productor. Esa es la esencia con la que hace un año los chefs Carlos Monge y Néstor López abrieron su propio proyecto al lado del Bernabéu. Y con ella siguen estos dos jóvenes -veteranos en los fogones- empeñados en recuperar el recetario español. Lo trabajan a su manera, sin prisas y, además, sin descartar esas técnicas de alta cocina que dominan por su bagaje laboral.

Empanadilla de callos de la abuela.
¿Y qué ponen en el plato? Huevos gilderos; empanadilla de callos de la abuela; croquetas a la castellana, migas al pastor con mollejas y corazón de buey; arroz extremeño de pestorejo (corte de cerdo ibérico casi olvidado) y cebollas claveteás o patón azul al estilo de Ribadeo. Precio medio: 50 ¤. Edgar Neville, 39.

Torrijas con corazón de dulce de leche y caramelo, en Cokima.
En esta casa de Argüelles se han empeñado desde sus inicios en dar de comer bien con una propuesta un poco loca, pero con firmes raíces culinarias, buen producto y guiños internacionales y hasta castizos. Acaban de estrenar carta, en la que no faltan la gilda de pastrami casero y encurtidos con salsa de oliva ni los tacos del gobernador de gambón con ñora.

'Los Minutejos de Cokima': chips de oreja de cerdo crujiente con milhojas de patata y salsa brava.
También incluyen versiones propias del sándwich de minutejos (milhojas de patata con oreja de cerdo crocante y salsa brava) y el bocata de calamares (dumpling de chipirones estofados en papel de arroz con salsa alioli). Entre tanta novedad, hay hueco para los clásicos: croquetas de jamón Joselito con velo de papada ibérica y torrijas con corazón de dulce de leche y caramelo. Precio medio: 50 ¤. Andrés Mellado, 21.

T-Bone simmental a la parrilla, en Raza.
Su impresionante parrilla da pistas suficientes para saber de qué va este comedor que cuenta con tres locales en la capital y una interesante relación calidad-precio. En este asador contemporáneo se cocina con técnicas precisas carnes de primera. Tras una cuidada selección de las piezas, juegan con razas de variadas procedencias (gallegas, argentinas, finlandesas...) y distintos cortes.

Carne a la parrilla.
Tomen nota:ojo de bife, lomo bajo de rubia gallega, solomillo asado con su costilla, lomo alto de ayrshire sashi... Remata la oferta un amplio capítulo de entrantes y verduras, muchos a la brasa. En la bodega, vinos nacionales e internacionales. Precio medio: 60 ¤. Barquillo, 8; Juan Ramón Jiménez, 11 y Eduardo Dato, 8.

Bravas con salsa de ñoras, pimiento choricero y chiles, en Taberna DNorte.
Tapeo puro y tradición. La frase resume bien la oferta de esta casa a unos pasos de la Gran Vía de la familia Fierro Pedrosa, propietaria también de Villoldo, esa embajada palentina en Madrid. Con el producto y las recetas clásicas del norte como pilar, aquí hay formatos para todos los gustos.

Chipirones a la plancha con oreja crujiente y ajada de chiles.
¿Para compartir? La oferta es amplia: croquetas; mejillones tigre; anchoas de Santoña; chipirones a la plancha con oreja crujiente y ajada de chiles o esas bravas -hit de la casa- con una salsa de ñoras, pimiento choricero y chiles. ¿Es más entrepanes? Ahí están el pepito de ternera o el bocata de rabas. ¿Lo suyo son las recetas con enjundia? Canelones de pollo de corral rustido, albóndigas de ternera en salsa de boletus y hasta pincho de lechazo palentino a la parrilla. Y para probar sus platos en formato tapa, ahí están Los tríos DNorte. Precio medio: 20-25 ¤. Mesonero Romanos, 8.

Pintxos de bacalao, en La Taberna de Elia.
En este templo carnívoro -con una de las cartas de carne más completas del país- no solo triunfan la chuleta, el wagyu y el steak tartar. También lo hacen las verduras, los huevos en mil versiones, los pescados y los guisos, recetas que protagonizan la cocina de Cuaresma y de Semana Santa y que Cata Lupu suele tener en carta. Por ejemplo, huevos con pisto (superventas de la casa), lenguado, lubina, rape o pintxos de bacalao en tempura, gloria pura se siente en cada lasca.

Torrija con chocolate blanco especiado y helado.
Además, en estas fechas la propuesta de los viernes llega cargada de tradición con el potaje de vigilia que el cocinero y parrillero de origen rumano elabora fiel a la receta clásica: espinacas, garbanzos, bacalao y huevo (18,50 ¤). El broche dulce lo pone la torrija, con chocolate blanco especiado y helado, siempre disponible. Vía de las Dos Castillas, 23. Pozuelo de Alarcón.

Uno de los arroces de Ruge, restaurante de Guadarrama.
Dejarse caer por este restaurante serrano, que arranca nueva temporada, es toda una experiencia multisensorial y no solo gastronómica, gracias a su idílica ubicación: en el entorno del embalse de la Jarosa (en el corazón del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama). El inquieto chef murciano Rubén Iborra -curtido en mil cocinas- abrió en 2025 este gran espacio con varios comedores, porche, terraza, chill out... Recomendado por las guías Michelin y Repsol, la oferta gira sobre los arroces de La Vega, las brasas y las maduraciones.

Marisco y caviar.
Productos de primera -Joselito, Discarlux y El Barquero, entre otros- y dominio de las técnicas culinarias son los hilos conductores de una propuesta que mantiene clásicos de la carta anterior (croquetas y arroz del señoret) e incorpora platos nuevos. Por ejemplo, las berenjenas con burratina y pesto rojo, el arroz meloso de pato con foie y setas o el balear con gamba y caviar y las cocochas de bacalao con pilpil ligero. Entre semana y algunos sábados por la noche está disponible un menú por 59,90 ¤. Abren de jueves a domingos. Precio medio: 70-80 ¤. Carretera de La Jarosa (Guadarrama).

Biáng biáng con pollo y castañas
No todo va a ser culinaria patria. Estos días festivos también son un buen momento para disfrutar de otras cocinas y, por qué no, en clave callejera. Como la del noodle bar que ha popularizado los biáng biáng artesanales, esos larguísimos y anchos tallarines de Xi'an, de los que han vendido 219.000 boles desde 2019. «Si convirtiéramos los noodles en metros, daríamos nueve vueltas a la M-30», dicen los propietarios.

Biáng biáng y entrantes.
Cuentan con dos sedes, cada una con carta propia: en Chueca y el Mercado de Vallehermoso, donde ofrecen sugerencias con productos de temporada. Antes de que pasen por la mesa los icónicos tallarines (los hacen con cordero guisado, cerdo ibérico y trufa negra, a las ocho delicias...), llegan los platillos para compartir: coliflor frita, cerdo empanado con piparras fritas... Precio medio: 20 ¤. Pelayo, 8 y Vallehermoso, 36.
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