Por el derecho a la prioridad paterno-filial que él mismo se otorga, al padre que alegremente alimenta el síndrome de la gallina le acaba sucediendo como en el comer y rascar.

Una de las hijas del expresidente Rodríguez Zapatero a la salida de las oficinas de What The Fav.
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COSAS DE CASA
Padre ausente es en ocasiones un pleonasmo. El hombre, hasta hace poco y aún a veces, se reducía a sus ruidos: la ducha mientras los niños pelean contra el uniforme escolar, los zapatos en el pasillo al regresar a casa de la oficina pasadas las nueve de la noche. La cosa entre los más jóvenes se va equilibrando. Hoy las puertas de los colegios se abren y cierran entre barbas.
Algunas madres por su hijo hacen cualquier cosa, que para eso el intestino les subió durante el embarazado a la altura de las clavículas. Belén Esteban estaba dispuesta a "ma-tar" y el planteamiento no ha resultado una calamidad. No es su retoño el que posa en la portada de Hola con un 666 tatuado en el escote.
Por lo general, para tener a la descendencia a salvo y en paz, cede uno a cualquier contingencia. El instinto de perduración suele extenderse progenie abajo, de tal manera que lo que uno ha tenido para sí mismo lo quiere -al menos- conservar y -a lo sumo- aumentar para sus fraccioncillas genéticas. El niño criado en la prosperidad se atribuye la riqueza y entiende que, como tiene su apellido y sus ojos y el pliegue en la cresta de la oreja, el triunfo paterno le pertenece también a él. El padre que crea por primera vez los dinerillos, por su parte, corre el riesgo de padecer un trastorno parejo. Afectado por el síndrome de la gallina, se otorga a sí mismo el derecho a la prioridad paterno-filial, por el que, à la Esteban, lo propio debe poder prosperar frente a lo ajeno.
Con este derecho, muy del gusto del politiquillo estándar, las historias que nos contamos se desfiguran para que la realidad se adapte a nosotros como hecha de licra. Con lo lista que es mi niña. La moral, cuando dinero y familia se unen, se manosea y se reahorma y se va haciendo chiquitita, erosionada. Termina por caber en cualquier lado. Rascar, comer y robar: todo es empezar.
En microdosis, el amor de madre de Patricia Arquette en The Act.
ES UNA 'FIESHTA'
La Audiencia Nacional ha establecido que los festivos que den con sus confetis en sábado deberán ser recuperados. Al menos para los trabajadores de empresas de atención al cliente. Según lo fijado por la Sala de lo Social, las compañías del sector estarán obligadas "a que los días festivos laborales no sean absorbidos ni neutralizados por el descanso semanal, reconociéndose la obligación empresarial de conceder un día adicional de descanso efectivo cuando se produzca la coincidencia o solapamiento entre ambos". Algunos sindicatos entrevén las mimbres para que la resolución se contagie.
El sábado es el único día de la semana digno de coronarse con el verso de Victor Hugo. Solo en el espejismo de eternidad de sus "mañanas triunfantes" el hombre conoce la libertad. Debe, a toda costa, ser protegido. Para la Audiencia Nacional, 20 minutos de ovación. Qué 20. ¡62!
Antes de que llegue la tarde, Euphoria, de Loreen.


























