



























Editorial
Ahora sabemos que la operaci�n arranc� con ella. Su contacto directo con Koldo, que la socialista ha ocultado o minimizado durante dos a�os, no fue epis�dico ni irrelevante.

EUROPA PRESS
Actualizado S�bado, 18 abril 2026 - 00:02
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Las nuevas revelaciones de la UCO despejan al fin la gran inc�gnita del caso balear: por qu� la trama de Koldo Garc�a y Jos� Luis �balos pudo vender y cobrar con tanta facilidad al Govern de Francina Armengol. Ahora sabemos que la operaci�n arranc� con ella. Su contacto directo con Koldo, que la socialista ha ocultado o minimizado durante dos a�os, no fue epis�dico ni irrelevante. Al contrario. Su aval pol�tico est� en el origen de una relaci�n que permiti� a la red abrirse paso en Baleares, acelerar los pagos y consolidar un trato de favor incompatible con la ejemplaridad que debe exigirse a la actual presidenta del Congreso.
Lo relevante no es s�lo que la empresa agradeciera expresamente al Govern la �agilidad� del pago, sino que este se produjera cuando ya exist�an dudas sobre la idoneidad del material e incluso despu�s de conocerse un informe que advert�a de que las mascarillas no cumpl�an los requisitos establecidos. Pese a ello, el Ejecutivo balear no fren� la operaci�n. Hasta ahora nos pregunt�bamos por qu�. Hoy lo sabemos: porque exist�a un canal pol�tico privilegiado.
La UCO no describe a una Armengol pasiva o ajena a lo que ocurr�a, sino en interlocuci�n directa con Koldo. Ese dato revela el ascendente pol�tico que el asesor de �balos ten�a sobre las administraciones socialistas, incluida la canaria, en manos del hoy ministro �ngel V�ctor Torres.
Armengol sostiene que el informe la exculpa porque no dio �rdenes de contratar. Es una defensa demasiado estrecha para un problema mucho mayor. La cuesti�n no es s�lo qui�n firm�, sino qui�n abri� la puerta, qui�n supervis� pol�ticamente el marco de relaci�n y qui�n permiti� que la trama operara con una familiaridad impropia en plena emergencia sanitaria.
La tercera autoridad del Estado no puede seguir refugi�ndose en evasivas. Su posici�n institucional exige una transparencia que hasta ahora no ha ofrecido. Porque este caso gira sobre el modo en que un poder pol�tico favoreci� a una trama corrupta. Y en Baleares, seg�n se desprende de la investigaci�n, todo empez� por arriba.
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