Bajad las armas
Las encuestas insisten en que la suma de PP y Vox arroja esca�os m�s que suficientes para desalojar a S�nchez e investir presidente a Feij�o. Pero para esa suma es preciso que el tercer partido mantenga movilizados a sus electores hasta mediados de 2027

El l�der de Vox, Santiago Abascal, saluda a Viktor Orban.VIKTOR ORBAN / X
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El PP tiene razones para el optimismo: su marca h�ngara ha infligido una derrota humillante al mentor ideol�gico (y mecenas crediticio) de Vox, y en Andaluc�a las encuestas contemplan ya la reedici�n de la absoluta de Juanma Moreno. La estridencia ideol�gica agota, la econom�a vuelve a importar y en la calle Rajoy se hace bastantes m�s selfis que Zapatero, que necesita escaparse escoltado al monte de El Pardo cuando quiere estirar las piernas o hacer negocios, no necesariamente por ese orden.
Yo ya s� que criticar al PP es la forma m�s segura que encuentra el columnista espa�ol (de izquierda, derecha y centro) de proyectar independencia de criterio. Es como sacar el bal�n jugado desde la defensa: una convenci�n est�tica del oficio. Pero a riesgo de confundirme con el mainstream, me veo en la obligaci�n de advertir al PP de que tenga cuidado con lo que desea, porque podr�a cumplirse. El PP desea la absoluta de Moreno y trabajar� para obtenerla, pero en realidad no le conviene que se materialice. Intentar� explicarme.
Todas las encuestas vienen insistiendo en que la suma de PP y Vox arroja esca�os m�s que suficientes para desalojar a S�nchez e investir presidente a Feij�o. Pero para preservar esa suma es preciso que el tercer partido mantenga movilizados a sus electores hasta mediados de 2027. Hay un votante conservador que no supera la imagen del bolso de Soraya y que votar� a Santi pase lo que pase; pero Santi sabe que tiene otro votante prestado de la abstenci�n o incluso de la izquierda que le vota para expresar un cabreo sist�mico: tambi�n es voto �til, pero de una utilidad exclusivamente emocional. En ese votante hace mella la divisi�n del movimiento MAGA a cuenta de la guerra de Trump; si a eso sumamos el naufragio de Orban y la eventual inutilidad de los esca�os de Vox en Andaluc�a, el peligro de desmovilizaci�n del voxero antisistema se vuelve demasiado veros�mil para los intereses del PP, que jam�s atraer� a ese votante pero lo necesita para robustecer a su muleta derecha. Ya absorber� luego la mitad de sus esca�os desde el poder.
Un a�o es mucho tiempo. Suficiente para un peligro real de derrumbe an�mico en un partido que vive de la expectativa �pica, f�cilmente mudable en desilusi�n. De ah� la paradoja t�ctica del buen moderadito: quiz� le toque apuntalar a Vox para desalojar a S�nchez, que es la gasolina de Vox. Y despu�s, para terminar de domarlo, tendr� que meterlo en el gobierno.
























