Editorial
Las maniobras presupuestarias del Gobierno erosionan la imagen de Espa�a como socio fiscalmente responsable dentro de la UE

La ex ministra y candidata andaluza, Mar�a Jes�s Montero. EFE
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El debate suscitado en Alemania por el uso de fondos europeos para financiar pensiones en Espa�a evidencia c�mo las maniobras presupuestarias del Gobierno erosionan la imagen de nuestro pa�s como socio fiscalmente responsable dentro de la UE. Los fondos Next Generation fueron concebidos para financiar inversi�n transformadora, digitalizaci�n y transici�n energ�tica tras la pandemia, no para absorber d�ficits estructurales. La Comisi�n Europea sostiene que estas operaciones pueden encajar dentro de mecanismos temporales de gesti�n de liquidez y que no comprometen la ejecuci�n del Plan de Recuperaci�n. Pero cuando un Estado necesita recurrir a cr�ditos extraordinarios para cubrir gastos ineludibles como las pensiones, lo que aflora es un desequilibrio profundo entre ingresos y obligaciones.
Espa�a lleva a�os aplazando el debate sobre la sostenibilidad del sistema. En lugar de presentar reformas capaces de equilibrar las cuentas a largo plazo, el Ejecutivo ha preferido diferir el ajuste mediante transferencias crecientes, endeudamiento y mecanismos excepcionales que permiten sostener temporalmente la apariencia de estabilidad. El resultado es que la deuda se desplaza hacia los j�venes.
La controversia adquiere, adem�s, una dimensi�n especialmente sensible en Alemania. Mientras el Ejecutivo de Berl�n afronta el desgaste pol�tico por el retraso de la edad de jubilaci�n y la necesidad de prolongar la vida laboral, parte de la opini�n p�blica alemana contempla con irritaci�n que Espa�a utilice liquidez asociada a fondos comunitarios para aliviar tensiones presupuestarias. Las declaraciones del presidente de la Comisi�n de Control Presupuestario del Parlamento Europeo, Andreas Schwab, a este diario expresan esa fractura de confianza al preguntarse c�mo explicar a los alemanes que deben trabajar m�s a�os mientras otros pa�ses usan recursos europeos para sostener jubilaciones.
La mutualizaci�n de deuda aprobada tras la pandemia solo fue posible porque los contribuyentes de los pa�ses netamente aportadores aceptaron la idea de financiar reformas e inversiones comunes orientadas al crecimiento futuro. Pero cuando esos fondos aparecen vinculados al sostenimiento indirecto de d�ficits nacionales, el pacto pol�tico se erosiona.
El Tribunal de Cuentas constata adem�s que el procedimiento utilizado se realiz� al margen de las exigencias previstas en la propia normativa presupuestaria. La responsabilidad pol�tica afecta as� a Mar�a Jes�s Montero, ex ministra de Hacienda y hoy candidata andaluza, bajo cuyo mandato se autorizaron estas modificaciones.
Est� por ver si usar ese instrumento excepcional es jur�dicamente legal, vista la advertencia de medio Tribunal de Cuentas. En cualquier caso, lo cierto es que deteriora tanto la solvencia financiera como la confianza institucional en el pa�s.

























