Actualizado
Para ilustrar el Jornal de hoy de ayer hemos plagiado Escuelita rural de Antonio Berni. En nuestra versión, el diarista se ha encarnado en el estudiante pensativo, y los demás mozalbetes se han arrancado a parlotear entre ellos (una conversación sin mucha sustancia). El maestro, naturalmente, no interviene: va a cobrar lo mismo aunque los alumnos no aprendan, y si no aprenden le será más fácil acallar cualquier protesta con aprobados gratis. El diarista comprende que hablar más alto o incluso gritar no serviría de nada. Significaría unirse al bochinche y degradar el ambiente todavía más.
El único modo de hacerse oír es mostrarse firme y serio, cosa difícil entre gomas volantes, chillidos y salivazos. No dejarse comprar por el maestro ni descender al barro de los últimos de la clase. Realizar una labor docente siendo alumno, áteme ese tábano por el rabo.
(Terminado el lunes —el lunes— veintidós de junio, temprano; y ya, que se hace tarde).


























