Cabo Suelto
Lo dejaron morir como a una bestia, porque pudieron salvarlo pero quien pudo no quiso

El poeta Miguel Hern�ndez en Orihuela.E. M.
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Sabemos ahora por el periodista e historiador Mario Amor�s de los intentos de un diplom�tico chileno, encargo de Pablo Neruda, por salvar de la muerte al poeta Miguel Hern�ndez. Rescata el autor documentos in�ditos y las cartas cruzadas con Rafael S�nchez Mazas (ministro del segundo Gabinete de Franco y padre del incalculable Rafael S�nchez Ferlosio). Sab�amos ya del trasiego de c�rceles y malos tratos, pero faltaba conocer el fondo de la verdad de aquel miliciano rojo, preso, hombre bueno. La muerte fue terrible, los pulmones deshechos por la tuberculosis. Falleci� a los 31 a�os, el 28 de marzo de 1942, en la prisi�n de Alicante. Amor�s revela documentos in�ditos en Un poeta en la Historia. Vida de Miguel Hern�ndez, publicado por la editorial Akal.
Lorca, Alberti y Cernuda lo despreciaban. S�lo Vicente Aleixandre se mantuvo de su parte hasta el �ltimo aliento. Qu� gran poeta fue Miguel Hern�ndez. Qu� hortelano de dinamita. Qu� necesario en el arre�n siniestro de la historia reciente de Espa�a. Lo dejaron morir como a una bestia, porque pudieron salvarlo pero quien pudo no quiso. S�nchez Mazas lo intent� hasta donde una dictadura permite intentar las cosas. De nada sirvi�. En su poes�a dej� rastros viv�simos de s� y de ah� han salido poetas m�s j�venes en todas direcciones, porque a Miguel Hern�ndez no pudieron callarlo del todo y Serrat lo sac� de viaje con la m�sica y Manuel Gerena lo sac� de la tumba a puro flamenco. Esta biograf�a de Amor�s es importante porque quita sombra mala a la presunta indiferencia de Alberti y Mar�a Teresa Le�n para ayudarlo a salir de exilio. Bien est�.
A un poeta se le celebra ley�ndolo. Miguel Hern�ndez est� en todas las rogativas v�lidas de la poes�a espa�ola. Como lo est� Antonio Machado. Como tambi�n Federico Garc�a Lorca. Dice el dramaturgo Alberto Conejero en Abc que "hay quien parece cansado de Lorca, pero no he visto a un ingl�s cansado de Shakespeare". Otra vez m�s tiene raz�n. Igual sucede con Miguel Hern�ndez, no fatiga saber de �l ni de sus versos, ni de su verdad que sale ahora m�s en claro por la investigaci�n de Amor�s. Ellos son parte de nuestro progreso intelectual, de una idea mejor de democracia, fragmentos de la historia pisada. Pero qu� buen alimento. Qu� memoria de decencia. Ahora que todo va tirando a mal, da alegr�a celebrar a un poeta, aunque sea por saber mejor de su muerte. Y volver a su poema Madre Espa�a: "Tierra: tierra en la boca, y en el alma, y en todo./ Tierra que voy comiendo, que al fin ha de tragarme".


























