La UE ha hecho de la privacidad una bandera con la que ha acabado tropezando

Una mujer consulta su móvil en una calle de Madrid.
Actualizado
La Ley de Mercados Digitales (DMA) es tan afilada que ha sido capaz de abrir a la fuerza las tiendas de aplicaciones de Apple y Google. También tan roma que no distingue entre ese mercado de apps y un asistente que lo sabe todo de ti.
El bloqueo de Siri AI en los iPhone europeos se ha contado como un pulso entre Apple y Bruselas. Y lo es. Pero el episodio, creo, apunta a algo más incómodo. Cuatro años después de su creación, la gran ley que iba a domar a los gigantes tecnológicos ya no encaja con la realidad que vivimos.
Se creó para otra guerra. Para otro mundo. Echó a andar en 2022 pensando en comisiones abusivas y plataformas cerradas. Buscaba dar al usuario la capacidad de instalar lo que quisiera en sus dispositivos, cambiar de proveedor, elegir. Útil cuando hablamos de descargar apps. Pero la IA es una bestia diferente. Un asistente que busca tus mensajes, fotos y correos para anticiparse a lo que necesitas es una llave maestra de tu vida entera. Obligar a Apple o Google a entregar esa llave a cualquier tercero es abrir tu intimidad de par en par. No hablamos de dejar entrar a un desarrollador por una rendija concreta, sino de quitar la puerta entera: el permiso que pide una app no se parece en nada al que reclama un asistente que lo ve todo.
Europa ha hecho de la privacidad una bandera. Pero al agitarla con fuerza ha terminado enredándose y tropezando consigo misma. La interoperabilidad que exige la DMA contradice el espíritu del RGPD, que manda recoger los mínimos datos posibles. El choque es tan real que el pasado octubre la propia Comisión y los reguladores europeos de protección de datos tuvieron que publicar un borrador conjunto para que sus dos leyes estrella dejaran de pisarse. Cuando tu ley de competencia y tu ley de privacidad necesitan un árbitro, el problema ya no es Apple.
Lo de menos es quedarse sin una función concreta. Esta Siri contextual es el cimiento de lo que viene. Las gafas que Apple prepara para 2027, los AirPods con cámara, el colgante con IA: todos esos productos rumoreados se apoyan en un asistente que ve tu entorno y actúa por ti. Y todos se conectan al iPhone. Bloquea el asistente y no pierdes una herramienta sino la próxima revolución. A este paso, el celo protector no blindará al consumidor europeo. Lo fosilizará.























