Editorial
La improvisaci�n que rodea a la ofensiva iran� pese al cese de hostilidades a�ade caos a una inestabilidad que ha puesto en jaque el crecimiento global

El presidente de Estados Unidos, Donald TrumpAP
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Donald Trump ha vuelto a prorrogar un alto el fuego con Ir�n que �l mismo hab�a convertido en ultim�tum, mientras mantiene un bloqueo naval del Estrecho de Ormuz que amenaza con convertirse en el gran problema estrat�gico y econ�mico de esta guerra. La tregua indefinida es una buena noticia. No as� la improvisaci�n que sigue rodeando a la ofensiva y a�adiendo caos a una inestabilidad que ya ha puesto en jaque el crecimiento global, seg�n el FMI.
En apenas unas horas, el presidente estadounidense pas� de amenazar con nuevos ataques contra infraestructuras iran�es a anunciar una extensi�n del cese de hostilidades. Un patr�n que se ha repetido a lo largo del conflicto y que consiste en fijar fechas l�mite acompa�adas de amenazas de escalada para, finalmente, llevar a a cabo una retirada t�ctica de �ltima hora que evite a Washington cruzar un umbral que no parece dispuesto a sostener ni pol�tica ni militarmente. Trump justifica el nuevo aplazamiento de las hostilidades en que el Gobierno iran� est� �fracturado� y necesita tiempo para presentar una posici�n unificada. Pero incluso si fuera as�, el problema sigue siendo la ausencia de una estrategia de salida.
Mientras, el Estrecho de Ormuz contin�a pr�cticamente paralizado y los incidentes armados contra buques comerciales siguen aumentando. Ya se ha comprobado que no hace falta una guerra abierta para desencadenar una crisis energ�tica global. Basta con una navegaci�n imprevisible, primas de seguro disparadas y rutas comerciales bloqueadas durante semanas. El verdadero riesgo de la ambig�edad estrat�gica estadounidense es, pues, una tregua militar que coexista con una guerra econ�mica de facto. De hecho, la propia Comisi�n Europea ha empezado a asumirlo. Bruselas ya habla abiertamente de coordinar reservas, compartir queroseno entre Estados miembros y crear un observatorio de combustible para gestionar posibles escaseces. La UE importa alrededor del 40% del queroseno que consume y una parte sustancial pasa por Ormuz. El impacto ya se nota en el sector a�reo, con compa��as que reducen sus operaciones porque los costes han dejado de ser rentables.
La Casa Blanca parece confiar en que la presi�n militar y econ�mica acabar� doblegando al r�gimen de los ayatol�s. Pero la experiencia hist�rica apunta m�s bien a lo contrario: cuanto m�s debilitado se sienteTeher�n, m�s dif�cil es que acepte concesiones. Sobre todo en la cuesti�n central de la guerra, la ambici�n nuclear iran� en la que Trump apoy� la intervenci�n.
La tregua de los bombardeos evita hoy una escalada inmediata, lo cual es evidentemente positivo. Pero prolongar indefinidamente el bloqueo de una de las arterias energ�ticas del planeta sin un marco pol�tico claro no traer� la paz, solo aplazar� temporalmente la cada d�a m�s costosa factura de la crisis.





















