Mayor�a selecta

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Puede uno vivir para la literatura o de la literatura: lo primero lo hace el amante, lo segundo el profesional. Cuando al mercado apenas le interesaba la cultura por ser cosa de pocos, prevalec�an los amantes, que se demoraban en crear despaciosamente su obra. En los �ltimos tiempos, han tenido lugar dos transformaciones: la democratizaci�n social, que multiplica los actores; y la revoluci�n digital, que multiplica los canales. A consecuencia de tanta multiplicaci�n, las obras culturales son ahora productos muy rentables para la industria, la cual imprime una velocidad espectacular a la circulaci�n de las mercanc�as y llama a los profesionales a ganarse la vida en el mercado. Como actualmente la cultura est� llena de profesionales con sentido de espect�culo, h�biles en la gesti�n de la rapidez, leer y escribir con amorosa morosidad se han vuelto actos contraculturales. Hoy el amante de la literatura debe aprender a soportar la lentitud.

























