


























Editorial
Vox pierde la bandera de la antipol�tica que le ha permitido crecer. El escenario abre una oportunidad para el partido de Feij�o no exenta de riesgos

Mar�a Guardiola (PP) y, a la derecha, �scar Fern�ndez (Vox).EUROPA PRESS
Actualizado S�bado, 18 abril 2026 - 12:02
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El acuerdo sellado por PP y Vox en Extremadura marca un cambio clave en la geometr�a de bloques que opera en la Espa�a de Pedro S�nchez. Por primera vez desde que Vox abandon� los gobiernos auton�micos, ambos partidos se comprometen a mantener una relaci�n operativa que dar� estabilidad a la legislatura de Mar�a Guardiola con la aprobaci�n de cuatro presupuestos. Desde el punto de vista estrat�gico, Vox pierde as� la bandera de la antipol�tica que le ha permitido crecer. Por su parte, el nuevo escenario abre una oportunidad para el partido de Feij�o no exenta de riesgos. El principal es que su socio identitario se convierta en el motor cultural del Gobierno extreme�o y de los que se formen en Arag�n y Castilla y Le�n. La promesa referida a la �prioridad nacional� en el acceso a las ayudas y servicios p�blicos es un ejemplo n�tido.
Despu�s de casi cuatro meses y tras la intervenci�n de G�nova, PP y Vox dan respuesta a la mayor�a social que les otorg� el 43% y el 16,9% de los votos, respectivamente, mediante un pacto que concede al partido de Santiago Abascal la Vicepresidencia y las carteras de servicios sociales y agricultura.
La comparaci�n con el acuerdo de 2023 da muestra de la mutaci�n populista de Vox. Sus exigencias sobre educaci�n y mujeres han dejado paso a la batalla contra la �inmigraci�n masiva� y la agenda verde. En ambas materias el PP ha asumido el marco pol�tico de su socio. As�, no se entiende que los populares rechacen Mercosur, el pacto de libre comercio que ellos mismos han impulsado y que la UE necesita para su fortalecimiento geoestrat�gico. En segundo lugar, la ret�rica de la �prioridad nacional�, de inspiraci�n lepenista, se aproxima a una deshumanizaci�n del extranjero inaceptable. Las reticencias manifestadas por Isabel D�az Ayuso y Juanma Moreno son expresivas de ese conflicto.
Seg�n Vox, se trata de dar preferencia a los espa�oles en el acceso a la vivienda protegida, las ayudas p�blicas e incluso la sanidad. Seg�n el texto, todo se ajustar� a la legalidad. Adem�s, el PP diluye su alcance: se fijar�n criterios de baremaci�n no discriminatorios como acreditar 5 a�os de residencia. En cualquier caso, la concreci�n de esta proclama exigir� una atenta vigilancia, al igual que el �rechazo frontal� a la acogida de menores extranjeros. La protecci�n del menor es una obligaci�n no solo moral, sino constitucional.
El deslizamiento hacia la derecha es innegable en toda Europa. Si los partidos tradicionales no atienden a los problemas que los ciudadanos perciben como importantes, el populismo se dispara. El reto para los democristianos es grande, pues deben adaptarse a la realidad sin traicionar los valores del humanismo liberal que vertebran nuestras democracias. En este contexto arranca el ensayo del PP con el nuevo Vox. De la responsabilidad y habilidad de sus l�deres depender� que su materializaci�n sirva para resolver los problemas de los ciudadanos y no para acrecentarlos.
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