Editorial
El recurso a partidas extraordinarias para costear el gasto estructural del Estado, reflejado en el desv�o de 2.389 millones de fondos europeos al pago de las pensiones, es s�ntoma de disfuncionalidad en la pol�tica fiscal

La ex ministra y candidata andaluza, Mar�a Jes�s Montero.Europa Press
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El Tribunal de Cuentas destap� ayer el precario equilibrio que sostiene las cuentas del Gobierno, lastradas por un sistema de pensiones cuyo agujero supera los 106.000 millones de euros, un resultado presupuestario inflado en 4.000 millones por manejos contables y el recurso a fondos europeos para cubrir gastos corrientes ante la ausencia de nuevos Presupuestos. La necesidad de partidas extraordinarias para costear el gasto estructural del Estado, reflejada en el desv�o de 2.389 millones de fondos comunitarios al pago de las pensiones, es un inquietante s�ntoma de que la pol�tica fiscal del Ejecutivo est� funcionando a base de parches de emergencia.
El Ministerio de Hacienda que dirig�a Mar�a Jes�s Montero -responsable �ltima de las anomal�as reveladas por el �rgano fiscalizador y hoy candidata socialista a la Junta de Andaluc�a- defiende el recurso a esos fondos comunitarios como un uso excepcional de excedentes. Pero esas ayudas no son un colch�n gen�rico de liquidez, sino que est�n concebidas para financiar reformas y proyectos concretos. Reetiquetarlas como "sobrantes" introduce una flexibilidad que el Tribunal de Cuentas no considera justificada desde el punto de vista jur�dico.
La Seguridad Social acumula a�os de desequilibrios, con un patrimonio neto negativo que supera los 100.000 millones de euros y una dependencia creciente de transferencias del Estado. Ese mecanismo, lejos de resolver el problema, lo desplaza hacia la deuda p�blica y, en la pr�ctica, lo convierte en una hipoteca para el conjunto de los contribuyentes, y en especial para los j�venes.
El recurso a fondos europeos para pagar pensiones supone, adem�s, posponer (si no sacrificar) inversiones para modernizar la econom�a, mejorar la productividad o reforzar el capital humano, lo que redunda en una debilidad del crecimiento potencial y en la creciente insostenibilidad del sistema de pensiones. El Tribunal de Cuentas vuelve a evidenciar el grave problema de viabilidad que padece este sistema, que no puede seguir sosteni�ndose con apoyos extraordinarios para cumplir con obligaciones que son ordinarias. Menos a�n cuando la falta de Presupuestos obliga a gobernar con instrumentos excepcionales de reasignaci�n de cr�dito, lo que reduce la transparencia y ampl�a el margen de discrecionalidad.
La gesti�n improvisada e irresponsable de las cuentas p�blicas nubla el horizonte econ�mico de nuestro pa�s a base de acumular deuda, malgastar los recursos y alejar las perspectivas de inversi�n. Lo m�s grave, con todo, es que pasa la factura a las generaciones m�s j�venes, ya lastradas por la precariedad laboral, la crisis de la vivienda y unas pol�ticas p�blicas electoralistas que no solo no los tienen en cuenta, sino que hipotecan su futuro.



















