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Para ilustrar el Jornal de hoy hemos plagiado a Edward Burra, el pintor que anunció Twitter. Los más críticos de entre ustedes dirán que el señor del fondo parece estar envolviendo algo, pero nosotros decimos que está escribiendo en el periódico usando un pescado frito como estilográfica. Nuestra conclusión resulta muy oportuna, porque es harto difícil encontrar un cuadro donde aparezcan un hombre escribiendo y un señor con tatuajes que además, sin bigote, sea clavado a Pete Hegseth. En nuestra versión, el diarista escribe precariamente el Jornal usando un pescado frito como estilográfica, llamando a una cruzada contra la selección natural de los medios de comunicación artificiales. A su derecha, Hegseth ya no luce sus tatuajes polinesios digo polinecios (lábaros, redoplas, etcétera). Los hemos cambiado por obvios sinsentidos: el lorem ipsum y el etaoin shrdlu, que es el lorem ipsum anglosajón, según hemos sabido por la página cultural más importante de España. A la izquierda vemos una señora que le copia los tatuajes a Hegseth; por la cara de vinagre debe de ser una encarnación de la prensa socialdemócrata, o Pepa Bueno con lentes oscuros. Lo último es lo más probable: en el pecho lleva el símbolo del tuiter malvado que es aplastado por la P de Pepa (no es un crismón, no vayan ustedes a pensar).
La prensa socialdemócrata se dedica a hacer una lectura hermenéutica de los discursos de Trump y los tatuajes de Hegseth, que es como hacer la exégesis del recorrido de un pedrusco rodando montaña abajo. Si los discursos de Trump fuesen toses y los tatuajes de Hegseth sarpullidos, no significarían menos que ahora.
(Terminado el domingo doce de abril, tarde, recordando que Raymond Cruz ya lucía el tatuaje Enemigohace años; y siguiendo con las revelaciones microciervas, encontrando muy recomendable el cuento de Fredric Brown: muy bien visto que el remedio sea el Tipitaka y no El manantial.)



























