Por otra parte
Hay una f�rmula sencilla para la formaci�n universitaria: ganas de aprender y ganas de ense�ar

Aula de la Universidad Pompeu Fabra.EFE
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El Estatuto del Estudiante Universitario prev� darles m�s poder a los alumnos, seg�n del proyecto de real decreto del que informaba ayer Olga R. Sanmart�n. Se trata de un borrador que, al ritmo que marcha esta legislatura, no sabemos si ver� la luz alg�n d�a. Que la ministra Morant quiera reforzar los derechos de los universitarios no deber�a necesariamente significar que vaya a rest�rselos a los profesores, ni tendr�a por qu� ser negativo. Lo ideal ser�a que, en paralelo, se potenciaran los deberes de los estudiantes, obligarles a que se trabajaran un poco eso de la b�squeda de la excelencia acad�mica. Se quejaba tambi�n el profesor David Jim�nez Torres en su columna de este peri�dico del creciente absentismo estudiantil en nuestras universidades, que en algunos campus alcanza el 40%, y de la frustraci�n que le supone como docente ver c�mo se vac�an las clases. Estudiar una carrera en este pa�s es un derecho que el alumnado adquiere por m�ritos propios, pero deber�a tener el deber de aprovecharlo. Y s�, hay malos alumnos y malos profesores, pero tambi�n los hay que buscan soluciones.
El nuevo estatuto permitir�a a los universitarios opinar y decidir sobre lo que le ense�an, c�mo se lo ense�an y c�mo se lo eval�an. Sus quejas son que el modelo pedag�gico est� agotado y que eso justifica que s�lo el 50% de ellos acuda a todas las clases, seg�n el estudio realizado por la Universidad Aut�noma de Barcelona. Ya no se trata de hacer pellas (o novillos o rabona, seg�n d�nde las hagas) para irse al bar; se alerta de un fen�meno que viene increment�ndose desde la pandemia y que est� dejando las aulas desiertas. Unos hablan de falta de motivaci�n por el estudio mientras otros critican las metodolog�as docentes anticuadas. Incluso se recurre al salto generacional, como si la diferencia de edad pudiera ser un problema entre uno que ense�a y otro que aprende.
Hubiera sido preferible un proceso rompedor de rebeli�n en las aulas antes de este abandono paulatino que demuestra m�s desidia que desmotivaci�n. Se buscan tambi�n culpables en la digitalizaci�n, que hace cada vez m�s accesible y real lo virtual y m�s innecesario lo presencial. Y eso que no ha hecho m�s que empezar el desembarco de la inteligencia artificial, ese reto universal que tambi�n lo es para la universidad.
Hay una f�rmula m�s que sencilla que marca la diferencia en cualquier proceso de formaci�n: las ganas de aprender y las ganas de ense�ar. Una cosa lleva a la otra. Varios a�os tratando con alumnos que saben lo que quieren y que, adem�s, quieren saber, me lo han demostrado. De la IA se puede aprender casi todo, pero "hay que ense�ar a vivir, no s�lo a estudiar". La frase es de Francisco Giner de los R�os, que fund� la Instituci�n Libre de Ense�anza al grito de "�Transformad esas antiguas aulas!". Fue hace 150 a�os. Es posible que se hayan vuelto a quedar viejas.




















