Tras décadas de secularización acelerada, el catolicismo español empieza a parecerse menos a una religión mayoritaria y más a una identidad fuerte: minoritaria, cohesionada y consciente de sí misma

El Papa León XIV saluda desde la plaza de San Pedro.AP
Actualizado
España recibe esta semana al Papa León XIV en un momento paradójico para el catolicismo: nunca hubo menos creyentes y, al mismo tiempo, empiezan a aparecer señales de reactivación religiosa entre los jóvenes. Su primera encíclica y actos como sus encuentros en Canarias volverán a situar en el centro del debate cuestiones como la inmigración, la desigualdad o la pobreza. La visita llega, además, en un momento especialmente interesante para preguntarse dónde está hoy el catolicismo en España.
Hasta ahora, los datos parecían dibujar una secularización continua en España: cada generación se identificaba menos como católica que la anterior y el país se acercaba lentamente a una situación en la que los católicos dejarían de ser mayoría. Sin embargo, en los últimos años esa tendencia parecía estabilizarse e incluso mostraba un leve repunte entre los jóvenes. Además, la secularización no ha avanzado igual en todos los grupos: ha golpeado mucho más a la izquierda que a la derecha, algo que es único en el contexto europeo.
Con la asistencia regular a actos religiosos ocurre algo muy parecido a lo que sucede con la identificación como católico. A finales de los años 80, casi uno de cada dos españoles acudía a misa o a otros oficios varias veces al mes. Desde entonces, el descenso ha sido constante hasta situarse en torno a dos de cada 10 en 2020. Entre los menores de 30 años, la práctica religiosa es aún más baja: antes de la pandemia, apenas uno de cada diez acudía regularmente.
La práctica religiosa también muestra señales de estabilización tras la pandemia. Los barómetros telefónicos del CIS -con una metodología distinta a la de los estudios anteriores a 2020, lo que dificulta la comparación directa- sitúan la asistencia semanal entre los jóvenes con alguna adscripción religiosa en torno al 13% en 2021, y apuntan a un leve repunte hasta el 16% en 2025.
El Papa Francisco imaginaba una Iglesia más pequeña, pero también más comprometida. Y eso parece reflejarse cada vez más en España: menos creyentes, pero relativamente más practicantes y más cohesionados en valores y creencias. Tras décadas de secularización acelerada, el catolicismo español empieza a parecerse menos a una religión mayoritaria y más a una identidad fuerte: minoritaria, cohesionada y mucho más consciente de sí misma.



















