Editorial
Los ciudadanos no requieren llamamientos gen�ricos a la calma, sino percibir que hay un liderazgo eficaz y que la situaci�n se les comunica con la claridad que merece una sociedad adulta

Los ministros M�nica Garc�a y �ngel V�ctor Torres.
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La preocupaci�n internacional en torno al hantavirus ha ido en aumento. Si bien la Organizaci�n Mundial de la Salud subraya que no hay riesgo de que se replique una pandemia como la del Covid, varios pa�ses rastrean contrarreloj a los 29 pasajeros que se bajaron del buque MV Hondius para monotorizarlos y aislarlos. A su vez, tanto los casos registrados en el barco como el an�lisis de un precedente sucedido en Argentina indican que el contagio de este virus, sin ser epid�mico, es menos excepcional de lo que se hab�a anunciado inicialmente, ya que puede producirse estando expuesto, en un espacio cerrado, a un contacto cercano con un contagiado que presente s�ntomas.
En este contexto, el Gobierno rectific� ayer la forma en que ven�a gestionando esta crisis. Tras tres d�as ca�ticos, el Ejecutivo anunci� un dispositivo sin precedentes para evacuar a los 147 pasajeros del buque, que el domingo ser�n recogidos por lanchas en las aguas de Canarias y repatriados en avi�n a sus pa�ses para que se sometan a una cuarentena. Por su parte, los 14 espa�oles afectados ser�n trasladados al Hospital G�mez Ulla, en Madrid.
La dimensi�n de la operaci�n da la medida de una crisis que en los d�as previos hab�a sido minimizada. Los ciudadanos no requieren llamamientos gen�ricos a la calma, sino percibir que hay un liderazgo eficaz y que la situaci�n y su evoluci�n se les comunican con la transparencia y la responsabilidad que merece una sociedad adulta. M�s a�n cuando la memoria colectiva reciente contin�a marcada por la pandemia del coronavirus.
Los anuncios contradictorios y el choque institucional han marcado el inicio de la semana. Ante la incomparecencia de Pedro S�nchez, el vac�o lo ha ocupado M�nica Garc�a, cuya gesti�n ha sido manifiestamente mejorable. A lo largo de 72 horas, la ministra se mostr� incapaz de coordinar un mensaje unificado del Gobierno e incluso de Sanidad. Primero dijo que el barco no entrar�a en Tenerife, despu�s que s� lo har�a y finalmente que no atracar�. En paralelo, mientras Margarita Robles asegura que la cuarentena de los espa�oles ser� voluntaria, Garc�a sostiene que pondr� los medios para hacerla obligatoria.
A ello se suma la llamada a la tranquilidad expresada por Fernando Sim�n. Que una figura tan cuestionada siga al frente del Centro de Coordinaci�n de Alertas y Emergencias es un error que solo contribuye a la desconfianza.
Las deficiencias que ha exhibido el Gobierno superan, en todo caso, el terreno de la comunicaci�n: afectan a su propia concepci�n sobre el ejercicio del poder. M�nica Garc�a ha pecado de soberbia y opacidad con Fernando Clavijo, y el resultado ha sido un indeseable enfrentamiento entre gobiernos que ayer se recondujo al fin. La responsabilidad y la lealtad institucional deben imperar, sin alarmismos ni paternalismos.





















