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«Ha sido todo como una película. El detenido es un hombre malo». Los últimos días en Villanueva de la Serena (Badajoz) se viven con mucha angustia, temor y desconcierto entre los vecinos, que van de sobresalto en sobresalto. Viernes pasado, 15.00 horas. Plena luz del día. Sol radiante. Plaza Rafael Alberti (zona conflictiva de la localidad). De un BMW verde se baja un hombre (F.S.S., de 54 años), avanza unos metros y a sangre fría, sin posibilidad de defensa, dispara al menos dos veces al cantaor de flamenco Matías de Paula, de 52 años. Huye del lugar en el mismo vehículo, donde le esperan dos individuos. La muerte del artista es casi instantánea porque cuando llegan los servicios de asistencia ya nada pueden hacer para salvarle. No es una cuestión de drogas o un ajustes de cuentas relacionado con estupefacientes. No, no tiene nada que ver.
Con el paso de las horas -y mientras la Policía Nacional monta un dispositivo en la comarca de la Serena- se entiende el móvil del asesinato: crimen pasional. Celos. Machismo. A pesar de estar separado, el asesino, que acaba de salir de prisión con un permiso penitenciario (tiene antecedentes penales, entre ellos precisamente por violencia de género, según ha apuntado el diario Hoy), no puede soportar que su ex mujer pueda tener una relación con el cantante. Lo fulmina y huye. Hay testigos, pero algunos se niegan a declarar y contar lo que vieron, por miedo a represalias.
El responsable es finalmente detenido este martes. Pasan unos minutos de las 14 horas. El operativo policial lo tiene cada vez más cerca. Con ayuda de la Guardia Civil -dos patrullas-, en un control, lo atrapan cuando caminaba por la carretera que une dos pequeñas localidades próximas (La Haba en dirección Magacela). Antes intenta tomar un taxi, pero el conductor lo reconoce y evita montarlo, a lo que el presunto homicida le responde asestándole varias puñaladas. El taxista es trasladado de urgencia al hospital Don Benito-Villanueva, donde se teme por su vida. Es ingresado en la UCI. El último parte médico emitido ayer, dentro de la gravedad, ofrece mejores noticias. Parece que ha salvado la vida.
La misma noche del martes la investigación detiene a dos familiares: su hijo y su sobrino. Se han entregado. Al parecer son los que se encontraban en el vehículo esperándole para emprender la huida después del asesinato, aunque faltan confirmar las imputaciones porque la causa se encuentra bajo secreto de sumario. Tampoco se descarta una nueva detención, según fuentes policiales, aunque el delegado del Gobierno, José Luis Quintana, las descartó ayer.
Hasta aquí los hechos conocidos por el momento. En pocas horas los tres detenidos pasarán a disposición judicial y se podrán conocer más detalles del caso. Lo único que parece claro es que al cantaor extremeño Matías de Paula, que no vivía en la barriada donde recibió los disparos, aunque sí su madre, el amor le ha costado la vida en su propia ciudad después de ejercer la mayor parte de su carrera profesional en Madrid, donde era muy reconocido.
La misma mañana del crimen, a las 9.08, antes de ser asesinado, Matías Corraliza Fernández (su verdadero nombre) publicó en su perfil de Facebook su último cante, una versión de Reniego, una seguiriya de Manuel Rodríguez García, Cagancho, cantaor de la más pura raza gitana, que popularizó Tomás Pavón en 1947. Se trata de una de las letras más desgarradoras y profundas del cante flamenco, que plantea un amor tormentoso: «Reniego de mi sino, como reniego, mare, hasta la horita que te he conocío».
El cantante Pitingo ha dejado su particular homenaje en Instagram: «No sé ni qué decir... hay noticias que te rompen por dentro y te dejan el alma en silencio. Conocí a Matías con 17 años, siendo casi unos niños, y desde entonces compartimos muchos momentos, recuerdos y parte de la vida. Hoy duele mucho saber que ya no está entre nosotros. Se va un genial cantaor, con un talento enorme, pero sobre todo una maravillosa persona. De esas que tienen luz, corazón y dejan huella de verdad en la gente. La vida nos llevó por caminos distintos estos últimos años, pero el cariño y los recuerdos nunca desaparecen. Y hoy siento una tristeza inmensa».

Matías junto al cantante Pitingo, en una imagen de sus redes sociales.
Matías de Paula nació en el seno de una familia de artistas. Su nombre artístico era un homenaje a su madre Paula. Con tan sólo 16 años se marchó a Madrid a trabajar como cantaor de flamenco en distintos colmaos y tablaos flamencos de la capital y pronto sería reconocido por su arte. De Paula contaba una amplia carrera de más de dos décadas en el mundo del espectáculo. Era hijo del cantaor Diego Corraliza, conocido como Diego El Chucarro, de quien heredó su afición y pasión por este género.
Hace algún tiempo decidió regresar a sus orígenes en Extremadura para fundar la peña flamenca Diego El Chucarro, bautizada así en homenaje a su padre. También participó en la vida cultural de la peña e impartía clases y colaboraba en la formación de nuevos artistas.
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