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El CSI que resolvi� el 'caso Maeso': una sola muestra de ...
2026-04-02 · via Crónica

275 contagiados de hepatitis C, con el genotipo 1 subtipo A que, en Espa�a, solo tiene un 2% de la poblaci�n. Ninguno con pr�cticas de riesgo ni conciencia de haber contra�do la enfermedad. El foco en dos hospitales: la Casa de la Salud y el Hospital La Fe. La sanidad valenciana, en jaque por un solo hombre: Juan Maeso. El anestesista fue el origen del mayor brote de hepatitis C que se produjo en Espa�a entre 1988 y 1997. Pocos de los pacientes a los que asisti� en operaciones esos a�os se libraron de contraer un virus que, a una decena de casos, cuando Maeso fue condenado a 1.933 a�os de prisi�n en 2007, ya les hab�a conducido a la muerte.

La investigaci�n que llev� a la condena del prestigioso m�dico valenciano fue definida como �un reto� por todos los genetistas y epidemi�logos que desfilaron por la sala de la Audiencia Provincial de Valencia en un macrojuicio que dur� 17 meses, con m�s de un centenar de acusaciones particulares, y que acab� no solo con la condena del anestesista, sino obligando a la Generalitat Valenciana a indemnizar a las v�ctimas con 20 millones de euros, en cuant�as que oscilaban entre los 60.000 para quienes se convirtieron en portadores del virus y 120.000 euros por fallecimiento.

La l�nea que conect� a Maeso, fallecido a los 83 a�os esta semana, con el brote masivo, apareci� casi por casualidad. El doctor Vicente Bosch, uno de los traumat�logos que operaba en la Casa de la Salud, un hospital regentado por una congregaci�n religiosa y concertado con la sanidad p�blica, fue el primero en detectar que algo pasaba. Iba a intervenir a una paciente de artroscopia y en la anal�tica del preoperatorio apareci� la hepatitis C. Unos meses antes, la misma paciente, a quien le oper� la otra rodilla, estaba sana. Sin pr�cticas de riesgo (como puede ser la adicci�n a las drogas) y con un contagio que solo puede ser por sangre, temi� que se tratara de un problema en el quir�fano. Pero no fue as�. Todo el hospital estaba limpio. Fue entonces cuando contact� con los servicios m�dicos de Iberdrola y ah� salt� la sorpresa: siete empleados que hab�an sido derivados por la aseguradora para someterse a operaciones en ese hospital, ten�an hepatitis C. De Telef�nica, la otra compa��a que enviaba al mismo centro, eran diez. Las dos compa��as presentaron en abril de 1998 la denuncia en los juzgados con la que se inici� el caso.

Pero, �c�mo y qui�n los hab�a contagiado? En ese punto, la gerencia de la Casa de la Salud tom� una decisi�n que result� clave: pidi� a todo el personal que se sometiera a una anal�tica. �Todo el caso se sustent� en ese extracto de sangre que Maeso consinti�, a petici�n de las monjas, que se le extrajera. Nunca m�s autoriz� una anal�tica�, explica a EL MUNDO el abogado Manolo Mata, que ejerci� la acusaci�n particular en nombre de un buen n�mero de afectados y prologa el libro que Amparo Gonz�lez Caballero, ex presidenta de la Asociaci�n Espa�ola de Hepatitis C, creada en aquellos a�os, acaba de presentar recogiendo testimonios de aquella experiencia y del juicio.

Aquella muestra de sangre acab� llevando a Maeso a la c�rcel. Viaj� primero, junto a la del resto de trabajadores, al Instituto Pasteur de Par�s. El hospital ten�a en juego su reputaci�n y busc� a los mejores especialistas. El resultado fue que, de todos los empleados, Maeso era el �nico que ten�a el virus, adem�s con genotipo 1 subtipo A. El 80% de los enfermos en el pa�s tiene el subtipo B. Todo apunt� m�s al anestesista cuando se comprob� en las historias cl�nicas que estuvo presente en las intervenciones de todos los contagiados. Ante este hallazgo, lo mismo se hizo en el Hospital La Fe, donde Maeso trabajaba en intervenciones ginecol�gicas. El n�mero de afectados creci� de manera exponencial. Incluso hubo v�ctimas que lo reconocieron cuando su rostro empez� a aparecer en los medios de comunicaci�n. Hab�a sido �l quien les hab�a metido en el cuerpo �una bomba de relojer�a�.

Juan Maeso, caminando hacia el banquillo de los acusados en la Audiencia Provincial de Valencia, en 2005.

Juan Maeso, caminando hacia el banquillo de los acusados en la Audiencia Provincial de Valencia, en 2005.J.C. C�RDENASEFE

�C�mo contagiaba? Aunque Maeso nunca reconoci� su adicci�n, en el proceso judicial qued� probado que ya hab�a sospechas previas sobre su acceso a los f�rmacos. Por eso dej� de trabajar en el Hospital Militar, porque, seg�n relatos recogidos en la sentencia, �se quedaba para s� determinados f�rmacos que ped�a para los pacientes�. Cuando se le limit�, tuvo que encontrar otro modo: compartirlos con los pacientes, usando la misma aguja con la que se los administraba. �De ninguna otra manera se explica que pudiera contaminar con restos de sangre suya el material anest�sico y transmitir el virus a un n�mero tan elevado de personas y en un periodo tan prolongado de tiempo�, recoge la sentencia de la Audiencia.

�Si hubiera reconocido que ten�a una adicci�n, quiz� no hubiera ido a la c�rcel�, reflexiona Mata. Nunca lo hizo, es m�s, se defendi� como una v�ctima: si ten�a hepatitis es porque alg�n paciente le hab�a contagiado. Por eso, el reto estaba en probar que Maeso era el origen. Para eso, de nuevo la ciencia jug� un papel clave para tratar aquella �nica muestra, que tuvieron que manejar con mucho mimo los especialistas del Instituto Valenciano de Microbiolog�a y el Departamento de Gen�tica de la Facultad de Ciencias Biol�gicas de la Universitat de Val�ncia.

Virus 'padre'

Sus estudios secuenciaron la muestra y la clonaron, para determinar que el ��rbol filogen�tico� de los brotes de los dos hospitales era �compatible con una fuente humana com�n�. Si el virus se hubiera transmitido de un paciente a otro, la morfolog�a del �rbol filogen�tico hubiera sido distinta. El origen es el mismo punto y eso era �compatible con un �nico causante del brote, un virus 'padre' del cual se derivan todos�.

Los especialistas analizaron la regi�n E1-E2 del ADN del virus y obtuvieron como resultado que hab�a 150 v�ctimas con �cero diferencias en la regi�n NS5B respecto de la muestra� de Maeso y el resto, el 80% del brote, entre cero y una. No hab�a dudas: �La relaci�n entre el virus de la hepatitis C del doctor Maeso y de los dem�s afectados del brote es de 'paternidad' y no de 'hermandad'�, concluyeron los especialistas, desmontando as� la defensa del anestesista.

Con estos estudios filogen�ticos sobre la �paternidad� del brote, el 27 de octubre de 1998, el conseller de Sanidad, Joaqu�n Farn�s, afirm� p�blicamente que las sospechas sobre Maeso estaban �confirmadas�. De hecho, cuando el profesional dej� de trabajar en la Casa de la Salud, los contagios desaparecieron de manera fulminante. Maeso siempre apunt�, como �nico argumento, a que aquella sangre que le extrajeron, la �nica que permiti� analizar en toda su vida, no hab�a seguido una clara cadena de custodia.

La sentencia que conden� a Maeso fue ratificada por el Supremo e ingres� en prisi�n, donde pas� 15 a�os. Tuvo acceso al tercer grado, pero en marzo de 2023, cuando le fue concedida la libertad provisional porque su enfermedad se agrav�.