


























��l (Rub�n Galindo, guardia civil destinado en Ceuta) nos facilitaba los d�as que se pod�a trabajar y cualquier informaci�n rara del puerto�, les confes� a una juez y a una fiscal antidroga un narcotraficante arrepentido. Era un exmilitar del Regimiento de Artiller�a de Costa.
�Si hab�a alg�n chivatazo, cualquier cosa rara que a �l no le gustaba, nos lo informaba. Dependiendo de la cantidad —se refer�a al hach�s que su banda pretend�a introducir en contenedores que acabaron llegando a la pen�nsula a trav�s de ferris que atracaban en el puerto de Algeciras— cobraban [Galindo y otros agentes corruptos] entre 70.000 y 100.000 euros�.
La confesi�n de ese narcotraficante se produjo el 25 de abril de 2025. Estando preso, le dijo a la Guardia Civil que quer�a colaborar con la justicia y contar en el juzgado todo lo que sab�a, a cambio de que se le facilitara su puesta en libertad hasta que llegase el juicio.
�Estoy arrepentido. Lo m�s importante para m� es mi familia, mi vida, la libertad y tener un trabajo digno. Si ustedes me ayudan con la libertad provisional, ser�a la �ltima vez que me ver�an aqu��.
Aquel d�a, el narco se�al� directamente a un guardia civil como la persona esencial para que la operativa de la organizaci�n de traficantes para la que �l trabajaba funcionara como un reloj suizo. En base a ese testimonio, sin la ayuda de Rub�n Galindo y de otro agente de la Benem�rita destinado en el puerto de Ceuta, esa banda no podr�a haber introducido en la pen�nsula, a bordo de camiones que cruzaban el Estrecho pre�ados de droga, las 7,1 toneladas de hach�s que la Guardia Civil se incaut� durante la llamada operaci�n Hades.
�Rub�n fue el que abri� camino�, se escuch� decir a otro narcotraficante en las escuchas policiales autorizadas durante la investigaci�n por la juez Mar�a Tard�n, titular del Juzgado Central de Instrucci�n n�mero 3 de la Audiencia Nacional, con sede en Madrid. En otros pinchazos telef�nicos se hac�a referencia a �l como �el Galindo�.
Fue esa misma juez quien orden� la detenci�n de Rub�n Galindo el 30 de enero de 2025. Pas� a disposici�n judicial el 2 de febrero, tres meses antes de la confesi�n de ese narco arrepentido en sede judicial. Pero con esa informaci�n desvelada por el traficante, Tard�n pod�a sustentar mejor la acusaci�n contra dicho guardia civil presuntamente corrupto.
Sin embargo, el 24 de marzo de 2025, el letrado Jos� Mar�a Calero, en defensa de Rub�n Galindo, interpuso una demanda de amparo ante el Tribunal Constitucional contra los reiterados autos en los que se reafirmaba la prisi�n provisional de su cliente dictados por la Audiencia Nacional.
El abogado se�alaba que, pese a que las diligencias judiciales se encontraban bajo secreto en el momento de la detenci�n de su cliente, se produjo una �indebida denegaci�n de acceso a los elementos esenciales de las actuaciones�, por lo que no pod�a conocer de qu� se le acusaba y, por tanto, no pod�a defenderse con todas las garant�as procesales.
En concreto, el letrado Jos� Mar�a Calero aleg� que exist�a una �falta de motivaci�n suficiente de la petici�n� de prisi�n provisional para el agente Galindo por parte de la Fiscal�a Especial Antidroga. Tambi�n expres� que no se le hab�an facilitado las transcripciones de las �concretas conversaciones� intervenidas en las que se hac�a referencia a la supuesta connivencia entre el agente detenido y la red de narcos que operaba en el puerto de Ceuta.
Antes de recurrir al TC, la Audiencia Nacional hab�a sostenido en respuesta a los recursos presentados por la defensa de Rub�n Galindo: �No podemos admitir que el investigado no tuvo acceso a los elementos de las actuaciones que resulten esenciales para impugnar la privaci�n de libertad, puesto que por la magistrada instructora se le dio la debida explicaci�n, verbal y escrita, de lo acontecido, siempre preservando el procedente sigilo y discreci�n que implicaba la declaraci�n de secreta de la causa, a fin de no perjudicar su desenvolvimiento�.
Pero el pasado 23 de febrero de 2026, el Constitucional fall� en favor de la demanda presentada por el letrado de Rub�n Galindo. En una sentencia a la que EL MUNDO tiene acceso, el tribunal de garant�as otorg� amparo al agente de la Guardia Civil enviado a prisi�n un a�o antes. Declar� que hab�an sido �vulnerados los derechos fundamentales del demandante�. En base a ese fallo, la Audiencia Nacional liber� al presunto agente corrupto.
Ahora ese fallo del Tribunal Constitucional en favor de Rub�n Galindo ha provocado una cascada de excarcelaciones de otros narcotraficantes investigados en causas judiciales que se encuentran bajo secreto judicial.
El primero en salir de prisi�n tras la sentencia del TC fue un traficante al que se le excarcel� el pasado 4 de marzo. Ese d�a, la Audiencia Nacional dict� un auto por el que se deb�a poner en libertad a un miembro de una red de narcotr�fico a la que se le atribuye la introducci�n de 57 toneladas de coca�na en Espa�a. Dicho auto considera que tambi�n se vulneraron sus derechos de defensa debido a que no se le inform� de manera suficiente de los �indicios� que determinaron su entrada en prisi�n.
En este caso, se hac�a referencia a un detenido en la operaci�n policial Sombra Negra, que supuso el desmantelamiento de una organizaci�n log�stica de apoyo al narcotr�fico, con 105 arrestados en dos fases: la primera culmin� en julio de 2025 en Canarias; la segunda finaliz� en distintas provincias de Andaluc�a, en noviembre de ese mismo a�o.
El operativo deriv� en la intervenci�n de 10.400 kilos de coca�na, 70 veh�culos, 30 embarcaciones, seis inmuebles, tres armas de fuego, m�ltiples cuentas bancarias, dos megadrones, m�s de 800.000 euros y m�s de 150 tel�fonos m�viles. Esa causa, como en el caso de la operaci�n Hades, tambi�n cuenta con la instrucci�n de la juez Mar�a Tard�n.
La Secci�n Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional analiz� el recurso que interpuso el abogado Juan Gonzalo Ospina en representaci�n de Juan Pedro F., alias Zumbi, contra la decisi�n de Tard�n de enviarle a prisi�n provisional.
Ospina, que todav�a no conoc�a la doctrina del TC porque present� su recurso antes de que se le diera amparo al guardia civil Rub�n Galindo, denunci� ante la Sala la vulneraci�n de los derechos de su cliente al no haber tenido suficiente conocimiento de la causa cuando se celebr� la vistilla para decidir su ingreso en prisi�n.
Al cliente de Ospina se le considera un coordinador de la red. Junto a otros, estar�a encargado de garantizar la entrada de embarcaciones cargadas de coca�na por la desembocadura del r�o Guadalquivir, darles combustible y controlar las patrulleras policiales.
Al analizar su recurso, el tribunal admiti� que la magistrada Tard�n s� detall� �la participaci�n concreta de este investigado� en los hechos, �pero no el contenido de los indicios que debieron determinar la adopci�n posterior de la medida cautelar de prisi�n provisional, que fueron expuestos de manera gen�rica e inconcreta�.
Seg�n dicho auto de la Audiencia Nacional, Tard�n no detall� el resultado de las vigilancias policiales que acreditar�an el papel del investigado, ni se le proporcion� un resumen de la transcripci�n de las intervenciones telef�nicas, informaci�n acerca de con qui�n mantuvo las conversaciones o la fecha de las mismas.
La Sala decret� la libertad de Zumbi al apreciar �vulneraci�n de derecho de defensa en su vertiente al derecho de acceso a las actuaciones judiciales, as� como del derecho a la libertad personal�. De esa forma, aunque el escrito del abogado de Zumbi se basaba en otros argumentos jur�dicos, se aplicaba de facto la doctrina que el Constitucional hab�a se�alado s�lo diez d�as antes en el fallo en favor del agente Rub�n Galindo.
�No se puede luchar contra el crimen vulnerando las reglas que nos hacen una democracia�, se�al� Juan Gonzalo Ospina a este peri�dico tras conocerse dicha resoluci�n en favor de su cliente, Zumbi. El citado abogado habl� de un m�s que posible �efecto domin�. No le faltaba raz�n: desde el fallo del TC, la Audiencia Nacional ya ha excarcelado al menos a 24 traficantes, seg�n adelant� El Pa�s este pasado lunes.
Desde la Fiscal�a Especial Antidroga advierten que dicho fallo ha implicado ya una �avalancha de recursos� solicitando concesiones de puestas en libertad en otras causas judiciales, y no s�lo en las relacionadas con delitos de narcotr�fico.
Fuentes de la lucha policial contra el tr�fico de drogas consultadas por este periodista coinciden en que se ponen en juego sus investigaciones ya que �de aqu� en adelante ser� casi imposible mantener en secreto muchas� de ellas tras enviar a prisi�n a alguno de los implicados.
Rub�n Galindo, el guardia civil arrestado en la operaci�n Hades y con cuyo amparo del TC se ha abierto la puerta a m�s excarcelaciones de narcotraficantes y de presos en causas bajo secreto sumarial, naci� en Madrid, el 28 de agosto de 1978. Fue destinado a la Compa��a de Fiscal y Fronteras de Ceuta en 2003. Estaba asignado al grupo de reconocimiento de veh�culos del puerto de la ciudad aut�noma, donde llevaba a cabo la inspecci�n f�sica de veh�culos a su paso por el control fiscal del recinto portuario.

El guardia civil Rub�n Galindo, durante una jornada de trabajo en el puerto de Ceuta, en una imagen de la documentaci�n aportada a la causa judicial en la que se encuentra investigado por la Audiencia Nacional.CR�NICA
El d�a que aquel narco arrepentido lo se�al� como hombre clave de una organizaci�n de traficantes, tambi�n desvel� una realidad casi cinematogr�fica. �A la capitana Yolanda [durante una visita que le hicieron a prisi�n varios agentes de la Guardia Civil] le habl� del t�nel. Aparte de la mercanc�a que entraba por la frontera del Tarajal (divide Ceuta de Marruecos), le dije que hab�a otro m�todo de entrada, que era por un t�nel, y estaba en el pol�gono del Tarajal�. Lo que estaba desvelando aquel traficante arrepentido era la existencia de un t�nel bajo la frontera a trav�s de un estrecho conducto por el que en ocasiones s�lo puede moverse de rodillas una persona.
Esa galer�a subterr�nea con varias ramificaciones tiene una boca de entrada y salida en una nave de un pol�gono industrial del lado ceut� y otra del costado africano. �Me dijo que cu�l era la nave. Le dije que exactamente la nave no [la s�]. Pero la calle y cu�les eran las naves, s�. Eran nueve u once naves. Tiene que ser una de las cuatro �ltimas, las que m�s conectaban a la verja, m�s cerca de Marruecos y de las casitas que hay ah�. Yo di esa informaci�n [a la Guardia Civil]�. Hasta esa fecha, nadie conoc�a la existencia de ese narcot�nel del hach�s. Nunca antes en Espa�a —al menos, que se tenga constancia— se ha traficado de ese modo. La confesi�n del exmilitar recordaba m�s a realidades de otras latitudes del planeta donde s� hay precedentes similares, como las galer�as subterr�neas que los narcos del norte de M�xico abren para cruzar coca�na o fentanilo a EEUU.
Ni siquiera la investigaci�n de la Guardia Civil en aquella causa judicial sab�a de aquella forma de operar. Hasta ese momento, con la causa bajo secreto de sumario, los investigadores hab�an intervenido en la pen�nsula varios alijos de droga de miles de kilos enviados desde el puerto de Ceuta en contenedores a bordo de camiones, pero trabajaban ajenos a la realidad que les revel� ese narco.
Si bien es cierto que les resultaba extra�o ese modo de operar con cantidades tan grandes, ya que el cauce l�gico es que la mercanc�a cruce el Estrecho de Gibraltar a bordo de lanchas r�pidas desde el norte de �frica, se inclinaban m�s por pensar que el �nico coladero estaba en la aduana de veh�culos de la frontera.
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