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Crónica

El puro de la victoria, tras la sentencia de Shakira, del verdugo que asfixia a Hacienda tras una vida de pel�cula La ca�da de Juan Carlos Arag�n, el dios del Carnaval que en casa era un demonio con Paqui: "Me maltrat� durante 13 a�os y era un secreto a voces" Los "panas" chavistas de 'Zapa' en la trama de Plus Ultra: huidas con maletas de la embajada y un alto cargo que presume de "hacerlos entrar en el carril" La investigaci�n sobre tres m�viles y un todoterreno que guarda la clave de la muerte de Andic: "Hemos hecho cosas que no hab�amos hecho nunca..." Gertrudis, la secretaria "socialista hasta la m�dula" que proteg�a "sin titubeos" a su Zapatero "de oro" y fue avalista de Susana D�az en las primarias contra Pedro S�nchez El Reino de Don Quijote: 6.500 millones de humo y carteles oxidados donde deb�an estar Las Vegas de La Mancha La huelga de 'strippers' que sacude a la F�rmula 1: tarifas abusivas, "clientes pesados" y "muchas m�s chicas" en el gran evento del a�o para los clubes Los nuevos "soldados de Tariq" que rezan en Covadonga y quieren reconquistar Al-�ndalus...s�lo con octavillas: "No venimos con intenciones malignas" La �ltima seguiriya de Mat�as de Paula, el cantaor de flamenco asesinado 'en familia' y a plena luz del d�a Las verdades del treinta�ero que tiene 200 pisos (y los vende todos): "Pago cada mes 100.000 euros en hipotecas. Si votara por mi inter�s, tendr�a que votar a S�nchez..." Anatom�a de una "chica de imagen", las mujeres que engrasan los reservados m�s exclusivos: "Por el d�a trabajo en un hospital, por la noche facturo mi belleza" El yihadista que llev� a la espa�ola Yolanda al Califato Isl�mico sigue vivo en Irak mientras tres de sus hijos esperan el DNI Natalie Harp, "la impresora humana" tras los tuits m�s pol�micos de Donald Trump Nazareno, el gaucho que sobrevivi� 'de milagro' al hantavirus: "Pas� 12 d�as en coma. Experimentaron conmigo y graciasa Dios fui saliendo..." La alerta roja de la fiscal antidroga de Huelva: "Espa�a, lentamente, se est� convirtiendo en un narcoestado" La Azucarera de Pravia: el pozo sin fondo asturiano al que se han destinado nueve millones y lleva m�s de un siglo abandonado La huella espa�ola del culto isl�mico investigado en Gran Breta�a por abusos sexuales y esclavitud El argentino de Vox que reinserta presos jugando al rugby y le puso una camiseta de Espa�a a un etarra: "Creo en las segundas oportunidades, no en las terceras" La triste Milou, el pol�mico doctor Oosterhoff y los l�mites de la eutanasia adolescente que sacudi� Europa y salta al cine: "Viv�amos cada d�a con el miedo de perderla" Un supermercado 'okupa' en el infierno de la vivienda de Ibiza: "Hemos pagado por estas habitaciones y ahora nos echan" La �ltima voluntad de Juli�n, muerto por sobredosis de quimioterapia en el Hosputal de Burgos: "Hay que denunciar y llegar hasta el final" La guerra de los okupas de la c�rcel de Torrero contra la alcaldesa de Zaragoza: "Si la Kike Mur cae, ser� vuestro Vietnam" 'Tigre' Salgado, el espa�ol de la Nueva Junta del Narcotr�fico que col� toneladas de coca�na en China con barcos bajo jurisdicci�n de EEUU Una semana en la sala 10 de la T4 de Barajas, la nueva 'isla de Ellis' de la Espa�a que recibe un mill�n de extranjeros al a�o La epopeya de los Repetto, los primeros confinados por el hantavirus en Trist�n de Acu�a y Santa Elena, las islas del confinamiento eterno El Bosque de Acero de Cuenca: un pabell�n cultural multiusos convertido en un "elefante blanco" caro y de poco uso Detectives de sill�n 'made in Spain': estos moteros de Palencia buscan resolver por su cuenta la muerte de su amigo George Un juzgado exonera a 18 acusados en una causa de narcotr�fico por incorporar ilegalmente a la investigaci�n sus conversaciones de un chat cifrado La "mano negra" que mantiene enterrada la verdad del asesinato de D�borah Fern�ndez 24 a�os despu�s: "Alguien evit� que se supiera desde el primer d�a" Un muerto por hantavirus en la planta 3; bingo, ping�inos y gin&vodka fizz en la planta 5: as� naveg� el MV Hondius mientras avanzaba el brote mortal Las 400 familias que han logrado cambiar la ley del menor con su huelga: "Solo queremos aulas seguras" El marroqu� Hamza, el cubano Jorge... y los otros 28.000 abogados que no descansan con la regularizaci�n Cristina y Darya viven en rascacielos... �por qu� la mayor�a de espa�oles no? 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'El Galindo', el guardia civil que cobraba de los narcos "entre 70.000 y 100.000 euros" y que ahora les ha abierto la puerta de la excarcelaci�n
2026-03-29 · via Crónica

��l (Rub�n Galindo, guardia civil destinado en Ceuta) nos facilitaba los d�as que se pod�a trabajar y cualquier informaci�n rara del puerto�, les confes� a una juez y a una fiscal antidroga un narcotraficante arrepentido. Era un exmilitar del Regimiento de Artiller�a de Costa.

�Si hab�a alg�n chivatazo, cualquier cosa rara que a �l no le gustaba, nos lo informaba. Dependiendo de la cantidad —se refer�a al hach�s que su banda pretend�a introducir en contenedores que acabaron llegando a la pen�nsula a trav�s de ferris que atracaban en el puerto de Algeciras— cobraban [Galindo y otros agentes corruptos] entre 70.000 y 100.000 euros�.

La confesi�n de ese narcotraficante se produjo el 25 de abril de 2025. Estando preso, le dijo a la Guardia Civil que quer�a colaborar con la justicia y contar en el juzgado todo lo que sab�a, a cambio de que se le facilitara su puesta en libertad hasta que llegase el juicio.

Estoy arrepentido. Lo m�s importante para m� es mi familia, mi vida, la libertad y tener un trabajo digno. Si ustedes me ayudan con la libertad provisional, ser�a la �ltima vez que me ver�an aqu��.

Aquel d�a, el narco se�al� directamente a un guardia civil como la persona esencial para que la operativa de la organizaci�n de traficantes para la que �l trabajaba funcionara como un reloj suizo. En base a ese testimonio, sin la ayuda de Rub�n Galindo y de otro agente de la Benem�rita destinado en el puerto de Ceuta, esa banda no podr�a haber introducido en la pen�nsula, a bordo de camiones que cruzaban el Estrecho pre�ados de droga, las 7,1 toneladas de hach�s que la Guardia Civil se incaut� durante la llamada operaci�n Hades.

�Rub�n fue el que abri� camino�, se escuch� decir a otro narcotraficante en las escuchas policiales autorizadas durante la investigaci�n por la juez Mar�a Tard�n, titular del Juzgado Central de Instrucci�n n�mero 3 de la Audiencia Nacional, con sede en Madrid. En otros pinchazos telef�nicos se hac�a referencia a �l como �el Galindo�.

Fue esa misma juez quien orden� la detenci�n de Rub�n Galindo el 30 de enero de 2025. Pas� a disposici�n judicial el 2 de febrero, tres meses antes de la confesi�n de ese narco arrepentido en sede judicial. Pero con esa informaci�n desvelada por el traficante, Tard�n pod�a sustentar mejor la acusaci�n contra dicho guardia civil presuntamente corrupto.

Sin embargo, el 24 de marzo de 2025, el letrado Jos� Mar�a Calero, en defensa de Rub�n Galindo, interpuso una demanda de amparo ante el Tribunal Constitucional contra los reiterados autos en los que se reafirmaba la prisi�n provisional de su cliente dictados por la Audiencia Nacional.

El abogado se�alaba que, pese a que las diligencias judiciales se encontraban bajo secreto en el momento de la detenci�n de su cliente, se produjo una �indebida denegaci�n de acceso a los elementos esenciales de las actuaciones�, por lo que no pod�a conocer de qu� se le acusaba y, por tanto, no pod�a defenderse con todas las garant�as procesales.

En concreto, el letrado Jos� Mar�a Calero aleg� que exist�a una �falta de motivaci�n suficiente de la petici�n� de prisi�n provisional para el agente Galindo por parte de la Fiscal�a Especial Antidroga. Tambi�n expres� que no se le hab�an facilitado las transcripciones de las �concretas conversaciones� intervenidas en las que se hac�a referencia a la supuesta connivencia entre el agente detenido y la red de narcos que operaba en el puerto de Ceuta.

Antes de recurrir al TC, la Audiencia Nacional hab�a sostenido en respuesta a los recursos presentados por la defensa de Rub�n Galindo: �No podemos admitir que el investigado no tuvo acceso a los elementos de las actuaciones que resulten esenciales para impugnar la privaci�n de libertad, puesto que por la magistrada instructora se le dio la debida explicaci�n, verbal y escrita, de lo acontecido, siempre preservando el procedente sigilo y discreci�n que implicaba la declaraci�n de secreta de la causa, a fin de no perjudicar su desenvolvimiento�.

Pero el pasado 23 de febrero de 2026, el Constitucional fall� en favor de la demanda presentada por el letrado de Rub�n Galindo. En una sentencia a la que EL MUNDO tiene acceso, el tribunal de garant�as otorg� amparo al agente de la Guardia Civil enviado a prisi�n un a�o antes. Declar� que hab�an sido �vulnerados los derechos fundamentales del demandante�. En base a ese fallo, la Audiencia Nacional liber� al presunto agente corrupto.

Ahora ese fallo del Tribunal Constitucional en favor de Rub�n Galindo ha provocado una cascada de excarcelaciones de otros narcotraficantes investigados en causas judiciales que se encuentran bajo secreto judicial.

'ZUMBI', EL PRIMERO EN QUEDAR LIBRE

El primero en salir de prisi�n tras la sentencia del TC fue un traficante al que se le excarcel� el pasado 4 de marzo. Ese d�a, la Audiencia Nacional dict� un auto por el que se deb�a poner en libertad a un miembro de una red de narcotr�fico a la que se le atribuye la introducci�n de 57 toneladas de coca�na en Espa�a. Dicho auto considera que tambi�n se vulneraron sus derechos de defensa debido a que no se le inform� de manera suficiente de los �indicios� que determinaron su entrada en prisi�n.

En este caso, se hac�a referencia a un detenido en la operaci�n policial Sombra Negra, que supuso el desmantelamiento de una organizaci�n log�stica de apoyo al narcotr�fico, con 105 arrestados en dos fases: la primera culmin� en julio de 2025 en Canarias; la segunda finaliz� en distintas provincias de Andaluc�a, en noviembre de ese mismo a�o.

El operativo deriv� en la intervenci�n de 10.400 kilos de coca�na, 70 veh�culos, 30 embarcaciones, seis inmuebles, tres armas de fuego, m�ltiples cuentas bancarias, dos megadrones, m�s de 800.000 euros y m�s de 150 tel�fonos m�viles. Esa causa, como en el caso de la operaci�n Hades, tambi�n cuenta con la instrucci�n de la juez Mar�a Tard�n.

La Secci�n Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional analiz� el recurso que interpuso el abogado Juan Gonzalo Ospina en representaci�n de Juan Pedro F., alias Zumbi, contra la decisi�n de Tard�n de enviarle a prisi�n provisional.

Ospina, que todav�a no conoc�a la doctrina del TC porque present� su recurso antes de que se le diera amparo al guardia civil Rub�n Galindo, denunci� ante la Sala la vulneraci�n de los derechos de su cliente al no haber tenido suficiente conocimiento de la causa cuando se celebr� la vistilla para decidir su ingreso en prisi�n.

Al cliente de Ospina se le considera un coordinador de la red. Junto a otros, estar�a encargado de garantizar la entrada de embarcaciones cargadas de coca�na por la desembocadura del r�o Guadalquivir, darles combustible y controlar las patrulleras policiales.

Al analizar su recurso, el tribunal admiti� que la magistrada Tard�n s� detall� �la participaci�n concreta de este investigado� en los hechos, �pero no el contenido de los indicios que debieron determinar la adopci�n posterior de la medida cautelar de prisi�n provisional, que fueron expuestos de manera gen�rica e inconcreta�.

Seg�n dicho auto de la Audiencia Nacional, Tard�n no detall� el resultado de las vigilancias policiales que acreditar�an el papel del investigado, ni se le proporcion� un resumen de la transcripci�n de las intervenciones telef�nicas, informaci�n acerca de con qui�n mantuvo las conversaciones o la fecha de las mismas.

La Sala decret� la libertad de Zumbi al apreciar �vulneraci�n de derecho de defensa en su vertiente al derecho de acceso a las actuaciones judiciales, as� como del derecho a la libertad personal�. De esa forma, aunque el escrito del abogado de Zumbi se basaba en otros argumentos jur�dicos, se aplicaba de facto la doctrina que el Constitucional hab�a se�alado s�lo diez d�as antes en el fallo en favor del agente Rub�n Galindo.

�No se puede luchar contra el crimen vulnerando las reglas que nos hacen una democracia�, se�al� Juan Gonzalo Ospina a este peri�dico tras conocerse dicha resoluci�n en favor de su cliente, Zumbi. El citado abogado habl� de un m�s que posible �efecto domin�. No le faltaba raz�n: desde el fallo del TC, la Audiencia Nacional ya ha excarcelado al menos a 24 traficantes, seg�n adelant� El Pa�s este pasado lunes.

Desde la Fiscal�a Especial Antidroga advierten que dicho fallo ha implicado ya una �avalancha de recursos� solicitando concesiones de puestas en libertad en otras causas judiciales, y no s�lo en las relacionadas con delitos de narcotr�fico.

Fuentes de la lucha policial contra el tr�fico de drogas consultadas por este periodista coinciden en que se ponen en juego sus investigaciones ya que �de aqu� en adelante ser� casi imposible mantener en secreto muchas� de ellas tras enviar a prisi�n a alguno de los implicados.

uN NARCOT�NEL BAJO LA FRONTERA

Rub�n Galindo, el guardia civil arrestado en la operaci�n Hades y con cuyo amparo del TC se ha abierto la puerta a m�s excarcelaciones de narcotraficantes y de presos en causas bajo secreto sumarial, naci� en Madrid, el 28 de agosto de 1978. Fue destinado a la Compa��a de Fiscal y Fronteras de Ceuta en 2003. Estaba asignado al grupo de reconocimiento de veh�culos del puerto de la ciudad aut�noma, donde llevaba a cabo la inspecci�n f�sica de veh�culos a su paso por el control fiscal del recinto portuario.

El guardia civil Rub�n Galindo, durante una jornada de trabajo en el puerto de Ceuta, en una imagen de la documentaci�n aportada a la causa judicial en la que se encuentra investigado por la Audiencia Nacional.

El guardia civil Rub�n Galindo, durante una jornada de trabajo en el puerto de Ceuta, en una imagen de la documentaci�n aportada a la causa judicial en la que se encuentra investigado por la Audiencia Nacional.CR�NICA

El d�a que aquel narco arrepentido lo se�al� como hombre clave de una organizaci�n de traficantes, tambi�n desvel� una realidad casi cinematogr�fica. �A la capitana Yolanda [durante una visita que le hicieron a prisi�n varios agentes de la Guardia Civil] le habl� del t�nel. Aparte de la mercanc�a que entraba por la frontera del Tarajal (divide Ceuta de Marruecos), le dije que hab�a otro m�todo de entrada, que era por un t�nel, y estaba en el pol�gono del Tarajal�. Lo que estaba desvelando aquel traficante arrepentido era la existencia de un t�nel bajo la frontera a trav�s de un estrecho conducto por el que en ocasiones s�lo puede moverse de rodillas una persona.

Esa galer�a subterr�nea con varias ramificaciones tiene una boca de entrada y salida en una nave de un pol�gono industrial del lado ceut� y otra del costado africano. �Me dijo que cu�l era la nave. Le dije que exactamente la nave no [la s�]. Pero la calle y cu�les eran las naves, s�. Eran nueve u once naves. Tiene que ser una de las cuatro �ltimas, las que m�s conectaban a la verja, m�s cerca de Marruecos y de las casitas que hay ah�. Yo di esa informaci�n [a la Guardia Civil]�. Hasta esa fecha, nadie conoc�a la existencia de ese narcot�nel del hach�s. Nunca antes en Espa�a —al menos, que se tenga constancia— se ha traficado de ese modo. La confesi�n del exmilitar recordaba m�s a realidades de otras latitudes del planeta donde s� hay precedentes similares, como las galer�as subterr�neas que los narcos del norte de M�xico abren para cruzar coca�na o fentanilo a EEUU.

Ni siquiera la investigaci�n de la Guardia Civil en aquella causa judicial sab�a de aquella forma de operar. Hasta ese momento, con la causa bajo secreto de sumario, los investigadores hab�an intervenido en la pen�nsula varios alijos de droga de miles de kilos enviados desde el puerto de Ceuta en contenedores a bordo de camiones, pero trabajaban ajenos a la realidad que les revel� ese narco.

Si bien es cierto que les resultaba extra�o ese modo de operar con cantidades tan grandes, ya que el cauce l�gico es que la mercanc�a cruce el Estrecho de Gibraltar a bordo de lanchas r�pidas desde el norte de �frica, se inclinaban m�s por pensar que el �nico coladero estaba en la aduana de veh�culos de la frontera.