惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

S
Securelist
有赞技术团队
有赞技术团队
WordPress大学
WordPress大学
V
V2EX
Google DeepMind News
Google DeepMind News
B
Blog RSS Feed
The Register - Security
The Register - Security
Recorded Future
Recorded Future
Y
Y Combinator Blog
小众软件
小众软件
Jina AI
Jina AI
V2EX - 技术
V2EX - 技术
钛媒体:引领未来商业与生活新知
钛媒体:引领未来商业与生活新知
P
Proofpoint News Feed
Engineering at Meta
Engineering at Meta
宝玉的分享
宝玉的分享
The Hacker News
The Hacker News
C
Cybersecurity and Infrastructure Security Agency CISA
K
Kaspersky official blog
博客园 - 三生石上(FineUI控件)
T
Threatpost
博客园 - 聂微东
Scott Helme
Scott Helme
IT之家
IT之家
N
Netflix TechBlog - Medium
T
The Exploit Database - CXSecurity.com
S
Schneier on Security
MongoDB | Blog
MongoDB | Blog
T
Tor Project blog
C
CXSECURITY Database RSS Feed - CXSecurity.com
A
About on SuperTechFans
酷 壳 – CoolShell
酷 壳 – CoolShell
C
CERT Recently Published Vulnerability Notes
P
Palo Alto Networks Blog
Spread Privacy
Spread Privacy
C
Check Point Blog
L
LINUX DO - 最新话题
D
Darknet – Hacking Tools, Hacker News & Cyber Security
Last Week in AI
Last Week in AI
Attack and Defense Labs
Attack and Defense Labs
T
Tailwind CSS Blog
罗磊的独立博客
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
Webroot Blog
Webroot Blog
Help Net Security
Help Net Security
cs.AI updates on arXiv.org
cs.AI updates on arXiv.org
OSCHINA 社区最新新闻
OSCHINA 社区最新新闻
爱范儿
爱范儿
PCI Perspectives
PCI Perspectives
Security Latest
Security Latest

Crónica

La huella española del culto islámico investigado en Gran Bretaña por abusos sexuales y esclavitud La triste Milou, el polémico doctor Oosterhoff y los límites de la eutanasia adolescente que sacudió Europa y salta al cine: "Vivíamos cada día con el miedo de perderla" Un supermercado 'okupa' en el infierno de la vivienda de Ibiza: "Hemos pagado por estas habitaciones y ahora nos echan" La última voluntad de Julián, muerto por sobredosis de quimioterapia en el Hospital de Burgos: "Hay que denunciar y llegar hasta el final" La guerra de los okupas de la c�rcel de Torrero contra la alcaldesa de Zaragoza: "Si la Kike Mur cae, ser� vuestro Vietnam" 'Tigre' Salgado, el espa�ol de la Nueva Junta del Narcotr�fico que col� toneladas de coca�na en China con barcos bajo jurisdicci�n de EEUU El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo Un juzgado exonera a 18 acusados en una causa de narcotr�fico por incorporar ilegalmente a la investigaci�n sus conversaciones de un chat cifrado La "mano negra" que mantiene enterrada la verdad del asesinato de Déborah Fernández 24 años después: "Alguien evitó que se supiera desde el primer día" El Mundo Las 400 familias que han logrado cambiar la ley del menor con su huelga: "Solo queremos aulas seguras" El marroquí Hamza, el cubano Jorge... y los otros 28.000 abogados que no descansan con la regularización Cristina y Darya viven en rascacielos... ¿por qué la mayoría de españoles no? Senegaleses contra magrebíes, la 'guerra' por la Copa África en el centro que visitará el Papa: "Mejor que no nos traigan a ningún marroquí" Las 130.000 firmas de Inmaculada contra la impunidad adolescente: Diego mató con 16 años a su hija Leticia Rosino y ha quedado libre a los 24 La huelga de hambre de Carmen a sus 83 años para que el Gobierno ayude a su hijo, "aislado y enfermo" en la peor prisión de la Guinea de Teodoro Obiang Canarias, aún golpeada tras la oleada de los cayucos: "Cuando venga el Papa le diré que ha fallado la humanidad" La primera compañera de la 'Generación Leonor' en una Carlos III con mayoría de mujeres, tensión en el claustro y profesores "progres" para explicar la Corona El 'falso' milagro español de Santa Madre... es pura ciencia: nutrición y planificación de Fórmula 1 para el "Ferrari" humano Kejelcha La torre Miramar de Valencia: la rotonda "más cara de España" con un ascensor que no funciona y un mirador cerrado Los leales al Kremlin en la maquinaria en España que disfraza a niños como soldados 40 años con un apellido falso: los musulmanes ceutíes a los que España cambió de nombre en la regularización de Felipe González No se confíe, quizá no pueda ver el gran eclipse del verano...y hoy es el día para comprobarlo: "El Sol estará bajo, si no practicas y te encuentras algo delante te lo pierdes" Hasta los comunistas de la Carlos III aguardan a la compañera Leonor: "Esperamos encontrarla en nuestros foros por Palestina" Más allá de Nicole Kidman: dentro del negocio de las 'doulas de la muerte' que se forman por 1.490 euros El Mundo Saharauis, ni apátridas ni regularizados, y marginados por el PSOE: "Estamos peor aquí que en los campamentos de refugiados" "Sayona, cochino, hijo del gran puto, mariconsón": el diccionario de los insultos del chavismo que se indigna por los cánticos a Delcy Marroquíes, extremeños y con "prioridad nacional": "Si los extranjeros quisiéramos, un día podríamos paralizar el país por completo" El Mundo Los 90 años de Beiras, el "enfant terrible" que repensó el nacionalismo gallego "como una partitura" y atacó al progresismo del Gobierno de izquierdas El Mundo El Mundo Mirchev, el búlgaro atrapado en Madrid que quiso vender tanques rusos al Cártel Jalisco Nueva Generación Del Madison Square Garden al Tercer Reich: la cara oculta de Paulino Uzcudun, el 'Toro Vasco' que intent� liberar a Jose Antonio Primo de Rivera con un comando Villase�or, el l�der de los retiros de masculinidad que reclut� a Puyol para dar una charla que luego desapareci� del evento Dentro de la 'diplomacia Labubu' de China a la que ha sucumbido Pedro S�nchez: "Antes copi�bamos; ahora marcamos tendencia" Los 'activistas constitucionalistas' que batallan para que la bandera espa�ola vuelva al Parlament de Catalu�a: "Ponemos en cuesti�n los excesos del poder nacionalista" Un premio de 4,7 millones sin cobrar, un dueño muerto y dos hermanos acusados de estafa: el caso de la Primitiva de A Coruña se decide 14 años después El 'skater' que le ha ganado la batalla judicial a su ayuntamiento por no limpiar una pista de patinaje p�blica que se usaba como 'botell�dromo' La condena de Te�filo Lape�a: el pederasta de los 83 a�os de c�rcel que 'desnuda' el sistema de acogida de menores de la Generalitat de Catalu�a La playa de Zaragoza: de para�so del Ebro a ruina sin beneficio como ejemplo fantasmal de la zona Expo Los cubanos en España que salvan a sus familias de la isla en la peor crisis: "La dictadura sobrevive gracias a las remesas que enviamos sus víctimas" Ya han llegado a Espa�a las 'superratas' resistentes al veneno y hay miles de ellas en 12 comunidades: "No es posible acabar con estos roedores, solo controlar sus poblaciones" El fracaso rotundo de las zapatillas de Zapatero que promet�an casa: las Keli Finder, dos d�cadas despu�s El 'Yo acuso' de Lucia Etxebarria: "Me pegaron en la calle. Fui agredida cuatro veces" Los muertos en el esc�ndalo de las 'Propo Fest': fiestas de anestesistas que roban propofol y fentanilo en hospitales (y se drogan en grupo) El padre coraje que ha fundado Huelva Existe y su grito de 'guerra' para el 17M: "El pueblo manda" De un puesto de mercado de cuatro metros a la consagraci�n con Rosal�a: Alejandro y Gonzalo cosechan las 'fresas m�s famosas del mundo' en Huelva y Segovia La doctora Amalia Montealegre, la �ltima v�ctima en salvarse del vag�n 2 del Alvia de Adamuz: "Entre cad�veres, hierros y cristales, pens� que me quedaban dos horas de vida" La batalla pol�tica y cultural entre Arag�n y Catalu�a por las pinturas que la Generalitat debe devolver por sentencia en el Supremo: "Las instituciones catalanas siguen reteniendo las obras de Sijena" Daria, una int�rprete de Putin supervisando las elecciones m�s dif�ciles de Viktor Orban La 'caracola' de Toyo Ito: de la admiraci�n en el MoMA a la ruina en Torrevieja junto a los apartamentos del 'Un, dos, tres' El ej�rcito de estanqueros espa�oles que 'sangra' a la Hacienda francesa...y la amenaza de los 100 millones de cigarros pirata 'made in Granollers' Volver a clase a los 60, 70, 80...: "Desde que voy a la universidad no me tomo ni una sola pastilla" La primera mujer que pone orden en el Deportivo Espa�ol, la 'selecci�n' que fue gigante: "Est�bamos desconectados de Espa�a, queremos volver a conectarnos" La estrella neoyorquina que descubri� ser canaria: busc� durante d�cadas a su padre hasta descubrir que era Florencio, de Icod de los Vinos Padre acomodado en Marruecos y Argelia, hijo tutelado en Espa�a: la estafa de los 'menas-Erasmus' se extiende y preocupa a las autoridades Los tent�culos de Mustapha, el "se�or de los t�neles" entre Ceuta y Marruecos: un narco de la vieja escuela, con clientes internacionales y conexiones policiales Tarjetas racistas contra los espa�oles en Suiza por hablar alto en el tren: "�Extranjero, c�llate!" �Trasladar el Guernica? Los 'artificieros' espa�oles que ya movieron dos veces la 'bomba pol�tica' de Picasso El terremoto de Vox en su granero de Torre-Pacheco, el polvor�n que recuper� la calma: "Sentimos una decepci�n brutal con Abascal. Nos hemos jugado el tipo por el partido" Embalse del Val: un pantano de 96 millones para regar el Moncayo, convertido en ba�era de purines Viaje de un iPhone robado: a Ra�l se lo arrebataron en Londres y apareci� en la capital tecnol�gica de China El infierno de los periodistas espa�oles despedidos por Trump de 'La Voz de Am�rica': "Muchos acabamos en los bancos de alimentos" El CSI que resolvi� el 'caso Maeso': una sola muestra de sangre demostr� la "paternidad" del contagio de hepatitis a 275 pacientes Queremos de vuelta a nuestras hijas: el grito de las familias rotas por las 'monjas' HAM, en guerra contra la Iglesia La guerra de los drones suicidas 'low cost': el LUCAS de Trump y el FP-1 ucraniano contra el Shahed iraní El crimen (nada perfecto) de la viuda negra dominicana: Patria encarg� matar a su marido Antonio Jim�nez por 5.600 euros, pero dej� demasiados hilos sueltos Los que no llegaron a tiempo al cambio de doctrina de los Testigos de Jehov�: "Mis padres tuvieron que elegir: o transfusi�n o pod�a morir. Con llanto, la rechazaron por obediencia a Dios" 'El Galindo', el guardia civil que cobraba de los narcos "entre 70.000 y 100.000 euros" y que ahora les ha abierto la puerta de la excarcelaci�n Teruel, refugio de guerra: dentro del b�nker de las grandes aerol�neas frente a las bombas de Oriente Pr�ximo El fiasco de las Caldas de Lugo: 1,4 millones para un spa romano con agua del grifo, sin bañistas y salpicado por brotes de legionela En el coraz�n del 'tsunami Mar�a Corina': "�Toda una vida esperando conocerla... Y hoy al fin se dio!" Las canciones de 'Jonpe', el profesor acusado de delitos sexuales contra sus alumnas menores de edad: 'kale borroka', 'Josu Ternera' y "mucho trote en el cipote" �Una topo de los ayatol�s en el abrazo de las futbolistas iran�es? Cr�nica de la agon�a de Podemos hecha por sus primeros alcaldes: "Tengo compa�eros de los c�rculos que votan a Vox" Sergio muri� tras ponerse un parche de fentanilo: ahora su mujer Karen lucha en los tribunales contra la doctora que se lo recet� El 'se�or Lobo' que logr� la paz del Gordo en Villaman�n, convenci� a los chicos de cobrar y organiz� un reparto sin denuncias (pero con falsificaciones e intentos de fraude) Al espa�ol Nikko Baham�n se lo trag� la tierra y apareci� muerto junto a un lago de Suecia: el�misterio que revive el caso del "hombre sin coraz�n" 'Juli' y 'Lolo', los hermanos del crimen de Francisca Cadenas que superaron interrogatorios de 1.000 preguntas: "Son extremadamente fr�os y calculadores, se sent�an impunes" El narcoterrorista m�s buscado de Ecuador vive libre en Catalu�a y comparte abogado con Puigdemont: "Quiero abrir una red de barber�as. Estoy agradecido con el Gobierno y la justicia de Espa�a" El atasco eterno (y corrupto) del puente del Centenario: naci� peque�o y su ampliaci�n, 'mordida' por Koldo y c�a., est� estancada y sin fecha Las inc�gnitas de la muerte de Jimmy Gracey tras salir de la discoteca Shoko de Barcelona: se investiga si se fue acompa�ado y si cay� del espig�n Marguerite, Asha, Sulekha y su relato del horror: "Soy espa�ola y me llevaron a �frica a que me infligiesen la mutilaci�n genital femenina cuando ten�a seis a�os" Un inspector de polic�a (jefe antinarcos), una madame y un clan dominicano: la trama de Valladolid que vend�a la coca�na que nunca se quem� en Asturias El hotel 'pagano' en Espa�a que le endosan al nuevo ayatol� Mojtaba Jamenei (y sus otras multimillonarias propiedades en el mundo) Crimen de Francisca Cadenas: "Me sorprendi� en mi casa meti�ndome coca y ofuscado la mat�" "¡Como regreses a Irán te matan!": las futbolistas que han dejado todo atrás para salvar sus vidas La chófer palmera de Pedro Sánchez, Karol G y Maná que ahora duerme de okupa en su antigua oficina �Guerra a las ratas! (Viaje a las entra�as de Madrid) Los poceros despiden (con seis velas a punto de apagarse) a Raúl del Pozo El alcalde rebelde que vuelve tras 12 a�os de Gulag: "No me ir� de Rusia, por peligroso que sea. Alguien tiene que quedarse y hacer el trabajo" Estación Meseta Ski: la pista de esquí en seco de Valladolid que sólo deslizó tragedias, deudas y denuncias La �ltima trinchera de las playas de Huelva en peligro de extinci�n: "Esto es un crimen de lesa humanidad. No tiene nombre lo que nos han hecho las administraciones" En la aldea gala donde todos protegen al hijo de 'Josu Ternera' (que será su alcalde): "Por la paz, ¡¡¡fuera de aquí!!!" La verdad sobre la residencia de los horrores de Pinseque: varias ex empleadas denuncian malos tratos a los ancianos ante la incredulidad de los familiares
Anatomía de '5.000 manadas', una década después de la de Pamplona: la mayoría de los agresores son extranjeros, sólo el hospital de referencia de Barcelona trata una víctima por semana...
Ángeles Escrivá · 2026-04-20 · via Crónica

El 3737 es un número que tiene su capricho, difícil de olvidar. Luminoso si cuantifica amaneceres, extremadamente goloso si se refiere a bolitas de chocolate... En este caso es un número brutal dado que aglutina a las 3.737 mujeres (1 de cada tres, menores) que, en España, han denunciado haber sido agredidas sexualmente por otros tantos grupos de hombres desde 2018, año en el que el fenómeno de las manadas empezó a incluirse en las estadísticas del Ministerio del Interior, primero tímidamente y luego por derecho, hasta 2024. De modo que, a ese número brutal, todavía queda añadirle todas las agresiones sexuales de dos o más hombres contra una mujer de forma simultánea, probablemente más de 800, que se han producido en el último año y medio, y las mujeres que han sido agredidas en el País Vasco, que tiene su propio recuento. Puede que se alcancen las 5.000 víctimas registradas de un fenómeno que se denuncia en un bajo porcentaje de casos.

En junio se cumplirán diez años desde que se produjese la violación grupal que animó, aunque con retraso, a tener en consideración este tipo de violencia como algo específico y digno de merecer atención, después de que la sociedad española tomase las calles para protestar a favor de la víctima, en contra de los canallas y en contra de parte de los jueces que dictaron aquella primera sentencia. La encorajinó las circunstancias de una joven madrileña de 18 años que fue acorralada en una portería durante los Sanfermines de 2016 por cinco hombres sevillanos, José Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo, Ángel Boza, Antonio Manuel Guerrero y Jesús Escudero, que la forzaron hasta extremos que la opinión pública no había concebido hasta ese momento y que fueron calificadas por el juez discrepante de la primera sentencia como «sexo en un ambiente de jolgorio». Después, el Supremo aclararía al magistrado ciego que el sufrido por la víctima había sido un «auténtico escenario intimidatorio» y condenó a los violadores a 15 años de prisión que la ley del Sólo sí es sí dejó en 14 para dos de ellos.

Desde que las agresiones grupales merecieron entrar en las estadísticas, lo que se sabe es que su número se ha incrementado año a año (excepto el de la pandemia) alcanzando el tope en 2022, cuando fueron contabilizadas 632 violaciones múltiples, y que después descendió a 617 y a 552, sin que ni el ministerio se atreva a pronosticar si es posible que esta tendencia se vaya a afianzar.

La última pista facilitada por el Hospital Clínic de Barcelona, el centro de referencia en la atención de la violencia sexual de la capital catalana, no mueve al optimismo. Este centro sanitario, que data los casos de mujeres mayores de 16 años, ya ha advertido que, en los últimos meses, ha detectado un incremento de las violaciones en general.

Barcelona y Madrid encabezan un triste ranquin de unas agresiones que, en el último año cuantificado para toda España, aumentaron un 4'68%, con 22.846 casos registrados, y que desde 2018 han experimentado un incremento del 66% (según Interior porque las mujeres ahora se atreven a denunciar más). El hospital catalán también ha detectado un incremento de las manadas en particular.

"TERRORISMO" EN PRIMAVERA

De hecho, en el Clínic, entre el 1 de enero y el 31 de octubre de 2025 fueron tratadas 53 víctimas de violación grupal, 20 de las cuales habían tenido que soportar la violencia de más de tres hombres simultáneamente. En resumen, sólo en Barcelona, el Clínic (no constan datos de otros hospitales) está atendiendo a una víctima de violación grupal cada semana.

Las últimas estadísticas del Ministerio del Interior también aportan otros datos, algunos más sorprendentes que otros. Por ejemplo, que no se puede saber el número concreto porque el porcentaje de las violaciones denunciado es muy bajo. El pasado mes de febrero, el suplemento Yo Dona recogía las declaraciones de Graciela Atencio, la presidenta del Observatorio de violencia sexual Feminicidio.net asegurando que «la cifra negra oculta es muy elevada» porque es un delito que sólo se denuncia entre el 5% y el 10% de las ocasiones. Atencio, muy justamente, llamaba a este tipo de agresiones «terrorismo» y solicitaba una elevación de las penas dado que la violencia de una violación en manada suele ser extrema y puede llevar a una situación irreversible.

'Manada' de Castelldefells.

'Manada' de Castelldefells.

Interior añade también que las manadas aumentan en primavera y verano, que los agresores, que no suelen conocer a sus víctimas más que de vista, actúan mayoritariamente en un domicilio (algunos planifican el delito y colocan a uno de los agresores como cebo inicial); que las mujeres agredidas son menores en un alto porcentaje y los agresores grupales también lo son en un 31'4%, y que son cada vez más jóvenes. Yo Dona también recogía el relato escalofriante de una experta explicando que constan denuncias de profesores que se ven escandalizados y abrumados cuando comprueban que hay alumnos suyos de 11 años que juegan a las manadas.

LAS PRIMERAS 101

Asimismo, el ministerio ha ofrecido otro dato que cada año provoca controversia: el 43% de los participantes en las manadas son extranjeros (con un porcentaje elevado de hombres originarios del Magreb y más concretamente de Marruecos) y casi un 33% son españoles.

De lo que se trataría es de saber si en esos 10 años desde aquella primera manada conocida públicamente, las cosas han cambiado. Cabe recordar que en aquel 2016 hubo quien, sin titubeo ni escrúpulo alguno, jugó con la desgracia de la mujer violada anunciando como entretenimiento turístico un falso tour de la Manada publicado en una web falsa. En 2025, el Tribunal Constitucional anularía la condena inicial amparando al creador de tal reclamo al considerarlo inserto en la libertad de expresión y la creación artística.

En 2016 no había cifras oficiales a las que agarrarse porque la manada de Pamplona parecía un hecho aislado de modo que esa singularidad aparente fue la que agudizó el trauma social. Sólo Feminicidio.net se tomó la molestia meses más tarde de realizar un seguimiento hasta descubrir que se habían producido en ese año 101 manadas en toda España. Crónica emprendió el mismo camino y llamando a cada una de las delegaciones de Gobierno llegó a la misma cifra. En realidad, esas 101 manadas se quedarían cortas porque, cuando con el tiempo se incorporaron otras denuncias, se descubrió que, ya entonces, la realidad triplicaba esa cifra.

Crónica añadió los números aportados por el ICFS de la Universidad Autónoma de Madrid que estimaba que los autores eran en un 31% españoles y en un 49% extranjeros, de estos, un 22% procedente del Magreb. Son porcentajes que apenas han variado, que ahora vienen ratificados por el Departamento de Interior, pero que entonces desataron una oleada de críticas desde quienes consideraban que era racista destacarlos.

La psicóloga Bárbara Zorrilla, que participó en el reportaje de este suplemento efectuado en los meses posteriores a la manada de Pamplona considera que hay cosas que han mejorado. Al margen de que ya existan estadísticas oficiales, sostiene que «el hecho de que cada vez más mujeres y más mujeres jóvenes sean capaces de alzar la voz y contarlo en los medios y en redes sociales, hace que el resto de las chicas cuenten lo que les ha ocurrido cuando, desgraciadamente, todavía en el imaginario colectivo, queda esa idea errónea que culpabiliza y avergüenza a la mujer porque subió a la casa de alguien o porque se fue de copas».

Zorrilla ve ese avance a pesar de que es consciente de la ola reaccionaria que se ha levantado y que explota el otro lado de las redes sociales en las que hay youtubers como referentes exportando un tipo de argumentario que, según sostiene, cala en hombres «sin pensamiento crítico». «Les están diciendo que las mujeres les van a denunciar sin pruebas, que van a tener que firmar un contrato para tener relaciones sexuales, que el feminismo va en su contra, y como somos una sociedad- péndulo, desde un lado pasamos al otro», argumenta.

FACTORES DE RIESGO

También la psicóloga Elena Daprá intervino en el primer análisis de Crónica. «Desde la psicología, ha habido un cambio importante en la conciencia colectiva. Hoy existe mayor sensibilidad hacia las víctimas, más capacidad para identificar conductas de abuso y una narrativa social más clara en cuanto al consentimiento, pero también una polarización creciente y una dificultad real para generar espacios de diálogo sereno».

«Además, a nivel psicológico seguimos viendo muchas víctimas con miedo a denunciar y con un alto coste emocional asociado al proceso. Se han dado pasos relevantes, especialmente en el ámbito legislativo, sin embargo, desde una perspectiva psicológica, aún queda recorrido. La clave no está sólo en reaccionar sino en prevenir: con la educación afectivo sexual desde edades tempranas, el trabajo sobre la empatía y los límites y una intervención más profunda en factores de riesgo como la impulsividad, la presión grupal o la cosificación. Sin ese trabajo estructural, las medidas siempre llegan un paso por detrás del problema», sostiene.

'CHIRINGUITOS' QUE DESPROTEGEN A LOS NIÑOS

Daprá defiende que esta educación afectiva sexual se imparta en los colegios, pero siempre adaptada a la edad y en coordinación con las familias. «No hablamos de contenidos explícitos sino acompañar en el desarrollo. Desde infantil trabajar el respeto y los límites; y en secundaria ya incorporar el consentimiento, relaciones y presión del grupo», defiende, «la clave es cómo: con criterio, base científica y respetando el movimiento evolutivo del menor».

La de Burjassot. En las fotografías, las 'manadas' están pixeladas porque pertenecen a los propios agresores que no dudaron en grabarse violando a la víctima . La presidenta de Feminicidio.net lo llama «terrorismo».

La de Burjassot. En las fotografías, las 'manadas' están pixeladas porque pertenecen a los propios agresores que no dudaron en grabarse violando a la víctima . La presidenta de Feminicidio.net lo llama «terrorismo».

Y su propuesta parece encajar con la que realizan las representantes de algunas de las asociaciones del feminismo tradicional, como la vicepresidenta de DoFemCo, Silvia Carrasco, que llevan tiempo denunciando la existencia de «chiringuitos que aseguran dedicarse a la educación sexual pero que no apuestan por la igualdad entre hombres y mujeres, hablan de deseo en cualquier etapa y, yendo de modernos, dejan a los niños desprotegidos».

Transversalidad, un mayor esfuerzo en la educación que ahora es considerado insuficiente y, por su puesto, el control de las redes sociales para evitar, no sólo que los niños se conviertan en presa de los depredadores, sino que los más jóvenes aprendan de ellas educación sexual, dado que el acceso al porno como única referencia hace tiempo que es habitual en niños de 10 años. «Mónica Lario Gavilan, doctora en estudios interdisciplinares de género ha escrito un libro, Política Sexual de la pornografía, en el que cuenta cómo comprobó que los vídeos más descargados de Pornhub, de X Porn o de cualquier tipo de portal con esta temática, eran vídeos de agresiones sexuales en grupo. El problema es que cuando un chaval está viendo porno, se cree que está viendo sexo y lo que está viendo es violencia, está viendo sexo sin consentimiento y le parece normal que las mujeres se vean sometidas», aporta Bárbara Zorrilla.

LA LEY Y LA FRUSTRACIÓN

Constatada la situación, no se sabe si la necesaria ley cuyo fin es impedir que los menores de 16 años accedan a redes sociales, que va a ser aprobada en mayo, será suficiente. Por lo pronto, llega tarde. Además, hay expertos que consideran que su eficacia se verá limitada. «Las redes sociales forman parte del desarrollo actual de los menores y prohibir sin educar suele ser poco eficaz. Más que centrarnos exclusivamente en restringir el acceso, el foco debería estar en enseñar a usar, acompañar y generar criterio», insiste Daprá.

Y es en este punto donde surge el dato de resistencia y que suscita la mayor controversia: ese 43% de extranjeros (la mitad de ellos originarios de Marruecos), a quienes la estadística oficial atribuye la autoría de la mayor parte de las manadas.

Los expertos consultados no sugieren aquí un plan concreto con medidas específicas para abordar el problema. Ni campañas enfocadas especialmente a este sector de la población, ni seguimientos especiales... Se limitan a señalar que hay que «evitar estigmatizaciones» y centrarse en los factores de riesgo generales como el consumo de sustancias, la falta de empatía o las creencias distorsionadas de la sexualidad; o a advertir, como señala el profesor de la Universidad Juan Carlos I, Lorenzo Castro, «que la transformación de los procesos de cambio social no se pueden dirigir en su totalidad».

«Se pueden dar líneas generales de orientación a través del aumento de oportunidades laborales, educativas o de estabilidad personal, porque hay una relación entre frustración y agresión, pero no hay una sociedad perfecta y siempre hay un margen de desequilibrio inevitable. Irá al ritmo de procesos sociales más grandes», expone.

Y, diez años después, aumenta la sensación de que acecha un monstruo descomunal.