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Crónica

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Los tent�culos de Mustapha, el "se�or de los t�neles" entre Ceuta y Marruecos: un narco de la vieja escuela, con clientes internacionales y conexiones policiales
2026-04-06 · via Crónica

El viernes de Dolores, una macrooperaci�n de la UDYCO de la Jefatura Superior de Polic�a de Ceuta, que moviliz� a m�s de 250 agentes de toda Espa�a, se sald� con 27 detenciones, la intervenci�n de 17 toneladas de hach�s, m�s de un mill�n de euros en efectivo, coches de lujo y equipos de comunicaciones.

El operativo sac� a la superficie la figura de un hombre tranquilo, con conexiones en las esferas de la Guardia Civil de Ceuta y capacidad, seg�n la investigaci�n, para activar un entramado criminal que habr�a permitido introducir en Europa miles de kilos de droga. Ese hombre es Mustapha C., un comerciante de nacionalidad espa�ola al que la Polic�a sit�a en el centro de la red y al que en los ambientes policiales ya se identifica como el �se�or de los t�neles�.

Para saber m�s

El 19 de junio de 2025, tras desembarcar en Almer�a, la Polic�a Nacional detect� un tr�iler procedente de Marruecos en cuyo interior viajaban ocultas m�s de 15 toneladas de hach�s. La droga iba escondida entre pal�s de sand�as y en sacos que simulaban contener batatas, pero que en realidad hab�an sido fabricados para ocultar m�s estupefaciente. Aquel hallazgo, posible gracias a la cooperaci�n con la Direcci�n Nacional de la Polic�a Judicial de Francia y la Direcci�n General de Seguridad Nacional de Marruecos, permiti� a los investigadores confirmar que estaban ante una organizaci�n hispano-marroqu� presuntamente dedicada a introducir en Europa ingentes cantidades de droga mediante rutas camufladas en el flujo constante de camiones agr�colas.

As� es el sofisticado narcot�nel que un�a Espa�a con Marruecos

NARCO DE LA VIEJA ESCUELA

La aprehensi�n de Almer�a fue el primer gran golpe vinculado a la red del se�or de los t�neles. Hasta entonces, los agentes hab�an detectado movimientos, nombres y conexiones, pero fue ese cami�n cargado de hach�s el que dej� al descubierto la maquinaria. Hubo cinco detenidos, entre ellos el conductor y los encargados de custodiar la mercanc�a. A partir de ah�, la UDYCO, con apoyo del GRECO de la Costa del Sol, empez� a tirar de un hilo que ya no conduc�a solo a un alijo, sino a una estructura asentada en Ceuta, con apoyos en Marruecos y enlaces en la Pen�nsula, Francia y Pa�ses Bajos, capaz de mover la droga por carretera, por el puerto y, como terminar�a revel�ndose, tambi�n bajo tierra.

Tras el descubrimiento, en febrero del a�o pasado y en el marco de la operaci�n Hades, de una red de tr�fico de drogas que utilizaba las galer�as subterr�neas de una antigua f�brica de cerveza del pol�gono de El Tarajal, a pocos metros de la frontera con Marruecos, empez� a despejarse la inc�gnita de por d�nde entraba la droga desde Marruecos hasta Espa�a. La pista decisiva la aport� un narco arrepentido que confes� a la Guardia Civil. Qued� al descubierto un entramado de ingenier�a narco propio de organizaciones criminales transnacionales.

Mustapha encaja para los investigadores en el perfil de un narcotraficante de la vieja escuela, muy distinto del modelo m�s estridente y violento que hoy se asocia a otros enclaves del sur peninsular. Lo describen como �un hombre educado, inteligente, met�dico y extremadamente organizado, nada dado a la brusquedad ni a la exhibici�n�. Aunque ten�a un nivel de vida alto, con coches y comodidades acordes al volumen de dinero que manejaba, no hac�a de la ostentaci�n su marca personal. Procuraba pasar desapercibido y mantener una apariencia plana, discreta, casi invisible. La UDYCO le sit�a al frente de la estructura criminal, con un funcionamiento empresarial. Alguien que, seg�n fuentes del caso, �fabricaba, distribu�a, vend�a e invert�a�. Es decir, controlaba el circuito completo. De ah� la comparaci�n con los antiguos capos, un narco de toda la vida, poco impulsivo, menos expuesto y capaz de levantar una organizaci�n estable, duradera y jerarquizada.

UN ARREPENTIDO Y UN SICARIO

El arrepentido Himad T. confes� que dentro del grupo de guardias civiles presuntamente corrompidos figuraba Rub�n Galindo, al que se�al� como el que �manejaba todo� en relaci�n con el paso de la droga por los controles del puerto de Ceuta, donde los camiones con la mercanc�a cruzaban sin ser inspeccionados. Cuando Mustapha descubre que �ha cantado�, entra en c�lera. En otra conversaci�n intervenida habla del conducto diciendo que �l ten�a un �agujero por donde met�a la merca� y que Himad lo hab�a vendido. Despu�s, cuando su interlocutor intenta desvincular al confidente de esa infraestructura, corta la discusi�n con una frase tajante: �El t�nel es m�o y no suyo�. La investigaci�n atribuye a Mustapha la idea de esas galer�as como v�a para introducir grandes cantidades de droga sin ser detectadas.

Para saber m�s

El guardia civil Rub�n Galindo, durante una jornada de trabajo en el puerto de Ceuta, en una imagen de la documentaci�n aportada a la causa judicial en la que se encuentra investigado por la Audiencia Nacional.

Otro nombre importante es el de Hassan Oulad Abdellah como el narcoarquitecto de la infraestructura. En una conversaci�n, Mustapha le pide entrar de forma ilegal en Ceuta para rematar �otro� y le dice que �por dentro� a�n faltan �unos 40 metros�. La Polic�a lo interpreta como un indicio de que la organizaci�n estaba impulsando una nueva infraestructura subterr�nea para seguir metiendo droga desde Marruecos. La vigilancia sobre Hassan refuerza esa idea. Los agentes lo ven trabajar con herramientas y fabricar una estructura met�lica con ruedas. El seguimiento lo descubre como �soldador� y vigilante.

Tambi�n aparece Yassin S., al que la investigaci�n atribuye un papel operativo relevante. Los agentes lo consideran uno de los hombres de confianza de Mustapha en tareas de transporte, coordinaci�n de pagos y enlace entre �l y otros miembros de la red. Yassin contacta con un sicario conocido como Hanuar, alias Grana, y le pregunta si tiene �alg�n soldado en tierra� porque �hay una misi�n�. Luego concreta que se trata de �un hijo de puta, un chivato� y se�ala a Himad, �el que sali� en la televisi�n hablando�. Para los investigadores, aquello no era solo una bravuconada. Descubren al lugarteniente buscando a alguien dispuesto a liquidarlo y la Polic�a cree que act�a como puente entre Brouzi y quienes podr�an ejecutar el encargo.

La ca�da del primer t�nel no supuso el fin del negocio. La red trat� de recomponerse y buscar otras salidas para la mercanc�a. Ah� vuelve a aparecer el exguardia civil �ngel A. No solo por su condici�n de agente presuntamente corrompido, sino porque las conversaciones lo sit�an hablando con Mustapha de mercanc�a pendiente, nuevas rutas y c�mo mantener la actividad. En una de ellas le plantea qu� hacer con �los 35� que ten�a en Castillejos. La respuesta apunta ya a otra v�a. �Tengo gente buena de La L�nea�, le dice Mustapha. Cuando le pregunta si ser�a �con goma�, �l lo confirma. �Con goma s�, cuatro motores�.

LOS CLIENTES

Aunque ya estaba apartado del servicio, nunca dej� de estar en el radar policial. La sospecha era que segu�a, presuntamente, moviendo droga desde Marruecos. La UDYCO lo vuelve a situar en la trama a partir de esa conversaci�n con Mustapha, mantenida despu�s de que salieran a la luz las revelaciones sobre el t�nel. �l quer�a saber si su mercanc�a pod�a seguir entrando en Espa�a. Mustapha le habla de los �gawris�, la conexi�n con narcos de La L�nea que, seg�n la investigaci�n, ser�an los encargados de operar con narcolanchas en el Estrecho.

La Polic�a sostiene adem�s que Angelito recurri� presuntamente a la compra de d�cimos premiados de la Loter�a de Navidad como f�rmula para blanquear dinero. Las conversaciones intervenidas reflejan c�mo los investigados buscaban a personas agraciadas en el sorteo dispuestas a ceder sus boletos a cambio de dinero para blanquear el il�cito.

Despu�s del golpe de Almer�a, la red ya no pod�a seguir dependiendo del mismo circuito. Hab�a que reorganizar el paso. Ah� entran los narcos de La L�nea como presuntos pasadores, capaces de aportar las narcolanchas para transportar la droga a la Pen�nsula. En la misma conversaci�n, a�ade que hablar� �con gente de Pontevedra� para pagar �el porte�. Y en otra pregunta por la mercanc�a que deb�an recibir �los chicos de Holanda�.

LA VOLADURA CONTROLADA DEL PRIMER T�NEL

El segundo t�nel descubierto por la UDYCO reforz� a�n m�s la dimensi�n del caso. Si el primero hab�a aparecido ya cerrado e inutilizado, el nuevo hallazgo dibuja una infraestructura mucho m�s compleja, con varios niveles, ra�les, vagones y sistemas de poleas para mover fardos de hach�s bajo tierra. Seg�n la Polic�a, estaba preparado para trasladar grandes cantidades de droga sin contacto visual directo entre quienes participaban en el alijo. Ese segundo hallazgo cambia la escala de la causa. Ya no se trata de un simple conducto, sino de una arquitectura subterr�nea que, seg�n la investigaci�n, fue construida para pasar droga desde Marruecos hasta Ceuta.

Ah� es donde los investigadores sit�an una de las hip�tesis m�s delicadas del caso. La sospecha es que el primer t�nel, ya inutilizado cuando fue hallado, pudo haber sido sacrificado para proteger otro de mayor valor operativo. En jerga policial, esa maniobra se conoce como una �voladura controlada�, dejar caer una pieza ya quemada para salvar la principal. La tesis parte de una idea sencilla. Los guardias civiles presuntamente integrados en la trama ya sab�an que, despu�s del chivatazo a la Guardia Civil, los t�neles pod�an quedar al descubierto.

Esa lectura encaja con las conversaciones en las que Mustapha asegura que ya hab�a cerrado el t�nel �antes, mucho antes�, y con la aparici�n posterior de otra infraestructura en marcha bajo la supervisi�n de Hassan. La investigaci�n, adem�s, ya estaba activada. Seg�n una fuente conocedora del caso, los agentes trabajan con la posibilidad de que la estructura se�alada por Himad fuera en realidad la descubierta en la �ltima fase de la operaci�n, ya que del t�nel hallado antes por la Guardia Civil nunca lleg� a acreditarse una salida exterior, pese a que se busc� con colaboraci�n de la polic�a marroqu�.