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Crónica

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Narcopropaganda en TikTok, la última provocación de los 'reyes del Estrecho'
EL MUNDO · 2026-05-28 · via Crónica

Escena 1. Dos petaqueros a bordo de una lancha en mitad del mar bailan sobre una veintena de garrafas de combustible apiladas en la proa de su embarcación.

Escena 2. Un traficante muestra sus pies reposados sobre el poste que sostiene una antena satelital de una goma que lleva cuatro motores.

Escena 3. Un narco con ropa náutica posa ante la cámara, ocultando su rostro debajo de los cristales de sus gafas y de una braga que le cubre hasta la nariz.

Escena 4. Los tripulantes de varias semirrígidas abarloadas en mitad del mar observan como otra potente narcoembarcación gira a gran velocidad en torno a ellos, levantando olas de varios metros. Se desata la euforia entre los espectadores.

Escena 5. Una foto de los años 90 muestra a un grupo de 25 hombres junto a un pequeño texto: «Este es uno de los mejores recuerdos. La boda de Alan Parker (un narco gibraltareño ya fallecido), aquí donde estábamos todos los guerreros. Unos se han ido de esta vida, otros son mayores, pero todos seguimos siendo familia. Que Dios tenga en su gloria a los que ya no están».

Todas esas escenas están tomadas de publicaciones aparecidas en los últimos cinco años —algunas, en las últimas semanas— en distintos perfiles de TikTok, la red social plagada de narcopropaganda de los traficantes del sur de la península y a la que más se han aficionado.

Allí muestran persecuciones policiales a sus lanchas, cómo cocinan su comida en mitad del mar sobre infiernillos portátiles, cómo se protegen del sol y de los vientos en tiendas de campaña, o cómo las tripulaciones esperan agrupadas con tranquilidad a que el jefe les dé el visto bueno para acercarse a la costa y alijar la droga.

Los perfiles de esos usuarios son incontables: la Línea, Hamid Rif, Rey del Estrecho, la caja negra 113... Los hashtags (etiquetas) que usan para subir sus vídeos o sus fotos son recurrentes: #patrondepatrones, #guardiacivil, #estrecho, #gomas...

Este presunto narcotraficante apareció en otra reciente publicación de TikTok.

Este presunto narcotraficante apareció en otra reciente publicación de TikTok.CRÓNICA

Estas publicaciones suelen ir asociadas a canciones de flamenco o a cantantes como el rapero español de ascendencia marroquí Morad, y letras que recuerdan a los excesos de las vidas los narcos. «Conseguimos ir p'arriba y de ahí nos pueden bajar, pero lo que hemos vivido nadie nos lo podrá quitar», suena en una de las últimas entradas publicadas en uno de esos perfiles mencionados. «Bendiciones para los soldados que luchan callados con el peso del mundo pero nunca arrodillados», dice otra.

La ostentación, seña de identidad

«Todo parte de que hemos perdido el principio de autoridad», sostiene el secretario general de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Andalucía, José Manuel Manso.

«A eso le sumamos que los narcos jóvenes, que son más violentos y más provocadores que los antiguos, no son nadie si no publican lo que hacen», continúa Manso. «Además, ese exhibicionismo provoca que entre quienes les siguen se cree una cantera de la que seguir nutriéndose y poder continuar así con su actividad. Ahora saben que se pueden grabar y no pasa nada. La nueva hornada de narcos es la que está trayendo este tipo de exhibiciones públicas».

Francisco Mena, presidente de la plataforma antidroga Alternativas, en la comarca gaditana del Campo de Gibraltar, tiene una opinión muy similar, aunque piensa que a los traficantes del sur de la península siempre las ha gustado alardear. A su juicio, las nuevas generaciones de traficantes han de mostrar que lo son y enseñar ante los suyos lo que consiguen moviendo droga por las aguas del Estrecho.

«La ostentación ha sido siempre una seña de identidad dentro del mundo del tráfico de hachís», explica Mena. «Esa ostentación viene porque el origen de esos narcos está en barrios muy humildes, muy desfavorecidos, y porque proceden en muchos casos de familias con problemas económicos. Ahora se ha incorporado una generación mucho más joven y esa ostentación ha pasado a las redes sociales, donde fardan de grandes coches, de casas de cientos de miles de euros o de sus hazañas en TikTok. Eso hace unas décadas ocurría en las calles del barrio y ahora ocurre en las redes sociales. Lo hacen pese a que se les puede investigar y que puede acabar siendo contraproducente para ellos porque las fuerzas policiales les echan el ojo».

'EL TITI': FOTOS DESDE PRISIÓN

Durante el último lustro, período en el se ha acrecentado la moda entre los narcos de subir vídeos a las redes sociales, quizás quien haya ido más lejos sea Borja Amador S. S., apodado el Titi, como su padre. En diciembre de 2021, recién salido de prisión, se atrevió a publicar varias fotos en su perfil de TikTok que se había tomado con un teléfono móvil en el interior de su celda —algo prohibido, además—.

«Odio a los azules y también a los picolos». De fondo suena, sobre un vídeo de 14 segundos con seis imágenes fijas, la canción Normal, de Morad, un controvertido rapero de ascendencia marroquí afincado en L'Hospitalet (Barcelona). Los narcos del sur de España lo adoran. Sus letras están de moda entre ellos.

En el vídeo se ve a un presunto narcotraficante, hijo de un capo de la droga, dentro de su propia celda, haciéndose un selfi y mostrando la cena que le han colado desde la calle con la ayuda de alguien del interior de la penitenciaría.

TikTok está plagado de perfiles donde se muestran actividades rutinarias de los narcos, como la de transportar combustible a alta mar para las embarcaciones que trafican con la droga.

TikTok está plagado de perfiles donde se muestran actividades rutinarias de los narcos, como la de transportar combustible a alta mar para las embarcaciones que trafican con la droga.CRÓNICA

Esa noche, como si fuera Navidad, tocan cigalas y lo que parece ser una carne acompañada de una salsa. Click. Su smartphone guarda todas las fotos en la memoria: la mesita del chabolo, la televisión, la cama, su ropa tendida, los barrotes del ventanuco...

Pero él —eso se piensa el propio Borja Amador— no es un preso cualquiera: su familia lleva años dedicándose al tráfico de hachís por las aguas del Estrecho de Gibraltar, y sus miembros acumulan mucha riqueza. Pisos, chalets de lujo, yates, lanchas, motos de agua, coches cuyos precios superan las seis cifras... Por ese entonces, el Titi se siente tan intocable que, nada más recobra la libertad condicional, sube ese vídeo a su perfil de Tiktok.

Tomó esas imágenes con un teléfono móvil durante su penúltimo paso por prisión, que se produjo durante los cinco meses que estuvo de reclusión entre el 21 de septiembre de 2020 y el 21 de febrero de 2021.

El mismo día que salió de la cárcel subió otra imagen a sus redes sociales. En ella aparecían un Mercedes Clase A y un Lamborghini Urus amarillos. Sólo el segundo vehículo puede alcanzar el medio millón de euros en el mercado. Los dos coches estaban esperando a Borja Amador en el parking de la cárcel. «Así se sale de Botafuegos [la prisión de Algeciras en la que estaba]».

No sólo dejó evidencia de cómo fue su salida. También del recibimiento que le hizo su gente. En otro vídeo, junto a la frase «k bonita es la libertad», mostró a parte de su familia mientras alguien le cantaba una canción cuya letra decía: «Como el ave fénix, murió y renació mi primo el Titi».

Aquella ocasión, la Guardia Civil, en el marco de la operación Clúster, le había detenido por pertenencia a organización criminal, blanqueo de capitales procedentes del narcotráfico y posesión ilegal de armas de fuego. Junto a su hermano Antonio, el juez envió a Borja Amador a la cárcel, donde ya estaba el padre de ambos, presunto líder del clan.

El Titi, con su afición a exponerse en redes, es el ejemplo de que los narcos españoles, al más puro estilo de los colombianos o mexicanos, ya no tienen rubor a la hora de presumir en público de su riqueza. El año pasado, el Seminario sobre Violencia y Paz del Colegio de México, en colaboración con una universidad de Boston, en EEUU, publicó un estudio que señalaba que TikTok se ha convertido en una herramienta utilizada por los cárteles de droga en México para atraer nuevos reclutas, construir identidad de grupo y generar un sentido de pertenencia entre la población más joven.

El estudio, titulado Nuevas fronteras en el reclutamiento digital, identificó 100 cuentas activas relacionadas con organizaciones delictivas, reconociendo tanto los nombres de usuario como las bandas criminales con las que estaban asociadas. Una de ellas era el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), la organización de narcos más poderosa del mundo.

Un presunto traficante muestra la antena y los cuatro motores de la narcolancha en la que va a bordo.

Un presunto traficante muestra la antena y los cuatro motores de la narcolancha en la que va a bordo.CRÓNICA

Pero no es necesario marcharse tan lejos para encontrar ejemplos de esa creciente exposición de los narcos en las redes sociales. En octubre de 2018, Francisco Tejón, el mayor de los dos hermanos del clan gaditano de los Castaña, apareció en un videoclip de reguetón. En ese momento se encontraba en busca y captura. A su hermano Antonio se le había detenido a principios de ese verano en un macrooperativo policial diseñado al milímetro para conseguir su arresto.

Sin embargo, Francisco Tejón, en vez de ocultarse, apareció en un videoclip del cantante cubano Clase A. El vídeo fue subido a las redes sociales por el propio artista el 2 de octubre de 2018: entre botellas de Moët & Chandon, Isco y el cantante aparecían rodeados de mujeres en bikini mientras se bañaban en una piscina, o con jóvenes semidesnudas en la cama de una habitación en cuya entrada había un letrero con la palabra «mazmorra».

La letra decía: «¿Qué es lo que tú quieres que te dé? ¡Candela!». En solo tres días superó las 40.000 reproducciones en YouTube. Aquel videoclip levantó tal revuelo que el narcotraficante se entregó, justo 15 días después.