


























Era una tarde fr�a de noviembre de 2025 en Londres cuando a Ra�l Mart�n le robaron el m�vil. Alrededor de las 19:30, este financiero espa�ol de 27 a�os regresaba a su casa en Battersea, un reformado barrio del suroeste de la capital. Mientras avanzaba por la acera, su iPhone 14 empez� a sonar. Sac� el m�vil del bolsillo y atendi� la llamada, pero al otro lado no respondi� nadie. En ese instante, dos hombres aparecieron montados en una bici el�ctrica que circulaba en sentido contrario al tr�fico, cubiertos con pasamonta�as.
El robo fue instant�neo. El hombre que iba de pie en la parte trasera de la bicicleta estir� el brazo y le arrebat� el iPhone. Ra�l llevaba puestos los AirPods, por lo que no oy� aproximarse a los ladrones. La bicicleta se incorpor� r�pido a la calzada y desapareci�.
La escena, que podr�a parecer fortuita, encaja en un patr�n cada vez m�s habitual en Londres: robos r�pidos, limpios y coordinados, dirigidos espec�ficamente a tel�fonos de alta gama. Seg�n la Polic�a Metropolitana, los hurtos de m�viles se han disparado en los �ltimos a�os, impulsados por el valor de reventa y la facilidad para sacarlos del pa�s.
El tel�fono de Ra�l estaba desbloqueado porque el espa�ol acababa de atender una llamada, lo que increment� su preocupaci�n. Tem�a que los ladrones accedieran a sus cuentas bancarias y redes sociales. Aquella misma noche bloque� tarjetas, cambi� contrase�as y activ� el �modo perdido� desde su cuenta de Apple. Sin embargo, los ladrones actuaron con rapidez. Activaron el �modo avi�n�, lo que impidi� cualquier rastreo inmediato. Durante d�as, la aplicaci�n solo mostraba la �ltima ubicaci�n conocida en Londres.
Ra�l sigui� comprobando la app con regularidad. Durante semanas, mostr� un �nico punto inm�vil en el mapa. Hasta que dej� de hacerlo. A finales de diciembre, el mapa se actualiz� de repente. El iPhone ya no estaba en Reino Unido. La se�al reapareci� a m�s de 9.000 kil�metros, en Shenzhen, al sur de China. No en cualquier lugar, sino en una de las capitales mundiales de la electr�nica, el epicentro de una industria que fabrica, repara, desmonta y recicla dispositivos para todo el planeta.

Localizaci�n del m�vil robado a Ra�l Mart�n.
Para Ra�l, ese punto en el mapa confirm� que el robo no hab�a sido casual. �Ya hab�a le�do noticias de bandas organizadas que roban m�viles en Londres y los env�an a China�, cuenta el joven, quien colg� en su cuenta de Instagram una captura de pantalla cuando la localizaci�n de su iPhone apareci� en Shenzhen. �En la aplicaci�n de b�squeda, el tel�fono antiguo ya no aparece en ning�n sitio�, afirma ahora.
En Espa�a, investigaciones policiales y period�sticas han destapado en m�s de una ocasi�n que muchos de los m�viles robados en nuestro pa�s terminan en alg�n mercadillo callejero de Marruecos. Pero el tel�fono de Ra�l, al igual que otros tantos robados en Reino Unido y muchas otras partes del mundo, fue a parar a un lugar mucho m�s lejano y concreto: Huaqiangbei, la zona comercial m�s popular de Shenzhen. Esta moderna urbe es conocida tanto por su papel clave en la cadena global de producci�n —incluida la fabricaci�n de iPhones— como por albergar algunos de los mayores mercados de electr�nica del planeta, donde circulan productos robados y falsificados.
En las galer�as de Huaqiangbei —laberintos de pasillos saturados de pantallas, cables y placas base— circulan cada d�a miles de dispositivos. Algunos son nuevos. Otros reacondicionados. Y una parte, dif�cil de cuantificar, procede de robos a miles de kil�metros.
Este peri�dico lleg� a entrar en uno de los centros comerciales de Huaqiangbei, en una enorme planta baja de un edificio que estaba llena de puestos donde vend�an m�viles de segunda mano de dudosa procedencia. Los precios oscilaban entre los 30 y los 500 euros. En un momento dado, un comerciante abri� una caja delante de otro vendedor. Dentro hab�a una decena de iPhones apilados de distintos modelos.
All�, el destino de cada dispositivo depende de una sola variable: si puede desbloquearse. Si lo consiguen, el tel�fono se restaura y vuelve al mercado como terminal usado. Si el bloqueo resulta infranqueable, el m�vil se desmonta: componentes como la pantalla, el panel trasero o los m�dulos internos se comercializan para reparaciones. Otras unidades acaban en plantas de reciclaje, donde se recuperan materiales valiosos como bater�as de iones de litio y metales presentes en los circuitos.
La proximidad de Huaqiangbei al puerto de Shenzhen y a Hong Kong convierte a este rinc�n de China en un enclave estrat�gico para el comercio internacional y el movimiento de mercanc�as, tanto legales como ilegales. Una partida de los m�viles robados que llegan se queda en Shenzhen, mientras que la otra termina en Hong Kong, exactamente en uno de los lugares m�s turbios de la ex colonia brit�nica: la Chungking Mansions. Se trata de un viejo edificio de 17 plantas con hostales baratos, puestos de comida india, turca y senegalesa, casetas para cambiar divisas, tiendas de ropa y quioscos donde venden tel�fonos.
Este lugar se levant� en 1961 como un lujoso edificio residencial. Pero el complejo termin� engullido por los negocios de las temidas triadas, las mafias locales que abrieron aqu� sus prost�bulos y operaciones de narcotr�fico. Las autoridades, tras d�cadas de redadas, lograron hacer limpieza y expulsar del edificio a las triadas. Pero a�n mantiene la esencia de gueto donde se sigue moviendo sobre todo marihuana y m�viles robados.
Recientemente, la Polic�a Metropolitana de Londres desmantel� una red criminal que hab�a enviado 40.000 tel�fonos robados del Reino Unido hasta China. La investigaci�n arranc� despu�s de que los agentes encontraran en un almac�n cerca del aeropuerto de Heathrow una caja que conten�a alrededor de 1.000 iPhones que iban a Hong Kong. Su parada final era probablemente alg�n puesto de la Chungking Mansions, donde a un chico estadounidense llamado Thomas Baker le sali� el a�o pasado la ubicaci�n del m�vil que le hab�an robado meses antes en Carolina del Norte.
�Ahora es m�s f�cil que nunca vender tel�fonos robados en el mercado negro, sobre todo en la zona cero, que es Shenzhen, donde los comerciantes compran y venden tel�fonos usados sin hacer preguntas�, explica Douglas McKelway, un agente de la divisi�n del FBI que lleva tiempo investigando a las redes transnacionales que mueven estos m�viles.
Expertos en crimen organizado llevan a�os advirtiendo de este fen�meno. �A pesar de los esfuerzos de Apple por mejorar la seguridad de los dispositivos, la demanda en China de tel�fonos de segunda mano y sus componentes est� impulsando un aumento de los robos�, detalla McKelway.
En Espa�a, los Mossos d'Esquadra dieron en octubre un golpe a una mafia asentada en Barcelona que enviaba a China y a Marruecos tel�fonos sustra�dos en ciudades espa�olas y europeas. Los investigadores explicaron que, si el grupo criminal lograba desbloquear los dispositivos, los enviaban por carretera hasta Marruecos, que act�a como un mercado de absorci�n regional. Si no se pueden liberar, los m�viles terminaban en Shenzhen, donde mor�an como recambios de piezas. Ese probablemente ha sido el destino del iPhone de Ra�l.
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