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En marzo de 2019, mientras Pekín entraba en la primavera con ese aire seco y grisáceo que envuelve los hoteles de negocios del este de la ciudad, José Luis Rodríguez Zapatero aparecía sonriente en un salón forrado con paneles oscuros y logotipos cuidadosamente alineados. A un lado, el emblema del Club de Lectura de Presidentes Ejecutivos; al otro, el de TOJOY, una poderosa plataforma china de conexiones empresariales. En una de las fotografías del encuentro, Zapatero posa junto a siete personas. A su derecha, Daniel Romero-Abreu, fundador de la consultora Thinking Heads, vestido con traje azul marino. A ambos lados, empresarios chinos y organizadores. Todos llevan prendida en la solapa una flor amarilla y verde. No es una reunión política. Tampoco un acto diplomático. La escena transmite algo más característico de la China contemporánea: influencia envuelta en cultura empresarial.
Horas después, la reunión derivó en una cena privada. Copas de vino tinto alzadas entre brindis, manteles oscuros, centros florales y conversaciones prolongadas entre empresarios, intermediarios y académicos vinculados al ecosistema del Partido Comunista Chino (PCCh). En otra imagen, Zapatero inclina el cuerpo para chocar su copa con su anfitrión chino mientras alrededor sonríen altos ejecutivos. Aquella velada fue presentada como un intercambio intelectual sobre liderazgo y lectura. Pero también funcionó como lo que realmente es el Club de Lectura de Presidentes Ejecutivos: una plataforma de acceso a la segunda potencia mundial.
Aquel evento había sido organizado por Liu Shiying, fundador del club, junto a colaboradores chinos cercanos al ámbito empresarial y académico oficial. Entre los asistentes figuraban Zhong Guoxing, profesor de la Escuela Central del Partido, la institución donde se forman cuadros del PCCh; Li Su, presidente de Hejun Consulting, una de las consultoras privadas más influyentes de China; y otros directivos vinculados a grandes compañías. Según notas posteriores publicadas por la propia organización, Zapatero elogió el modelo del club de influencia chino y expresó interés por trasladarlo a España.
Aquella presencia del socialista no fue anecdótica. Fuentes empresariales chinas y españolas consultadas por Crónica asegura que supuso la entrada más visible del ex presidente español en circuitos de influencia económica china reservados a ejecutivos, empresarios y figuras políticas internacionales. Desde 2016, Zapatero ya viajaba con frecuencia a China y comenzaba a ofrecer sus servicios de consultoría estratégica. Pero su participación en ese acto fue el trampolín definitivo.
El Club de Lectura de Presidentes Ejecutivos nunca fue únicamente un club de lectura. Fundado en 2014 por Liu Shiying y convertido después en programa televisivo nacional, red empresarial y plataforma de eventos, se define como un espacio para "seleccionar los mejores libros, los mejores profesores y los mejores amigos". Su actividad mezcla formación, liderazgo, televisión, foros y relaciones institucionales. Y cuenta con el apoyo y difusión de universidades estatales y medios oficiales del PCCh.

Zapatero junto a Liu Shiying, fundador del club.EL MUNDO
Liu ha construido durante más de una década una red donde convergen empresarios multimillonarios, académicos próximos a instituciones oficiales y dirigentes corporativos. Él mismo ha descrito su proyecto como una comunidad basada en "influencia, aprendizaje e innovación". Su organización se presenta como promotora de lectura, pero opera como una suerte de cámara informal de relaciones: un lugar donde las élites económicas se encuentran con figuras políticas nacionales e internacionales.
En ese contexto aparece también Daniel Romero-Abreu. Empresario gallego y fundador de Thinking Heads, empresa especializada durante años en representación institucional y reputación corporativa, acompañó a Zapatero en aquel viaje a Pekín. La relación entre ambos se consolidaría poco después. Romero-Abreu impulsó el Gate Center, un think tank prochino cuyo consejo asesor pasó a presidir el propio Zapatero. La estructura se presentó como puente para el diálogo entre España y Asia, especialmente con Pekín.
Ahora, todo este entramado aparece bajo otra luz después de que el magistrado José Luis Calama, de la Audiencia Nacional, imputara a Zapatero por presuntos delitos relacionados con tráfico de influencias dentro de una supuesta red internacional ligada al negocio petrolero venezolano.
En el sumario aparecen mencionados Gate Center y otras sociedades vinculadas a Romero-Abreu. Según el escrito en base al informe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), Thinking Heads y entidades relacionadas habrían realizado pagos por más de un millón de euros a Zapatero y sociedades de su entorno familiar entre 2020 y 2025. Las empresas sostienen que esos importes responden a trabajos legítimos de consultoría, asesoramiento, conferencias y proyectos editoriales.
Entre la maraña de sociedades chinas que aparecen citadas en el sumario del caso Plus Ultra sobresale especialmente una: China International Cultural Technology Resources Group CO. El nombre habría pasado inadvertido de no ser porque, según las conversaciones intervenidas por la UDEF, a esta empresa recurrió Zapatero para intentar cerrar una operación petrolera con Venezuela apenas dos semanas después de un viaje del ex mandatario español a China.
Las pesquisas policiales sitúan esa intermediación en una cadena de contactos entre empresarios españoles, operadores chavistas y compañías con conexiones en China continental y Hong Kong. En las grabaciones aparecen Julio Martínez Martínez, amigo de Zapatero y propietario de Análisis Relevante, y Domingo Amaró Chacón, un empresario venezolano afincado entre Madrid y Caracas que, junto a su hermano Guillermo, figura detrás de Inteligencia Prospectiva, otra de las sociedades investigadas por la trama. Según el sumario, esta empresa movió alrededor de 2,5 millones de euros entre 2020 y 2025 y abonó más de 266.000 euros a la sociedad vinculada a las hijas del socialista.
En uno de los intercambios incorporados a la investigación, Chacón reenvía una carta de intenciones remitida por la empresa china a Zapatero el 30 de octubre de 2023. El documento fue enviado al despacho privado que el ex jefe del Ejecutivo mantiene en un edificio de la calle Ferraz, a escasos metros de la sede nacional del PSOE. La secuencia temporal resulta especialmente llamativa porque coincide con un periodo de intensa aproximación entre Madrid y Pekín, en plena ofensiva diplomática china para ganar influencia en el sur de Europa y reforzar sus alianzas energéticas y comerciales en América Latina.
Al rastrear la estructura de China International Cultural Technology Resources Group CO aparece otro elemento poco habitual incluso para los estándares opacos del ecosistema empresarial chino. La sociedad, registrada en Hong Kong en 2022, apenas deja huella digital o mercantil. No consta una web corporativa identificable, tampoco presencia relevante en bases de datos empresariales chinas ni actividad comercial pública significativa. Sin embargo, sí emerge asociada a encuentros con delegaciones extranjeras, foros de cooperación y plataformas vinculadas a la proyección exterior del Partido Comunista.
Con este caso abierto, la fotografía del brindis de Zapatero en Pekín en 2019 adquiere una lectura distinta. Ya no muestra únicamente a un ex presidente europeo bebiendo vino con empresarios chinos. Refleja el momento en que un dirigente retirado comenzó a integrarse en un ecosistema donde negocios, prestigio institucional y acceso político funcionan muchas veces como piezas inseparables.
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